Cinco entretenimientos populares para un “Periodo Coyuntural”

 

Miguel Díaz-Canel resbala y cae cada vez que abre la boca... No sabe qué decir o cómo decirlo. Parece haber pasado un curso con Buster Keaton, porque al hablar de cualquier cosa, aunque sea la más bárbara de las barbaridades, mantiene siempre la misma expresión. Tiene, lo que en mi infancia se denominaba “cara de palo”. Debería dedicarse a jugar al póker pues tiene las dos condiciones indispensables: un rostro indescifrable y dinero que no le pertenece para cubrir cualquier apuesta. Y si es una apuesta desesperada y loca, mejor.

No se le cayó la nariz cuando rebautizó, intentando minimizarlo, el Período Especial en su segunda puesta en escena que él llama, a la ligera, momento “coyuntural”. No voy a hacer chistes con esta palabra porque ahí andan las toneladas de “memes” con los que la gente sensata ha respondido a los desvaríos presidenciales.

Ahora no sólo llama a “desempolvar” las medidas adoptadas en la década del 90 durante el Período Especial, un eufemismo que inventó Fidel Castro para disfrazar la gravísima crisis que provocara en la economía subsidiaria de la isla el derrumbe del campo socialista. Un Período Especial que nadie sabe cuándo terminó o si realmente tuvo conclusión. Una etapa amarga, dura, que selló para siempre el destino de miles de cubanos. Fue el momento en el que más cerca estuvieron los que entonces habitaban el territorio nacional de comerse los unos a los otros.

 

 

En ese desempolvamiento de unas medidas que no sirvieron para resolver nada de nada, sino para programar la angustia y las carencias, vuelve a peligrar la fauna citadina, los animales domésticos y a la larga, que no será muy larga, la estatura de los cubanos, que se ha ido reduciendo sensiblemente hasta alcanzar la talla de los taínos.

Pero, entre tantas “lindezas” que ha soltado el “elegido a dedo”, como muchos le llaman, con esa soltura y esa chispa que da el haber pasado por la escuela del partido Ñico López, la de calificar aquellos años terribles como “una etapa de ‘creación colectiva”, se lleva el premio. Y lo que es mucho peor, decir que la actual coyuntura temporal es: “Una oportunidad ideal para que los jóvenes se entrenen y demuestren su pujanza”.

Se me ocurren cientos de cosas que sugerirle al presidente, y no todas son coyunturales. Inteligencia no tendrá, pero en entusiasmo no le gana nadie, y eso es bueno. El camino del infierno está poblado de entusiastas que ni siquiera saben a dónde van, y lo peor es que arrastran a otros. De modo que me atrevo a enumerar algunas ideas para que la juventud se entrene en este Segundo Período Especial:

1. El chucho escondido. Es un antiguo juego donde se esconde un objeto y los participantes lo buscan. Se pudiera adaptar a estas nuevas coyunturas y jugar en medio de un apagón. Los jóvenes buscarían el chucho o katao que hiciera regresar la electricidad. Pero también podrían buscar a los culpables de tanto desastre para darles un castigo ejemplar.

2. La cacería. La gente joven siempre está dispuesta a la aventura. Ya Miguel lo ha dicho en su peligrosa inocencia que “el pueblo “no se ha dejado vencer”. Y como para no ser vencidos hay que comer, sería un excelente entrenamiento perseguir y cazar todo lo que camine, nade, vuele o se arrastre, con excepción del caracol gigante africano. Presiento que en unos años Cuba comenzaría a importar gatos, perros, chivos, canarios y gaviotas. En caso de que los jóvenes elijan usar ejemplares caninos para la subsistencia, en la embajada de Corea del Norte tienen recetas de cocina para cualquier ejemplar.

 

 

3. Las regatas. Este sería un saludable entrenamiento al aire libre en contacto con el mar. Los jóvenes remarían utilizando cualquier medio: canoas, piraguas, balsas, yantas de camiones, tablas de surf, palanganas y hasta yates de variadas dimensiones, bajo el tradicional y divertido lema de “rema, que aquí no pican”.

4. ¿Dónde está el piloto? Este juego inocente con título de comedia cinematográfica es sencillo y arriesgado. Consiste en lograr atravesar los controles de cualquier aeropuerto y esconderse en una nave que abandone el territorio nacional hacia cualquier destino: Groenlandia, Burkina Faso, Islas Mauricio o Mongolia. Se permite esconderse en el departamento de equipaje, bajo los asientos o disfrazarse de aeromoza.

5. La visita sorpresa. El juego consiste en aparecerse, en medio del Período Coyuntural, en la casa de cualquier dirigente o militarte a la hora del almuerzo.

Y no sigo dando ideas, que a lo mejor las implementan y las usan para divertir al pueblo. También pudieran lograr que en algún laboratorio o morgue lo embalsamen a uno esperando tiempos mejores. Pero siempre habrá un extremista que diga que el algodón o el formol están regulados.

No quisiera terminar sin poner otra joya del entusiasta Díaz Canel, también refiriéndose a lo bueno y divertido que fue aquel Período Especial de los años 90: Existen cosas que hicimos en aquellos momentos que nos dieron mucho resultado y después, lamentablemente, desmontamos y hay que volverlas a llevar al desarrollo a nivel local”.

Imagino que una de las cosas más importantes que se hicieron en aquel momento fue mentir y desinformar. Y eso, que yo sepa, no lo desmontaron jamás.


*Este es un artículo de opinión. Los criterios que contiene son responsabilidad exclusiva de su autor, y no representan necesariamente la opinión editorial de ADN CUBA.

Ramón
Fernández-Larrea
Escrito por Ramón Fernández-Larrea

Ramón Fernández-Larrea (Bayamo, Cuba,1958) es guionista de radio y televisión. Ha publicado, entre otros, los poemarios: El pasado del cielo, Poemas para ponerse en la cabeza, Manual de pasión, El libro de las instrucciones, El libro de los salmos feroces, Terneros que nunca mueran de rodillas, Cantar del tigre ciego, Yo no bailo con Juana y Todos los cielos del cielo, con el que obtuvo en 2014 el premio internacional Gastón Baquero. Ha sido guionista de los programas de televisión Seguro Que Yes y Esta Noche Tu Night, conducidos por Alexis Valdés en la televisión hispana de Miami.