Sicario mexicano confiesa que algunos cubanos secuestrados terminan en fosas comunes
Los secuestradores pertenecen a pandillas que controlan la zona, y han normalizado el horroroso procedimiento de caza y descarte, si no pagan el rescate, de cubanos que intentan asilarse en Estados Unidos,
Captura de pantalla donde se ve al sicario

Bandas criminales acechan a miles de cubanos que permanecen en frontera al norte de México, mientras esperan a cumplir sus trámites para para el asilo político en Estados Unidos. El terrible destino de los isleños, si los capturan, es pagar grandes sumas de dinero para sobrevivir, o terminar en una fosa común, anónima.

Los secuestradores pertenecen a pandillas que controlan la zona, y han normalizado el horroroso procedimiento de caza y descarte de cubanos que no ceden o no pueden pagarles el rescate, narró un sicario en un video de la cadena Vice News.

Reportaje del horror, el material de Vice pone frente a cámaras, enmascarado y con gafas oscuras, a uno de estos delincuentes que operaran a sus anchas en la frontera mexicana.

El integrante del cartel de Juárez, con sede en una de las ciudades más peligrosas del mundo, da un testimonio muy duro que revela cómo consideran a los cubanos unos “cajeros automáticos caminantes”. Dice que las bandas como la suya se benefician de la política estadounidense de Protección del Migrante, porque “los cubanos están en nuestro país, y mientras estén en nuestro país, vamos a seguir operando”.

Esa política favorece que solicitantes de asilo sean devueltos a México, a la espera de que sus casos se analicen en atiborradas cortes de inmigración. Este proceso puede tardar meses e incluso años, explica El Nuevo Herald.

Decenas de miles de migrantes esperan desde hace meses en la peligrosa frontera a que EE.UU. evalúe su solicitud de asilo, cuando se cumple un año del programa “Remain in México” (Permanecer en México), que ha sido duramente criticado por organizaciones de derechos humanos.

“Para serle honesto aquí tampoco me siento seguro, el día que llegué aquí me atrapó una banda”, comentó a EFE a inicios de este año el migrante cubano Héctor Henry Funes, refugiado en un albergue de la fronteriza Reynosa, en el nororiental estado de Tamaulipas.

El cubano agregó que los de la banda “me tuvieron dos días encerrado en un cuarto y mi familia tuvo que pagar dinero” para que lo liberaran.

Esto coincide con lo dicho por el sicario de Juárez, quien dice que ha participado en las capturas y actualmente tiene en su poder a varios ciudadanos de la isla. Los migrantes prefieren escapar de la miseria y falta de libertades políticas que impera en Cuba, a pesar de los peligros que se presentan en sus travesías.

“Ellos están bien. Se les habla a la familia de Estados Unidos para que envíen el dinero”, afirmó el criminal.


Según él, los cubanos secuestrados son retenidos en “casas de seguridad” hasta que sus contactos en Estados Unidos envíen el rescate que oscila entre los 10 mil y 20 mil dólares por persona.

Con una fría serenidad, el secuestrador explica que “sabemos que pueden pagar (…) Y si no pagan, no más van a donde van, a una fosa común”.

Desde octubre de 2018 a septiembre de 2019 llegaron a la frontera sur estadounidense 21 mil 499 cubanos, tres veces más que en igual período del año anterior.

Un artículo del diario mexicano Cambio de Michoacán detalla que en el mes de enero un total de 5 mil 936 extranjeros buscaron refugio en México, de los cuales 990 fueron cubanos, solo superados por los hondureños, según informó la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR).

En el caso de los cubanos, el año pasado quedaron en el puesto número tres con casi 8 mil 700 solicitudes de salvoconducto para permanecer en México, cifra ésta muy superior a las 218 registradas en igual período de 2018. Los datos expuestos por la COMAR mostraban una tendencia al alza que podría alcanzar cifras históricas, pero que ahora se ralentizó por la crisis internacional ocasionada por la pandemia de coronavirus.