Alimentos a la mesa: la más dura lucha del cubano

Junto al transporte, las ropas y el calzado, llevar comida a la mesa continúa siendo el principal problema del cubano, una situación agravada hoy por la escasez que se extiende a todos los rincones del país.
Alimentos a la mesa: la más dura lucha del cubano
 

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Junto al transporte, las ropas y el calzado, llevar comida a la mesa continúa siendo el principal problema del cubano, una situación agravada hoy por la escasez que se extiende a todos los rincones del país.

La falta de pollo y las largas colas para comprar huevos, empeoran cada día en tiendas del estado. Ambos productos suben de precios en el mercado informal.

En varias provincias el suministro de aceite comestible se encuentra estable, pero todo el mundo espera que vuelva a desaparecer.

El pan que ya ni se sabe si tiene algo de harina, y el arroz, la más reciente “estrella” en el panorama de la escasez, dominan la cotidianidad del cubano que pasa más tiempo buscando comida que en su puesto laboral.

Empatarse con el pollo es difícil. Cuando llega el camión a la tienda antes de que terminen de descargarlo ya se forma la cola, el tumulto de gente que empiezan a dar último e ir a su casa a buscar dinero, empiezan los colados, y todo termina siempre en una pelea tumultuaria. La escasez material genera esa escasez espiritual, la falta de comida hace aflorar lo peor de las personas”, comenta una camagüeyana.



Ir al mercado se convierte para muchos, más que en un simple acto de surtir la despensa, en un hecho de supervivencia, de estrés y hasta de humillación personal.

Leyanis es una tunera que está de tránsito en Holguín y comenta que nunca imaginó que poco a poco una libra de carne de cerdo costaría más que la de res: “si me lo hubiesen dicho no lo hubiese creído. La de cerdo está a 40 pesos mientras que la de res llega a aparecer a 35. ¿Qué la carne de cerdo cuesta más que la de res? Me lo repito una y otra vez y me parece increíble, pero así estamos hoy”.

Agrega que hace muchos años no veía a las personas persiguiendo el arroz como está sucediendo en la actualidad: “recuerdo que por allá por el 94 y 95, conseguir arroz era difícil, desde entonces no había visto que las personas ni dejaran descargar un camión para poder comprar. Esto se está poniendo malo de verdad”.

 

Hace unos años el gobierno abogaba por la eliminación del subsidio de algunos productos, tendencia que se manifestó en medidas como la venta liberada de jabón. Sin embargo la actual coyuntura hace dudar que sea factible, cuando se disminuye la importación de alimentos por falta de liquidez financiera.

Si me eliminan la tarjeta (libreta de abastecimiento) no sé qué pasará en mi casa, somos dos personas jubiladas y mi hijo, profesor de preuniversitario. Al final de mes tenemos que hacer matemáticas para ver hasta donde cubre la sábana. Si se funde una lámpara antes de lo previsto, tiene que esperar hasta que sobre algo para reponerla. En mi casa es un lujo comprar frijoles que no sea otros aparte de los que dan en la bodega. Es triste, pero esa es mi realidad”, cuenta Carolina, otra camagüeyana.

Arroz, huevo, pollo, picadillo de carne mezclado con soya, aceite, azúcar, café, pasta largas y cortas, sal… son algunos de los productos que mes a mes llegan a los hogares cubanos y de los cuales, increíblemente, muchos sobreviven.



Las dos alternativas a la libreta son duras: los mercados agropecuarios tienen de todo, pero no para una persona que viva de su salario, y están las shopping, pero a precios aún más inalcanzables. En Cuba todo el mundo trata de inventar. — agrega Carolina.

Comer en los comedores de centros de trabajo, donde se trata de “raspar” algo de comida para llevar a casa; buscar opciones más económicas como alimentos en descuento por su cercana fecha de vencimiento o vegetales, frutas y viandas que no sean de primera calidad y por ende a precios más baratos, son algunos de estos “inventos”.

Yo bromeando digo que mi mamá compra los huesos de carne y con ellos hace sopa, con la masa hace otro día carne en salsa y si la dejaran coge los huesos, los muele, e inventa un platillo. Por no decirte que lo mismo hace con los pollos y con una lata de pescado, por ejemplo, nos comemos la carne y luego con el aceite hacemos un arroz amarillo. Ella inventó un plato que se llama codito Batalla de Ideas: no es más que pasta y caldito de condimentos”, cuenta una adolescente.

La situación de la comida en Cuba “está dura”, “se está poniendo mala la cosa”,regresa el Período Especial”. Así dicen todos.

Los jóvenes no conocen el período especial, no tienen sentimientos de amor por el país tan profundos como nosotros, los viejos, y no es que no quieran a Cuba, pero es que también quieren pasar menos trabajos, y tener comida no debería ser tan duro para ellos, ¿y alguien puede criticarlos? Y los viejos, ya conocimos un Período Especial, no deberíamos tener que vivir otro. Tenemos una sola vida y yo no quiero un hotel todos los años ni el carro más moderno, pero tampoco pasar por el mercado ver unos ajíes verdes y no poderlo comer rellenos pues de hacerlo, casi se me va el salario del mes”, opina un abuelo.