Castrismo cree que 2021 no será tan difícil porque “se va el loco de Trump”
El espía Gerardo Hernández, nuevo miembro del Consejo de Estado castrista, en un mitin en la provincia Villa Clara aseguró que a la dictadura le iría mejor en el 2021 porque Donald Trump no gano la reelección
Espía Gerardo Hernández. Foto: Carolina Vilches (Vanguardia)
 

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El régimen cubano, aunque a veces disimule y lance bravatas para mantener embelesados a sus partidarios dentro de la isla, tiene muchas esperanzas en la llegada de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos. Pretende que un nuevo “deshielo” les deje libres las manos: con la izquierda reprimir el disenso, con la derecha coger dólares de los negocios con extranjeros y empoderados castristas.

La “estrella en asenso” de la dictadura, el espía Gerardo Hernández Nordelo, no lo puede ocultar. En un mitin en la provincia Villa Clara, el nuevo miembro del Consejo de Estado castrista dijo que “nos espera un año 2021, quizás también difícil, pero no tanto, porque, entre otras cosas, se va el loco de Trump”.

“Nosotros hicimos una Revolución a nuestra manera, sin aceptar injerencias de ningún tipo. Mucho cuidado con lo que nos dicen en las redes sociales, lo que nos quieren vender”, aseguró quien fue un agente de la Seguridad del Estado infiltrado en Estados Unidos, liberado por Barack Obama en el clima de entendimiento con la tiranía.

Gerardo Hernández oficialmente es jefe de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), el mayor sistema de delación barrial y usado en ocasiones para mítines de odio contra opositores.

Reconoció que “es cierto que no todos los Comités funcionan bien”, pero alentó a los villaclareños del barrio del Condado a que apoyen al régimen, reportó el periódico Vanguardia, publicación del Partido Comunista en ese territorio.

Esta semana se conoció que Cuba sustituyó a su embajador en Estados Unidos, lo que según expertos en las relaciones entre ambas naciones podría ser una jugada en previsión del acercamiento con el gobierno del demócrata Joe Biden, que tomará oficialmente su puesto como presidente en enero próximo.

Aunque Cuba no parece ser prioridad en estos momentos para biden, la necesidad del castrismo por llegar a acuerdos con la Casa Blanca es proverbial; la designación de Lianys Torres Rivera al frente de la embajada en Washington pondría en ese puesto a una funcionaria de estilo “moderado”.

Torres, “es una señora pragmática y orientada hacia el futuro. Su nombramiento puede verse como un signo de que el gobierno cubano está abierto a un diálogo con la nueva administración de Joe Biden”, comentó al Nuevo Herald Ric Herrero, director ejecutivo del Cuba Study Group.

“La señora Torres estuvo en las negociaciones entre la administración Obama y Castro”, agregó.

Estados Unidos no ha nombrado embajador en Cuba desde el restablecimiento de relaciones en 2015. En la isla el diplomático de mayor rango es el encargado de negocios, Timothy Zúñiga-Brown. Si los republicanos mantienen su mayoría en el Senado, es muy difícil que confirme una nominación demócrata para el puesto.

Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba pasan actualmente por una época de tensiones. Durante el mandato de Trump, Washington aplicó una política de “máxima presión” al castrismo al que responsabilizó de la deriva dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela.

Respecto a Cuba, Trump revirtió muchas de las medidas de apertura de Obama, como los viajes en crucero y el llamado intercambio people to people. También limitó el envío de remesas, cuestionó duramente las violaciones a los derechos humanos y restringió los vuelos a la isla.

La política de sanciones estuvo dirigida en 2020 contra bancos, instalaciones turísticas, el consumo de alcohol y tabaco cubanos, pero especialmente contra las remesas, controladas por la empresa militar Cimex, que dejó de recibirlas debido a sanciones de la administración republicana.