Virgilio Mantilla Arango interrumpe su huelga de hambre

El opositor cubano Virgilio Mantilla Arango depuso su huelga de hambre ayer 6 de noviembre en espera de la revisión que de su apelación hará Fiscalía.
Virgilio Mantilla
 

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El opositor cubano Virgilio Mantilla Arango, apresado por el régimen cubano tras las protestas del 11 de julio, depuso su huelga de hambre ayer 6 de noviembre en espera de la revisión que de su apelación hará Fiscalía. Prometió iniciar otra huelga si continúa preso.

Mantilla Arango, retenido en la prisión conocida como Cerámica Roja, dijo en una entrevista anterior que su lucha era hasta el final y ahora lo confirma con su huelga de hambre que intenta llevar hasta la muerte, o hasta que se cumpla su pedido de justicia.

Miembro del grupo Compromiso Democrático y Líder de la Unidad Camagüeyana, Mantilla Arango ha purgado tres condenas por causas políticas y en esta cuarta sanción de privación de libertad ha vuelto a levantar la bandera de la dignidad patriótica y su vocación martiana con su única arma posible: la vida, que está dispuesto a entregar como un acto de rebeldía para no permitir que el régimen quebrante su entereza.

Durante las protestas antigubernamentales del 11 de julio, Mantilla Arango estuvo arengando desde el portal de su casa; y luego subido en el techo de su vivienda al pueblo a tomar las calles, a luchar por sus derechos, a pedir liberta.

Un operativo conjunto de la Seguridad del Estado y la Policía Nacional Revolucionaria lo detuvo y encarceló,  acusado del delito de “Daños a la propiedad”, por escribir frases martianas en la pared de una vivienda.

Después del juicio donde lo condenaron a tres años y tres meses de privación de libertad, Mantilla Arango se plantó en una huelga de hambre que duró 16 días.

En conversación telefónica con Faustino Colas, el segundo al frente de la Unidad Camagüeyana, se conoció que el estado de salud de Virgilio es grave.

“En estos momentos se encuentra ingresado en la enfermería del penal, atendido por una comisión médica integrada por varios especialistas, entre ellos un clínico, un neurólogo y un ortopédico, según me dijo ayer el jefe de la prisión cuando fui a saber de él. Yo voy casi todos los días a verlo, pero jamás lo han permitido. Nadie ha vuelto a ver a Virgilio después que se lo llevaron hace cuatro meses. Me atienden los oficiales y me dicen que Virgilio está bien, pero me imagino que si está ingresado y hay una comisión atendiéndolo es porque está muy mal”.

“Van a hacer un nuevo juicio porque en el expediente aparece una casa que dicen que dañaron con letreros y los dueños están dispuesto a testificar que no es cierto, Virgilio interrumpió su huelga de hambre seguramente parea ver qué pasa, y si es una nueva burla estoy convencido que la continuara de nuevo, hasta el final”.

La lista de huelgas de hambre de opositores en las mazmorras de la dictadura en 62 años es larga. La más tristemente recordada es la de Pedro Luis Boitel, y más acá en el tiempo la de Orlando Zapata, que terminaron con el fallecimiento de los huelguistas.

También se recuerdan otras huelgas, como las múltiples de Guillermo Coco Fariñas y  Guillermo del Sol. También la del comandante rebelde Hubert Matos, que duró muchos meses bajo condiciones espantosas de represión y que contó en su libro Cómo llegó la noche.

Ahora es Virgilio Mantilla Arango en Camagüey, un hueso duro para el régimen que ni cuatro condenas políticas han podido callar. Sus hermanos de Compromiso Democrático saben que Virgilio es una llama que no se apaga, pero temen por el deterioro de su salud y un desenlace fatal producto a la indolencia y perversidad de la dictadura. 

Voces contestatarias en las redes sociales en estos últimos días han expresado preocupación por Mantilla Arango y han declarado que sería un asesinato y solo tendría un culpable: la tiranía el régimen totalitario.

Se necesita una campaña urgente para visibilizar la magnitud de la tragedia y evitarla.

Julio Cesar Sotolongo, vicecoordinador del grupo Compromiso Democrático, resaltó en llamada telefónica que el grupo siente orgullo de tener en sus filas a hombres como Virgilio, que no claudican, “pero lo queremos vivo, no mártir, queremos que vea el final del régimen que lo ha encarcelado cuatro veces y le ha quitado los mejores años de su vida”.

“Con Martí de bandera y la unión de todos los cubanos conseguiremos el triunfo. Ojalá que la Fiscalía lo deje en libertad, y que dejen en libertad a todos los presos del 11 de julio que hoy sufren cruel prisión por el solo hecho de exigir el respeto de los derechos humanos”.
 

 

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