Un sacerdote abandona su parroquia en Cienfuegos

El sacerdote Idel Hernández, párroco de la Iglesia Católica La Santa Cruz, del municipio Cruces, en Cienfuegos abandonó la iglesia del pueblo sin dejar información sobre dónde encontrarlo y sin dar explicaciones, según informan fuentes de esa comunidad.

Una persona que no quiso revelar su identidad dijo que “el padre llamó al diácono en la mañana y le dejó saber que él haría lo de costumbre, celebrar misa en Cruces a las nueve de la mañana, y luego ir a celebrar la Eucaristía en el poblado Paradero de Camarones.

Hizo todo eso pero en la tarde se parqueó un camión frente al templo y empezaron a bajar cosas de la casa parroquial, llevándose así todas sus pertenencias. Muchos de los que estábamos allí nos preocupamos porque él no dio detalles, ni siquiera saludó”, agregó la fuente.

El diacono de la parroquia recibió de manos del esposo de la cocinera de la casa parroquial las llaves dejadas por el Padre Idel. Desde meses atrás, el sacerdote venía presentando problemas en la comunidad. Algunos fieles hablan de maltratos y conductas “impropias” de un cura.

Me alegro que se fuera, porque Idel no era cura de nada”— contó a ADN CUBA Mirtha, una laica de la iglesia en Cruces— “todo el mundo tuvo problemas con él, porque los curas tienen que ser pastores, gente de pueblo y siempre se le veía con la gente de dinero, Dios me perdone lo que estoy diciendo pero Él sabe que es la verdad”.

Yo misma muchas veces lo vine a buscar para que fuera a visitar algún que otro enfermo de la comunidad”— dice Pura, otra católica del pueblo— “pero como si con él no fuera, siempre inventaba algo, o decía que tenía migraña. Muchas veces suspendió misas porque decía que tenía ese padecimiento. Menos mal que tenemos a Isidro, el diácono de la parroquia, que ese sí es un santo y está para todos nosotros a cualquier hora”.

Cuando en Cuba se celebraba la discusión del Proyecto de Constitución en los barrios, Idel Hernández escribió una guía titulada “24 razones para votar No”, y repartió el documento entre sus feligreses. Esto lo hizo caer en la mira del Partido Comunista de Cuba, y fue llamado a un interrogatorio, según publicó entonces en su perfil de la red social Facebook.

 

 

Aproximadamente un mes y medio antes de su partida, un grupo de laicos de la comunidad de Cruces, escribió una carta a Hernández, en la que le informaban varias razones por las que él se tendría que marchar de esa Iglesia, perteneciente a la Diócesis de Cienfuegos-Trinidad.

La carta refería algunas actitudes “impropias” de un sacerdote, en las que presuntamente él habría incurrido frente a la vista de todos. La misiva no cuenta con firmas ni nombres que asuman su autoría.

El 8 de septiembre último, fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre, las máximas autoridades del Partido Comunista en Cruces le prohibieron salir de la parroquia, quizás por miedo a que tuviera algo que ver con la Marcha de los Girasoles, impulsada desde el oriente cubano por las organizaciones UNPACU y Cuba Decide.

El joven sacerdote había firmado un contrato de cuatro años para la Diócesis de Cienfuegos y se fue antes de terminarlo. El obispo de la Diócesis, Domingo Oropesa Lorente— único prelado extranjero en Cuba—, fue informado de lo sucedido y dejó dicho que él mismo se ocuparía del asunto, según contó a este reportero una fuente del obispado de Cienfuegos.

Hasta ahora no se conoce su paradero, pero las especulaciones apuntan que debió irse a su natal Camagüey.

En la historia de la Iglesia Católica en Cuba, no se registran frecuentemente hechos como este, en el que un sacerdote huye de su propia parroquia sin haberlo informado antes y sin haber culminado su contrato.