Brigada Henry Reeve, 15 años de una explotación disfrazada
El régimen cubano y sus medios de propaganda celebran los 15 años de la brigada Henry Reeve, un mecanismo que disfraza la explotación de la que son objeto los profesionales de la salud de la isla que son enviados a misión
 

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La brigada médica cubana Henry Reeve cumple este sábado 19 de septiembre 15 años de creada y los medios de propaganda del régimen cubano hacen gala del aniversario por todo lo alto, con consignas y defensas de supuestos principios que nada dicen sobre las acusaciones que a nivel internacional pesan sobre las misiones médicas de la isla.

Llamada oficialmente Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias “Henry Reeve”, la brigada fue creada en 2005 por el extinto dictador Fidel Castro, quien buscó dar un golpe de efecto mediático ofreciendo apoyo médico a las víctimas estadounidenses del huracán Katrina.

La “ayuda” no fue aceptada por Washington, pero la constitución de la brigada sirvió al régimen para politizar aún más las misiones de colaboración que impulsaba desde años antes con otros muchos países latinoamericanos y africanos, y exhibirlas como un pretendido “estandarte de solidaridad”.

Quizás haya sido así en un inicio, cuando la isla no necesitaba de ingresos por la solidaridad y la colaboración. Sin embargo, con el paso de los años ha quedado en evidencia cómo el altruismo del que presume el régimen se traduce en millones de dólares que van a sus arcas, sin que ello signifique una mejoría de la infraestructura de salud en la isla, cada vez más insuficiente y con una clara tendencia a la depauperación material y humana, como demuestran las abundantes denuncias de mala atención médica y negligencias.

Galenos cubanos de la brigada internacionalista han tenido una participación destacada en el tratamiento a los afectados por graves desastres naturales o epidemias como la causada por el ébola en África y ahora la COVID-19 en todo el mundo.

Sin embargo, su ayuda ha significado el desembolso de sumas de dinero tanto para gobiernos como para organismos internacionales, muchos de los cuales aun así consideran digna de agradecer la colaboración de los profesionales cubanos, dispuestos a asistir a lugares recónditos y extremadamente pobres, que muchos galenos se rehúsan a visitar.

De los valores de muchos médicos cubanos, fieles a principios humanos y de su profesión, pocos dudan. Las críticas de las que es objeto la pregonada colaboración médica cubana no van dirigidas a ellos mayormente, en definitiva víctimas de un esquema de explotación disfrazada de solidaridad y altruismo.

Es el régimen quien recibe condenas por explotar a sus galenos, ya que no los retribuye de manera coherente con lo que recibe por sus servicios. El gobierno cubano se queda con hasta el 90 por ciento del dinero que los beneficiaros de la colaboración cubana erogan para el salario de los médicos, obligados así a vivir mes tras mes en latitudes distantes de su tierra con lo que les deja La Habana y no con lo que realmente les pagan por su trabajo.

Asimismo, médicos que han desertado de misiones han denunciado que los someten a una estricta vigilancia y que no pueden disfrutar de una auténtica libertad en el cumplimiento de su misión.

Como si no les bastara con su dinero, los funcionarios del régimen también controlan la vida, relaciones y movimientos de los profesionales de la salud, todo lo cual dibuja un panorama de prácticas similares a las de la trata de personas, como han denunciado organizaciones de Naciones Unidas, ONG´s y gobiernos de varios países.

Por ello, esta fecha es el aniversario de una brigada que no sólo salva vidas, como presumen el régimen y sus medios de propaganda, sino también que constituye un mecanismo de explotación humana y de obtención de ingresos para un sistema violatorio de los más elementales derechos humanos y libertades.

La oscura realidad detrás de las misiones médicas cubanas