El miedo a ser víctimas del crimen se apodera de migrantes en frontera México-EEUU

Decenas de miles de migrantes esperan desde hace meses en la peligrosa frontera entre México y Estados Unidos que el segundo país evalúe su solicitud de asilo, cuando se cumple un año del programa "Remain in México" (Permanecer en México), que ha sido duramente criticado por organizaciones de derechos humanos.

"Para serle honesto aquí tampoco me siento seguro, el día que llegué aquí me atrapó una banda, comentó a Efe el migrante cubano Héctor Henry Funes refugiado en un albergue de la fronteriza Reynosa, en el nororiental estado de Tamaulipas.

Cerca de 60.000 migrantes han sido obligados a esperar su turno de audiencia del lado mexicano con la incertidumbre de ser o no ser aceptados para radicar legalmente en Estado Unidos.

Esa región del norte de México, que linda con EE. UU., es una de las más violentas del país, y los migrantes que llegan ahí, ya sea solicitantes de asilo que esperan su turno para ir al lado de la frontera a realizar trámites, o los que van de paso buscando cruzar la frontera, son presas fáciles de las bandas criminales.

 

 

El cubano agregó que los de la banda "me tuvieron dos días encerrado en un cuarto y mi familia tuvo que pagar dinero" para que lo liberaran.

El 25 de enero de 2019 entró en vigor el programa "Remain in México", que permite al Gobierno estadounidense regresar a ciertos solicitantes de asilo a México, con la connivencia de este país que alegó "razones humanitarias" para aceptar la propuesta, que agudiza la tensión en su frontera norte.

La medida se ha ido ampliando a lo largo del año y actualmente son ocho ciudades mexicanas las que reciben a migrantes. Muchas de ellas, con altos índices de violencia: Tijuana, Ciudad Juárez, Piedras Negras, Nuevo Laredo, Matamoros, y más recientemente se ha registrado algún caso en Nogales y Reynosa.

Según manifestó hace unos meses el congresista estadounidense Henry Cuéllar el pasado año, el 88 % de las solicitudes de asilo son rechazas.

Más de mil kilómetros en línea recta, en Ciudad Juárez -otra urbe fronteriza tristemente conocida por la violencia- el panorama sigue siendo desolador cuando se cumple un año del programa "Permanecer en México".

Yamileth Ramírez viajó hace seis meses desde Honduras hasta Texas (EE.UU.) y todavía sigue esperando en Ciudad Juárez la cita de una corte migratoria que ha de decidir si se le otorga asilo en el anhelado país vecino.

 

 

"Yo le digo al presidente de Estados Unidos que por favor nos dé una esperanza. Y no estar esperando aquí sufriendo, aguantando tantos meses en balde", dijo a Efe Martínez.

"Es una zona del país de alto riesgo, de una fuerte presencia de cárteles, donde están operando precisamente las fuerzas de seguridad y donde hay unos grados de inseguridad absolutamente patentes", dijo director ejecutivo de Human Rights Watch en América Latina, José Miguel Vivanco.

Médicos Sin Fronteras publicó un informe en septiembre pasado que alertaba que el 45 % de los migrantes que atendió en Reynosa y Matamoros habían padecido algún tipo de violencia durante su ruta.

Ursela Ojeda, asesora de Políticas, Derechos y Justicia de los Migrantes de la Comisión de Mujeres Refugiadas, dijo a Efe en octubre pasado que durante la espera de sus procedimientos legales, estas personas pueden entrar en Estados Unidos solo para sus audiencias y después son retornadas a México para seguir esperando su proceso".

"Las ciudades en el norte de México son muy violentas, no son seguras para migrantes y sabemos que más de 240 de los migrantes en el programa han sido víctimas de crímenes violentos en México, como violación, secuestro, abuso sexual, ataque violento...", alertó.

(Con información de Efe)