"Pescar al gato", una nueva modalidad de maltrato animal que se hace común en Cuba
Una nueva modalidad de maltrato animal se ha "puesto de moda en Cuba". Hablamos de “pescar al gato”, una práctica que se ha visto cada vez más habitual y cuyo objetivo es atrapar con un anzuelo a los felinos sin importar el dolor o daño físico que puedan ocasionarles.
 

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Una nueva modalidad de maltrato animal se ha "puesto de moda en Cuba". Hablamos de “pescar al gato”, una práctica que se ha visto cada vez más habitual y cuyo objetivo es atrapar con un anzuelo a los felinos sin importar el dolor o daño físico que puedan ocasionarles. Así lo denunció el portal IPS Cuba acompañado de imágenes y un texto que versa:

13 de septiembre de 2019: Activistas cubanos🇨🇺 denuncian en redes sociales la práctica llamada “pescar al gato”, que parece haberse vuelto popular en los últimos días entre algunos menores y adolescentes en La Habana y cuyo objetivo es atrapar a un felino con un anzuelo sin importar el dolor y el daño físico que se le pueda causar. Insisten en la necesidad de aprobar cuanto antes una Ley de protección animal, a fin de evitar y/o enfrentar situaciones de este tipo.

Las imágenes que fueron compartidas de la página Cuba contra el Maltrato Animal, vienen acompañadas de comentarios donde se detalla la situación que vivía este pobre animalito.

Por favor hagan viral esta publicación.Estoy indignada .Para quienes no la conocen , se Aneroles Barrios , una joven chica consagrada a la protección. Dedicada inmensamente al bienestar de los felinos . No descansa en ayudar a todos los que sus ojos ven . Doy gracias a Dios , y al universo de poder conocer a este ser tan especial y totalmente anónimo.
Este es la historia de un gato, llamémosle Marinero por comodidad. Vivía tranquilo en la Habana Vieja, se le podía ver constantemente en la parada a la salida del túnel cuando… Un alma caritativa le tiró una foto y nos las hizo llegar. Fuimos a buscarlo la protectora Aidana y yo; logramos rescatarlo no sin paciencia. Marinero tenía clavado un anzuelo de pescar en la boca, sobresalía por la mejilla y el hilo colgaba. Estaba a la vista de todos, pero nadie había hecho nada por él.
Lo trasladamos a la clínica de Carlos III donde el doctor Duniel Saldívar y la tácnica veterinaria Patricia Silva se hicieron cargo de él y lograron extraer el anzuelo de la boca del pobre animal. Lo tenía clavado en el paladar duro, atravesando el hueso. Solo imagino lo que debe haber sufrido. Pero la historia se hace más cruel porque lo que pensamos se trataba de un mero accidente aislado resulta que no lo es tanto. “Pescar al gato”, por así decirlo, es un juego de niños en la Habana Vieja, donde muchos menores tienen acceso a enseres de pesca derivados de los muchos pescadores que pululan en la bahía y el malecón. Se coloca un anzuelo con una carnada de pescado y se lanza a los gatos a ver cuál “pica”, una vez conseguido un ejemplar se le zarandea de aquí para allá como aguja en alta mar para disfrute de todos, ignorando los aullidos de dolor del animal. Una vez que se cansan de este juego-tortura, cortan el hilo y liberan al gato, pero este se queda con el anzuelo profundamente clavado en la boca. Quisiera llamar la atención sobre el peligro que significa permitirles a los niños esta clase juegos, donde se tortura consciente o inconscientemente un ser vivo por placer. Entre la permisividad de los adultos y la consabida indiferencia institucional hacia el maltrato animal se ha llegado a esto. Adultos que pelean perros y gallos como medio de vida, niños que juegan a torturar gatos. Si la cultura de un pueblo se juzga por, cómo trata a sus animales, no sé qué calificativo darle a esta sociedad ni hacia donde nos movemos. Hay quien diría que se trata de “cosas de muchachos”; yo tengo para estos juegos calificativos menos nobles que me reservo por ética.
La historia termina felizmente, hasta ahora por lo menos. Marinero se recupera de su herida y será pronto devuelto a su medio, si no se encuentra antes hogar para él. Para cualquiera que esté interesado en un gato macho, le recomiendo este precioso ejemplar. A pesar de ser un callejero, Marinero en un gato dócil y cariñoso, perfectamente adaptable a un hogar. Quiero dar las gracias al doctor Duniel y a Patricia por el espléndido trabajo que hicieron. Los protectores (al menos yo) tenemos sangre menos fría pero todos los deseos de contribuir a salvar cuantos animales podamos de la crueldad humana. Espero que Marinero no tenga otra vez a mala suerte de ser pescado, espero que un día este país tenga el valor de aprobar una ley de protección animal y hacerla cumplir, espero que esta historia sirva para algo.

Ley de protección animal en Cuba