Desparpajo no ha vuelto a repartir caramelos, entrevista con Manuel De la Cruz

Manuel de la Cruz fue detenido este miércoles para impedir su participación en una manifestación pacífica convocada para exigir la liberación de Hamlet Lavastida. ADN Cuba comparte una entrevista que le hiciera previamente al activista, ya en libertad
Manuel de la Cruz. Foto: Noel A. Ginoris
 

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Manuel de la Cruz nació en La Habana, en 1993. Matriculó en la universidad, en la carrera de Sociología, pero no la concluyó. Decidió seguir sus talentos y se unió a la Academia de Canto Popular de José Luis Cortés, El Tosco, durante dos años, y se presentó en diversos teatros y centros nocturnos de la capital. 

Esta vinculación al teatro, sobre todo al teatro con un grupo clown en la iglesia donde asistía, hizo que Manuel de la Cruz hiciera de payaso, es decir, que hiciera alegrías para las personas de la comunidad. Sin embargo, desarrolló paralelamente su trabajo como poeta. 

Ya es conocido el terror que el régimen cubano tiene con la poesía, y Manuel de la Cruz ha sido víctima también de las represalias oficiales, hasta el punto de detenerle por un día. Lo peor es la insistencia del régimen por invisibilizar a los poetas jóvenes que tienen un discurso sincero y frontal contra las políticas caducas y represivas.

De la Cruz tiene un libro publicado de manera independiente en Amazon, 20 Poemas a la Dictadura cubana, y otro próximo en edición. Ha publicado artículos en El Estornudo y otras agencias independientes.

En ADN Cuba conversamos con el poeta y el activista sobre las dificultades de ser escritor en un país en dictadura, y sobre sus proyectos recientes.

¿Cómo fue tu inicio como escritor en Cuba? ¿Qué, y cuándo, detonó tu necesidad de hacer poesía? ¿Qué artistas e ideas te influenciaron?

Por muchos años nunca consideré la opción de dedicarme profesionalmente a la poesía o a la escritura porque estaba al tanto de lo extremadamente difícil que es publicar en Cuba. Yo escribía desde niño, cosas muy graciosas y mal hechas, pero eran cosas para mí mismo, me refugiaba en la poesía en momentos de tristeza y soledad como hace mucha gente. 

Por otro lado, mi pensamiento político siempre estuvo claro, yo consideraba que Cuba era una dictadura. Tengo que decir que leer a Virgilio, a Reinaldo Arenas y a Padilla me sembró esta misión social que llevo con mi poesía. Uno de los sucesos que me motivó a levantar mi voz fueron los sucesos del 27 de noviembre.

Recuerdo que me dije a mí mismo que yo necesitaba ser una voz disidente reconocida en Cuba, que quería que el pueblo supiera que desde la poesía se seguía condenando al régimen, y que el mismo régimen supiera que había más voces naciendo. Uno de mis primeros poemas en esta misión fue “Costuras”, donde se ve una referencia clara a las estructuras poéticas de los 60. En el resto de mi obra se ve mucha referencia a estos autores, ya sea en materia de estilo o de contenido.

¿Cómo es tu proceso de creación? ¿Cuáles temas y manifestaciones son claves dentro de tu trabajo?

Muchas veces la idea para un poema viene luego de un suceso que me marca, sea a mí o a otra persona. Por ejemplo, tengo un poema dedicado a las mujeres, por el 8 de marzo, y el poema irónicamente celebra que mientras el presidente Díaz-Canel felicitaba en un tweet a las mujeres cubanas, Luz Escobar y otras artistas y activistas estaban bajo arresto domiciliario ilegalmente.

Los temas fundamentales de mi trabajo son la represión, la censura, y los males que una dictadura como la nuestra provoca a sus ciudadanos. Suelo también hablar de estos fenómenos desde otra arista y no directamente, como es el caso del poema “La mosca” o el poema “Insectos”, donde recreo historias para hablar de estos temas.

En realidad, en muchos momentos no me interesa explicar como tal el fenómeno de la represión o del hambre, de la frustración y la desesperanza; simplemente hacerles una foto, y que el público pueda ser conmovido emocionalmente.

¿Cómo has podido vincular tu trabajo como payaso y la creación poética? 

El payaso Desparpajo es una figura poética en sí misma. La poesía habla de un fenómeno desde otro lenguaje, tangencial a veces, nuevo o fresco casi siempre. Desparpajo encarnó la represión, el absurdo de la censura del arte. Desparpajo no condenó al régimen. Solo su performance demostró este hecho. En Desparpajo el gobierno esposó al arte, la encerró en un calabozo, y le hizo amenazas horrendas. 

Desparpajo salió a actuar y tuvo que improvisar en la marcha, nadie lo “puso en situación". En la estación de la PNR se mostraba inquieto, infantil, recorriendo de un lado a otro los pasillos esperando ser atendido, así como el arte espera una disculpa luego de la absurda censura. Desparpajo ese día usó maquillajes y zapatos prestados, así como el arte cubano y la poesía bebe de sus antecesores. Desparpajo no ha podido volver a salir a repartir caramelos, seguramente saliendo de su casa lo arresten. 

Desparpajo está esperando una próxima oportunidad para hacerlo, pero como su nombre lo indica, probablemente sea en medio del caos, porque en esta isla la belleza y la sinceridad del arte, el compromiso del arte con lo social no es más que causar un desastre, un desparpajo.

El arte y la prensa independientes cada día son más censurados en Cuba. El gobierno destina incontables horas a la difusión de noticias casi siempre infundadas o tergiversadas sobre los artistas y periodistas que sostengan su opinión en contra de las disposiciones gubernamentales.  ¿Crees que la creación artística debe hacerse en un ambiente de libertad?

El arte es un ser vivo. Siempre ha sido libre. Su única esclavitud es hacia la realidad en la que vive. Temporalmente es regulada, censurada o enmarcada. En Cuba se hace buen periodismo, y se hace buen arte, comprometida y sincera.

La institucionalidad lo único que hace es darle un empujón al arte que el Gobierno celebra, para que sea popular, para que sea el único producto artístico visible. Está demostrado en la historia que en las etapas de mayor represión y censura el arte ha proliferado muchísimo más que en total paz.

El arte se sirve de todo, astuta, y lo revierte en belleza. Es solo cuestión de épocas. De aquí a unos años los programas de estudio de Cuba quitarán nombres y obras inservibles, que solo están ahí por razones políticas, y se llenará de gloria una lista numerosa de autores y artistas valerosos. Mientras en Cuba, el buen arte que no tiene pelos en la lengua, y que entra en contradicción con la doctrina gubernamental, es censurada y reprimida, se abren las puertas del mundo para artistas cubanos. 

Hemos visto la injusta encarcelación de los muchachos de Obispo, la extraña y violenta prisión del artista Luis Manuel Otero Alcántara en una sala del hospital Calixto García, y a su vez vemos personajes que son voceros del régimen anunciando leyes para menguar el ambiente de disenso y sembrar más miedo en la isla.

¿Será que el régimen tiene aún más miedo y por eso está buscando desesperadamente escudos legales para acallar la libertad de disentir? ¿Crees que la obra y la persona Luis Manuel Otero Alcántara han influenciado al pensamiento libre, al actuar libre de las mordazas oficiales?

Precisamente es así. Cada vez son mayores las voces que se unen a denunciar al régimen. Nuevas voces, diferentes. En Cuba no conozco que antes la Seguridad del Estado haya abierto fuego contra un payaso. 

En la protesta de Obispo hubo una animalista. También hubo un cristiano. Van despertando voces de cualquier clase o categoría social. Y esto el Gobierno lo sabe. Yo mismo soy el ejemplo de que los artistas e intelectuales van un paso por delante abriendo los ojos al pueblo, y no porque yo haya abierto los ojos a alguien, sino porque los muchachos de San Isidro me abrieron los ojos a mí.

El manotazo del ministro de Cultura el 27 de enero lo sentí en mi cara, y gracias a eso hoy tengo en Amazon un poemario que se llama “20 Poemas a la Dictadura Cubana”. Si los intelectuales fueran una ciudad en Cuba, fuera una ciudad perdida para el gobierno, sublevada, liberada de la dictadura. 

Poco a poco los artistas han ido incendiando otros pueblos, y este despertar masivo ya es inevitable. Luis Manuel puso el cuerpo, como en otras ocasiones, y ha querido ser esa cruz donde los romanos vierten su odio a Cristo. La oposición cubana es algo así como una religión que se practica, muchos la adoran secretamente, por temor a una inquisición, pero cada vez son más los acólitos que la profesan abiertamente sin temor a una hoguera o a un martirio. La historia se encargará de la justicia, de absolver a los justos y de condenar a los impíos.