“O seguimos siendo esclavos o luchamos para ser libres”: exclusiva con Roberto de Jesús Quiñones Haces
ADN CUBA entrevista al abogado y periodista independiente Roberto de Jesús Quiñones Haces, quien fue recientemente sancionado por el Tribunal Municipal Popular de Guantánamo a un año de privación de libertad.
 

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Su voz es tenue, dulce, con el tono de los hombres que han estudiado mucho y desbordan cultura, en cambio el sentido de sus palabras es fiero, cargan toda la fuerza del espíritu rebelde de los oprimidos. Roberto de Jesús Quiñones Haces, el abogado y periodista independiente sancionado recientemente por el gobierno cubano, cuenta a ADN CUBA sobre su vida, sus ideas, sus opiniones en relación con la lucha por restablecer la democracia en la Isla. Quiñones analiza con profundidad y aplomo el camino recorrido y el futuro que le espera a la nación cubana.

Háblanos de tu formación académica, tu labor como abogado, tu paso por la literatura y tu trabajo en el periodismo independiente.

Mis estudios elementales hasta el pre universitario en Cienfuegos, mi ciudad natal. Siendo estudiante de secundaria básica comencé a visitar la biblioteca Roberto García Valdez, que en la década de los 60 era muy buena y tenía bibliotecarias muy preparadas. Recuerdo a Ileana y a María Victoria, quienes me guiaron en mis lecturas iniciales. Los libros de cuentos populares rusos, cuentos de los Hermanos Grimm y los de Hans Christian Andersen. Luego llegaron las novelas de Julio Verne, Emilio Salgari y Karl May, también leí novelitas del oeste y disfrutaba mucho los libros de Enid Blyton y los muñequitos de Tin Tin.

Ya en noveno grado comencé a leer a los clásicos y escribía poemas para desahogarme ante las reiteradas frustraciones amorosas de mi juventud. Fue entonces que me vinculé al taller literario de la biblioteca los domingos por la tarde, bajo la conducción del bibliotecario y poeta Juan René Cabrera, persona de exquisita educación y cultura. Allí también conocí a Samuel Feijoo, a Florentino Morales y  a Mary Bouza y a los decimistas Rogelio Porres, Wilfredo Sacerio y  al popular Frankenstein, quienes influyeron mucho en mi formación literaria. 

En 1976 comencé a estudiar la licenciatura en derecho en la universidad central Marta Abreu y en 1978 la continué en la universidad de La Habana, donde me gradué en 1981. Cuando regresé a Cienfuegos fui fundador de la brigada Hermanos Saiz y del taller literario municipal, dirigido por Randolfo García Morales.

Fueron años de mucha lectura, me percaté que había equivocado mi carrera, vi que debí estudiar filología o periodismo, porque aunque la práctica del derecho me enseñó mucho sobre la realidad cubana, también me impedía leer y escribir debido a las difíciles condiciones en que los abogados deben ejercer en Cuba y al escaso tiempo de que disponen.

En 1999 fui acusado por la Seguridad del Estado, en un expediente que comenzó siendo una investigación por espionaje, contra un diplomático extranjero y terminó circunscrito a casos de compra venta de viviendas. Desde hacía años me tenían en la mirilla por defender a los grupos de Derechos Humanos y a pesar de no trabajar en la dirección municipal de la vivienda de Guantánamo y no tener acceso a sus archivos, me sancionaron como autor de un delito de falsificación de documentos públicos y cohechos, a ocho años de privación de libertad, de los que cumplí 4 años, 8 meses y 12 días.

 

 

Resulta significativo que del grupo de más de 6 licenciados en derechos sancionados en la causa, sea yo al único al que no le han permitido ejercer la abogacía. Pasé hambre y muchos momentos difíciles. Para subsistir me convertí en vendedor callejero de los más disimiles objetos, hasta que tuve la suerte de comenzar a trabajar como asesor dramático del grupo de teatro de Guantánamo, con un salario de 225 pesos, allá por el 2007. El grupo fue desintegrado en el 2009 y reubicaron a los actores en diferentes lugares y fui el único trabajador que quedó desempleado.

De nuevo tuve que recurrir a los oficios furtivos y volví a enfrentar una situación muy difícil, hasta que un día me encontré en La Habana con el doctor René Gómez Manzano, uno de los abogados más brillantes que he conocido y hombre de extraordinaria cultura, quien me propuso trabajar para Cubanet. Acepté y gracias a los directivos de ese órgano informativo y a su apoyo, llevo más de siete años trabajando como periodista independiente.

Fue difícil adaptarme a la técnica periodística, que todavía no domino, pero gracias a Dios y a la ayuda recibida, creo haberla realizado decorosamente a pesar de todos los obstáculos”.

¿Cuáles consideras que son las violaciones jurídicas más notorias cometidas en tu caso?

Sin dudas la primera es la imposibilidad que tienen los cubanos de contar con una tutela jurídica efectiva, cuando nuestros derechos son vulnerados. Ocurre porque en Cuba no existen tribunales independientes pues todos están sometidos al estricto control del estado y tienen que actuar según sus instrucciones. No hay separación de poderes y eso resulta trascendente cuando del respeto de los derechos ciudadanos se trata, pues el estado al tener el control absoluto de la prensa, los tribunales, la Asamblea Nacional del Poder Popular y de la administración pública. Léase policía, aparato de la Seguridad del Estado, avasallan con ese poder extraordinario a los ciudadanos.

En Cuba no se respetan ninguno de los Derechos Humanos elementales, como son la libre emisión del pensamiento, el concerniente a la libertad religiosa, la libertad de prensa, reunión y asociación, y tampoco se respeta la privacidad de las comunicaciones, ni el derecho de propiedad, contrariamente a lo que se afirma en el artículo 1 de la Constitución.

Cuba no es un estado de derecho y mucho menos socialista y democrático. Si lo fuera yo sería el primero en defender esa Constitución”.

Diario de Cuba publicó recientemente una entrevista a Mike Pompeo, donde este mostró preocupación por la represión del gobierno cubano contra tu persona, ¿crees que tal mención pudo incidir en los resultados del juicio que se efectuó contra ti?

“Lo dicho por el señor Mike Pompeo, Secretario de Estado de los Estados Unidos, se publicó el 31 de julio, un día después fui citado para acudir a juicio y  el 7 de agosto el Tribunal Municipal Popular de Guantánamo me sancionó a un año de privación de libertad, sustituido por trabajo correccional con internamiento. No creo que la dictadura cubana representada ahora en mi caso por el Tribunal Provincial Popular de Guantánamo, resulte benévola conmigo, pero la reacción internacional hasta ahora ha sido extraordinaria, mostrando una solidaridad tremenda ante tamaña injusticia, algo que quisiera siempre fuera así ante todos los desmanes que esta dictadura sexagenaria comete contra otros periodistas y opositores pacíficos. Desconozco con lo que va a ocurrir con el recurso de apelación, pero lo que sí te aseguró es que no me voy a arrodillar ante mis verdugos”.

¿Cómo ves la disposición del pueblo cubano para apoyar a los proyectos pro-democráticos?

Lamentablemente por varias razones históricas, la lucha de los opositores cubanos no ha alcanzado la relevancia ni el apoyo que merece. Esa lucha ha sido muy limitada porque todas las organizaciones pacíficas cubanas están infiltradas por agentes de la Seguridad del Estado y porque este organismo dedica extraordinarios recursos materiales, financieros y humanos para luchar contra ella. Fíjate si es mucho el dinero del presupuesto del estado que se dedica a la represión de los cubanos, que jamás la Asamblea Nacional cuando aprueba el presupuesto anual, hace mención explícita al monto que se dedica a la represión y a las Fuerzas Armadas. Y si eso ocurre por algo será.

 

 

Cuando se hace visible un cordón de seguridad, como el que las autoridades de la dictadura formaron para el entierro del cardenal Jaime Ortega, por citar solo un ejemplo, nos percatamos de cuantos agentes y cuantos chivatos que dependen de ese presupuesto, tiene este país. Por su parte el pueblo sigue aferrado a una solución escapista, donde prima la salida de la isla prisión hacia el extranjero, o el encierro en un círculo donde lo que importa es la familia y solventar sus necesidades básicas, sin buscarse problemas con las autoridades estatales, las que obviamente se hacen de la vista gorda ante el robo y otros modos ilícitos de subsistencia asumidos como normales, por una parte significativa de la población.

Ese alejamiento de los problemas cardinales de nuestro país, es el fruto de una bien pensada política que desde muy temprano eliminó la enseñanza de principios de comportamientos cívicos, la enseñanza objetiva de nuestra historia y de la vida nuestros próceres, que ha impedido que el pueblo cubano conozca la legislación internacional de Derechos Humanos y que puedan ejercerlos pacíficamente. Si a ello unimos que el gobierno controla la enseñanza, la prensa, prohíbe la existencia de las verdaderas organizaciones de la Sociedad Civil, reprime con la cárcel o el exilio a los opositores, expulsa de los centros de trabajo y de estudio a los que se atreven a alzar su voz y luego lo condena al total ostracismo social, económico y político, se entenderá como el pueblo cubano se ha mostrado tan lejano a esos proyectos y por qué, aun simpatizando con ellos, ha asumido un comportamiento tan hipócrita. Creo que los líderes de la oposición cubana deben llegar más al pueblo, pero estoy seguro que las acciones con ese objetivo recibirán la más activa represión por parte del régimen.

En tal sentido reconozco que se trata de una lucha muy difícil, pero paulatinamente Cuba cambia, no al paso que deseamos pero lo hace y si eso ha ocurrido se debe ante todo a los adelantados que conforman esa verdadera Sociedad Civil”.

¿En qué punto de la historia consideras que se encuentra el proceso revolucionario que comenzó en 1959?

A mí me duele mucho que un proceso político como el cubano, haya terminado en este estado caótico en que se encuentra, porque en sus inicios fue realmente democrático, sus objetivos estaban muy claros en los pactos de México, la Sierra y Caracas, dirigidos al restablecimiento de la Constitución del 40 y la democracia. La revolución cubana era necesaria porque aquí había mucha injusticia, pero ninguno de los cientos de jóvenes que fueron asesinados en esa lucha contra la dictadura de Batista, ni los que murieron en combate, lo hicieron para que en Cuba se impusiera una dictadura unipartidista. Esa es la gran traición de los principales líderes de esa revolución y estoy absolutamente seguro que la historia me absolverá.

Te digo más, aun habiéndose declarado socialista, la revolución cubana tuvo la gran oportunidad de construir un socialismo de nuevo tipo, bien alejado de los moldes estalinistas democráticos, pero la megalomanía de Fidel Castro, su desconocimiento teórico de lo que era el socialismo reconocido públicamente por él ante estudiantes universitarios el 17 de noviembre de 2005, así como el total irrespeto de los comunistas cubanos de la tesis marxista de que el socialismo solo es posible cuando coincidan premisas objetivas y subjetivas insoslayables, provocaron que la revolución cubana desembocara en otra dictadura.

Hoy Cuba es uno de los países más atrasados del continente, está entre los países de más bajos salarios y donde la vida es sumamente costosa, a pesar del alivio indiscutible que resulta que la educación y la salud pública estén exentas de altos pagos, pero que no son gratuitas como se afirma, ni alcanzan un alto nivel de calidad, logro alcanzado por numerosos países en el mundo, pero que los mandantes cubanos quieren hacernos creer que solo es propio de nuestro país.

Aquí ya no hay revolución, existe una dictadura ineficaz económicamente, cuyos dirigentes critican a la burguesía pero reproducen fielmente sus códigos de vida y son incapaces de sembrar un mínimo de esperanza y credibilidad.

El castrismo suplantó en cuanto a despotismo a las autoridades españolas, así que ahora los cubanos estamos ante la misma coyuntura histórica que se les presentó a los padres fundadores de nuestra nación.

O seguimos siendo esclavos, o luchamos para ser libres”.