“Vamo a movel el viru pa marearlo”
Las fuerzas represivas en Cuba no creen en distanciamiento social. Lo violan para reprimir y acosar a todo aquel que disiente del orden querido por el régimen
La policía persigue a todos los que se opongan o critiquen al régimen

El que no asuste es yanqui. El que no pegue es más yanqui. El que no agarre a un mercenario es hijo de Trump.

Estos deberían ser los lemas de las fuerzas represivas en la Cuba de hoy, los que, en medio de esta horrible pandemia, se dedican a vigilar, perseguir e interrogar a cuanto cubano les resulta sospechoso, principalmente los que escriben en la prensa independiente o quienes denuncian en las redes sociales.

Es un desatino tan grande como el que lleva al gobierno de una isla con la economía socialista fracasada a enviar médicos a tierras extrañas en medio del azote de esta epidemia sin control. Suena disparatado no tener a mano a los que saben. Y creen que nadie se va a oler que está oscuro y huele a queso y que es un gesto desinteresado y noble, y que no los están rentando, vendiendo sus servicios al mejor postor.

El único que se traga el cuento chino del buen corazón de la dictadura cubana es Noam Chomsky, que ha declarado que “el único país que ha demostrado un internacionalismo genuino ha sido Cuba”. Pero Chomsky está chocho hace años. Padece senilidad ideológica, política y lingüística. Y es fiel a aquella máxima antediluviana de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Lleva años peleando en contra de los Estados Unidos y nunca lo han acusado formalmente de traidor.

 

 

Pero en Cuba, a los traidores no se les pierde pie ni pisada. Y traidores son todos los que no comulgan abierta y explícitamente con el gobierno. Y para combatirlos lanzan a las calles a ese “pueblo uniformado”, que son, en este caso, las fuerzas del desorden, pues con su actuación pudieran extender aún más la epidemia, porque son los primeros que no respetan el distanciamiento social, aunque cada policía cubano de hoy esté a miles de kilómetros de lo que siente su pueblo.

Esos y no otros son los verdaderos mercenarios. Los que un gobierno paga por aterrorizar a la población en lugar de auxiliarla, servirla, cuidarla. Para la dictadura cubana “controlar el orden” tiene una semántica distinta al resto del mundo. El orden es “su orden”, suprimir todo cuestionamiento, eliminar a todo el que disiente, o al que duda, o al que simplemente no obedece cada decreto insolente y aberrado que promulga, sean el 340, el 310 o el 370, llamado ahora “Ley de azote”.

Y aunque hoy en día esos represores salgan a la calle usando mascarillas, parecen más perros con bozal que hombres que ayudan a la ciudadanía. Violan el distanciamiento y obligan también a violarlo a cuanto cubano les resulte una amenaza, citándolos a interrogatorios absurdos en las estaciones de policía, donde cualquiera pudiera contagiarse del COVID-19.

Amparados por la dirigencia del estado, estimulados por el presidente puesto a dedo y por los militarotes que continúan edificando hoteles, las llamadas fuerzas del orden dejan una triste imagen a nivel mundial: pueblo que abusa del pueblo. Sin importar que cada uno tenga a diario contactos familiares o de trabajo con otros posibles portadores.

Es como si cada uno de esos agentes piense, musicalmente, que “al viru ese no se le puede dejal quieto, hay que menearlo pa que se ponga sonso y se demaye”. Y en una conga repugnante, a golpe de tambor, canten en su interior un estribillo que diga: “Vamo a movel el viru pa marearlo” y un coro rematando: “Coví, coví, el viru no come aquí”.

Qué horror tanta ignorancia. Qué dolor tanta desinformación.

 

Escrito por Ramón Fernández Larrea

Ramón Fernández-Larrea (Bayamo, Cuba,1958) es guionista de radio y televisión. Ha publicado, entre otros, los poemarios: El pasado del cielo, Poemas para ponerse en la cabeza, Manual de pasión, El libro de las instrucciones, El libro de los salmos feroces, Terneros que nunca mueran de rodillas, Cantar del tigre ciego, Yo no bailo con Juana y Todos los cielos del cielo, con el que obtuvo en 2014 el premio internacional Gastón Baquero. Ha sido guionista de los programas de televisión Seguro Que Yes y Esta Noche Tu Night, conducidos por Alexis Valdés en la televisión hispana de Miami.