Venta de aretes artesanales busca recaudar fondos para animalitos callejeros

Animalistas cubanos buscan recaudar fondos mediante la venta de aretes artesanales hechos por un familiar de una activista, para financiar parcialmente sus actividades en pos del bienestar animal
Aretes artesanales. Foto tomada de Facebook
 

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Activistas protectores de animales en Cuba despliegan por estos días una ocurrente iniciativa para recaudar fondos que permitan contribuir al financiamiento de sus actividades en favor de los animales callejeros.

Se trata de la venta de aretes artesanales, hechos por el padrastro de la activista Aylín Sardiña Fernández con componentes tecnológicos que normalmente se suelen desechar tras el término de su vida útil, pero que él ha sabido redimensionar y dotar de un nuevo valor estético al utilizarlos en atractivos accesorios.

“Qué saben ustedes de flow violento si no llevan aretes hechos por el padrastro de Aylín? Por 60 MN puedes hacerte de unos, el 100% de lo recaudado va destinado al CeDa para la protección animal”, escribió en Facebook la usuaria Laura Bustillo, que, además de promocionar los accesorios y explicar el objetivo de la venta, detalló que “los protectores y los grupos de ayuda a animales necesitan fondos para financiar las jornadas de esterilización, desparasitación, transportación, pagar consultas, comprar comida, medicinas, pagar hogares de tránsito, etc.…”.

La lista de tareas de los animalistas que requieren de ayuda y cooperación es larguísima y precisa de la ayuda de todos, agregó Bustillo, cuya publicación, con fotos de los ocurrentes aretes, ha recabado decenas de comentarios y reacciones aprobatorias.

A diferencia de las entidades y organizaciones con reconocimiento oficial, la gran mayoría creadas por el régimen, las agrupaciones animalistas de la sociedad civil independiente en Cuba desarrollan sus actividades con recursos de sus integrantes.

La recaudación de fondos mediante iniciativas como la de los aretes artesanales resulta, por tanto, tan necesaria como atractiva en pos del bienestar animal en Cuba, sobre todo de los animales callejeros, postergado una y otra por el gobierno. 

Éste ha visto una amenaza en el tema y prefiere la inercia antes que la conciliación con los animalistas, quienes le rebasaron y ocuparon una justa esfera social de influencia.