Clarias, calabaza y limonada para atenuar el hambre en Cuba: propuestas del gobierno
Ante la profunda escasez que sufre el pueblo cubano, cuáles son las alternativas que propone el gobierno: sembrar calabazas, más producción de clarias y tomar limonada. A eso impulsan los medios estatales de la isla

Escena captada el 18 de junio en una calle de San José de las Lajas, en la provincia de Mayabeque (Archivo/Yamil Lage/AFP).

Los medios de propaganda estatales en Cuba rozan con la vergüenza. En medio de la profunda crisis alimentaria que sufren la mayoría de los cubanos residentes en isla, la prensa oficial se hace eco de las alternativas e improvisaciones que sugiere el régimen para mitigar la escasez: sembrar calabazas, incrementar la producción de clarias y tomar limonada.

Estas son las propuestas más recientes que han aparecido en los rotativos del país, ante el serio problema de la casi nula producción agrícola.

En un reciente reportaje publicado por Radio Televisión Martí, varios cubanos evidencian con sus testimonios el terrible desabastecimiento de alimentos que predomina en el país y cuestionan la ineficiente gestión del régimen.

En tanto, el ex espía Gerardo Hernández, actual vicecoordinador de los CDR en Cuba, hace apenas una semana durante un recorrido por la provincia de Sancti Spíritus llamó a los cubanos a sembrar calabazas para mitigar la escasez de alimentos que afecta al país.

"Es una falta de respeto", dijo a Radio TV Martí , Vladislav Ríos, residente en un área rural cercana a la localidad de Jatibonico, en Sancti Spíritus, quien asegura que "lo que debe hacer el gobierno de inmediato, es permitir la iniciativa privada".

Pero las propuestas de los funcionarios del país, andan por otros sentidos: “Si en Cuba hay cerca de 38 mil CDR y en cada uno se cosecha una calabaza, serán entonces 38 mil calabazas con las que contarían para contribuir a la alimentación del pueblo”, aseguró Gerardo Hernández.

Ante semejantes declaraciones, Ríos respondió que solo pide que el gobierno lo deje trabajar. "Que me entreguen la tierra, que yo la voy a hacer producir y sé que hay muchas personas que quieren hacer lo mismo que yo", subrayó.

"En mi caso la mayoría de las veces no tenemos ni café cuando nos levantamos, y la leche y el pedacito de pan lo dejamos para los tres niños”, añadió. Ríos señaló, además, que en su municipio “no hay frijoles, ni se espera que en futuras cosechas los campesinos puedan lograr el grano porque la sequía este año ha hecho serios estragos. Tampoco hay arroz en los mercados agropecuarios, y el del racionamiento no alcanza para finalizar el mes”.

El activista Yordanys Labrada, también opinó que en Alto Songo, provincia de Santiago de Cuba, los pobladores la están pasando "muy, pero muy difícil" en medio de la crisis de alimentos.

"No aparece el arroz, la carne mucho menos, apenas se consiguen algunas viandas y las cosechas se han perdido por la sequía. La canasta básica que vende el gobierno nunca alcanza, por eso hacemos caldos con los cuadritos de sustancia de pollo y le echamos alguna vianda, cuando se consigue, para engañar el estómago con algo caliente", detalló.

El pan es otro de los alimentos que "ayuda" en la dieta diaria de la población, pero sólo venden "una bolita" por persona, y nosotros hacemos "como hacen todos, dejarla para los niños", dijo Labrada.

Aquí en Alto Songo "la gente pasa hambre, así tengan dinero o no, porque en los mercados lo único que hay es agua y ron", contó,

Emiliano González, residente en El Horno, municipio de Bayamo, otro de los entrevistados de Radio TV Martí, dijo que “los campos están llenos de hierbas y de marabú; nadie siembra nada, y el que tiene un pedacito de tierra lo poco que cosecha lo deja para el consumo familiar o el intercambio con otro vecino”.

La dieta del cubano está enfocada en tres ingredientes básicos: arroz, frijoles y carne de cerdo, pero ahora con la "situación coyuntural, como dicen los del estado, vivimos con lo que aparezca", mencionó.


Dámaso Fernández Doimeadiós, de San Andrés, provincia de Holguín, aseguró que después que se acaba "la cuota" lo que nos queda es "sobrevivir con lo que aparezca". Allí también están usando el aceite de "corojo", porque es difícil comprar un pomo de aceite vegetal en las tiendas estatales TRD, indicó.

A fines del mes de junio, el diario provincial Vanguardia, de Villa Clara, publicó una nota informando que se incrementaría la producción de claria para sustituirla por jurel en las dietas que venden a la población.

Según René Peña Carrazana, director de Pesca Villa en la provincia, el plan de producción será de unas 1.200 toneladas de ese pescado. Sin embargo, la noticia no alegró a la activista Tania Díaz, residente en Taguayabón. "Todo el mundo rechaza ese pescado porque tiene sabor a pantano", comentó.

Según Emiliano González, en Bayamo la gente come la claria "porque no les queda otro remedio: o comen eso o no comen nada". Recordó que ciertos tipos de pescados y mariscos, como camarones y langostas, son para los que desde la oficialidad proponen al pueblo otras "alternativas".

Anteriormente, en un video circulado por la televisión de propaganda oficial, se vio al presidente cubano, Miguel Díaz Canel, afirmando que es necesario aumentar los “jugos para la población, hay que verlo de conjunto con Gastronomía. Había varios lugares en el país que tenían juguera. Era un lugar donde tú na´más ibas a comprar jugo. ¿Cuándo vamos a tener guarapo por la libre en este país? Productor de caña y no hay guarapo, podía ser –yo diría– el líquido más común en Cuba”.

El cantinfleo del mandatario sigue con que “nosotros [los cubanos] tenemos que tener limones en el país. La limonada es la base de todo. Tú cualquier limonada, a una base de refresco de limón, tú le echas cualquier otra cosa y ya es un refresco súper agradable y súper bueno. No lo tenemos tampoco”, se lamentó.

Lo cierto es que a la vista del cubano no están, siquiera, los limones, el guarapo y las pizzas. Lo evidente es que el régimen es más pródigo en la retórica gubernamental que en la alimentación del pueblo durante la pandemia de la COVID-19 en la isla. Tampoco antes.