Virgilio Mantilla Arango, un preso político que no claudica

El viejo luchador por los derechos humanos en Cuba, Virgilio Mantilla Arango, con 30 años en la oposición, continúa preso en una cárcel de Camagüey
Virgilio Mantilla Arango, opositor cubano. Foto: Tomada de Radio Televisión Martí
 

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El viejo luchador por los derechos humanos en Cuba, Virgilio Mantilla Arango, con 30 años en la oposición, continúa preso en una cárcel de Camagüey. Pero ni los barrotes ni la represión de sus captores lo han doblegado.

Mantilla Arango es miembro de la coalición Unitaria Compromiso Democrático y residente en el poblado de Céspedes. Sus últimas actividades en el espacio público consistían en repartir por las calles pensamientos de José Martí, lo que molestó a las autoridades cubanas. Por el delito común de "acaparamiento", le fabricaron un caso que lo llevó a prisión con una condena de 7 meses, donde realizó una huelga de hambre de varios días que lo afectó su salud.

Para conocer la situación de este activista pro democracia, preso por ejercer la libertad de expresión y de pensamiento, nos comunicamos con Leticia Ramos Herrería, coordinadora nacional de la coalición Compromiso Democrático.

“En los últimos días Virgilio ha permanecido sin atención médica. Padece de hongos en los pies, adquirido en las celdas tapiadas de la Seguridad del estado, donde estuvo detenido allí hasta que le celebraron el juicio”, explica.

“Solo después que en las redes sociales Cristina Gonzáles, activista de la Unidad Camagüeyana y de Compromiso Democrático, realizara la denuncia de su estado de salud, fue que lo llevaron al hospital y le están suministrando antibióticos y tratando los hongos, que lo mantiene con los pies muy hinchados y lleno de llagas”.

“A Virgilio todavía no le han entregado la copia de la sentencia, por lo que no se puede proceder a ningún trámite jurídico referente a su caso. Por lo demás sigue fuerte, sin renunciar un ápice en su postura de lucha frontal contra la dictadura. Esta es su tercera condena política y de todas siempre ha salido más fortalecido”, afirma.

Los pensamientos de Martí que el activista camagüeyano repartía a la población, eran las frases del Apóstol donde advierte de los peligros que entraña el socialismo, sobre el nocivo uso del nombre de la patria para fines personales espurios y la capacidad de ciertos hombres para engañar al pueblo pregonando la libertad y la justicia como banderas.

Cuando fue visitado el pasado 6 de diciembre en su vivienda por el jefe de sector de la Policía Nacional Revolucionaria, para advertirle que sus actividades en la calle los conducirían tras las rejas, Virgilio contestó:

“Nosotros, los luchadores por la democracia en Cuba, no tenemos la culpa de que Martí pensara así y tuviera esa visión hacia el futuro que ya se está viendo en la realidad cubana”.

Antes de ir preso, Virgilio Mantilla Arango comunicó a sus hermanos de lucha del grupo Compromiso Democrático, que desde el momento que entrara a los calabozos iba a estar plantado. Virgilio sigue cumpliendo su palabra y aunque está enfermo y con todos los derechos privados, sus ansias de libertad y de justicia continúan intactos, en un eterno combate por la democracia.