Cáritas reparte ayuda humanitaria a casi 10 mil personas en Santiago de Cuba
La institución de la Iglesia Católica, Cáritas, distribuyó en Santiago de Cuba donaciones que beneficiaron a cerca de 10 mil personas. La ayuda humanitaria fue enviada por la organización norteamericana Catholic Extension
Foto: archivo de Cáritas Santiago de Cuba
 

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Cáritas, una institución de la Iglesia Católica, distribuyó en la provincia de Santiago de Cuba donaciones que beneficiaron a cerca de 10 mil personas, en su mayoría personas mayores, encamados, pacientes diabéticos con extremidades amputadas, personas con parálisis cerebrales o enfermedades neurológicas limitantes.

Según una nota publicada en el sitio web Cáritas Cuba, la ayuda humanitaria fue enviada al país por la organización norteamericana Catholic Extension, y llegó al puerto del Mariel el pasado mes de marzo. La carga consistió en unas 800 sillas sanitarias, 400 andadores y más de 8 mil mantas.

“Se entregaron, por solicitud del departamento de colaboración de la Dirección Provincial de Salud, unas 312 mantas a los ancianos que viven en el asilo América Labadí Arce, 408 al asilo de ancianos Mario Muñoz Monroy y 264 para los niños que viven en el Centro Médico Psicopedagógico América Labadí Arce para personas con discapacidad. Está aún en proceso de concluir la entrega de mantas por parte de los agentes de pastoral en algunas de las zonas rurales más montañosas de la Diócesis”, indicaron.

La Cáritas diocesana de Santiago de Cuba se encargó de “la recepción, descarga y distribución de tres contenedores con materiales y equipamiento en calidad de donativo”, que arribaron a esta oriental ciudad los días 5 y 8 de abril.

Esto “supuso un reto de gran complejidad por la movilización de fuerza humana y la logística que suponía en medio del confinamiento indicado por las autoridades”, detallaron. Indicaron, que para descargar y contabilizar el donativo contaron con unos 45 jóvenes y tres equipos de voluntarios independientes, que cumplieron con todas las medidas de seguridad sanitaria establecidas.

Explicaron además que “se diseñó una estrategia para hacer llegar en tiempo récord los donativos a las parroquias”.

“Para el éxito de la operación, que se completó en unos dos meses, fue imprescindible el trabajo de los sacerdotes y de aquellos voluntarios de cada comunidad que por edad y estado de salud no se encontraban en situación de estricto confinamiento. Ellos realizaron en cada parroquia los levantamientos de necesidades, tramitaron con la Diócesis las solicitudes y recogida de los insumos, y finalmente hicieron entrega del donativo asignado a cada beneficiario”, publicó Cáritas Cuba.

La distribución se ordenó a través de boletas independientes que incluían los datos personales de cada beneficiario y su firma o la de su garante como constancia final de la entrega.

Cáritas Cuba se constituyó el 25 de febrero de 1991 por la Conferencia de Obispos. La institución cuenta con diversos programas en 11 oficinas en el país, promueve acciones que ayudan a descubrir y proteger la dignidad de las personas, especialmente de quienes sufren las distintas formas de pobreza y sus consecuencias.

Por otro lado, en medio de la desgracia económica provocada por totalitarismo castrista, el régimen tiene entre manos un nudo que no sabe desatar, o no quiere. Los voceros del régimen han pasado de negar que la ayuda humanitaria enviada por exiliados cubanos, esté en el Puerto del Mariel, a rechazar que el pueblo necesite donaciones, e incluso una de esas voces vinculadas a la Seguridad del Estado sugirió que allí podrían venir explosivos.

En tanto, 70 fieles católicos residentes en la isla, firmaron dos cartas -de similar contenido-, una dirigida al cardenal Juan García, arzobispo de La Habana, y la otra a la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, pidiendo respuestas sobre la retención de la ayuda enviada desde la diáspora.

Las misivas, publicadas por La Hora de Cuba en su página de Facebook, refieren: “Solicitamos a la Iglesia Católica, de la que somos parte, que se pronuncie acerca de este tema”. Según precisa la nota del citado medio, las cartas “fueron entregadas el viernes 4 de septiembre en la sede del arzobispado capitalino por Anamely Ramos, crítica de arte, y el físico Joeluis Cerutti, en representación de otros firmantes que debido a las medidas de confinamiento por la epidemia, no pudieron asistir al lugar. Los gestores de las cartas esperaron hasta hoy para darlas a conocer con el fin de asegurarles a los obispos su previo conocimiento”

La Hora de Cuba, detalla además que “los 70 firmantes, residentes todos en el territorio cubano y pertenecientes a las once diócesis en que este se divide eclesiásticamente, piden en primer lugar 'su atención y su comprensión'”. De acuerdo a la información publicada “más del 60 % de los firmantes son jóvenes”, la mayor parte pertenecientes a las diócesis de La Habana, Camagüey y Santa Clara.

“Sabemos que la ayuda llega nombre de pequeñas iglesias de denominación cristiana, que tienen sus papeles como receptoras en regla, por lo que legalmente no hay razón para que las autoridades se nieguen a entregarla. Al menos 15 000 familias se beneficiarían con esa ayuda. (…) Creemos que el hecho de que la ayuda sea recibida y distribuida por estas iglesias, habla bien de la vocación de servicio de nuestras instituciones religiosas y del rol que deben jugar en una sociedad tan dañada como la nuestra, no solo en la dimensión económica”, se señala en una de las cartas.

Luego se conoció que la Seguridad del Estado inició una oleada de interrogatorios a los firmantes de la carta; principalmente ocurrieron varias interpelaciones consecutivas a católicos de la ciudad de Camagüey, aunque también se reportaron citaciones para oficinas del Ministerio del Interior a firmantes del documento que viven en las diócesis de Pinar del Río y La Habana.