En Cuba, crucero británico MS Braemer con enfermos de coronavirus
Los pasajeros viajarán a Londres en avión este miércoles
Braemer en Cuba
 

Terminó la odisea del crucero británico MS Braemer con el arribo a Cuba este miércoles del barco que transporta a cuatro pasajeros y un tripulante enfermos de COVID-19, luego de que se le negara puerto en otros países del Mar Caribe.

La nave está anclada en el puerto del Mariel, a unos 50 km al oeste de la capital de la isla, La Habana.

“Podemos confirmar que los cuatro aviones han aterrizado en Cuba y Braemar ahora está al costado del Puerto de Mariel”, se afirmó en el Twitter de la compañía Fred Olsen Cruise Lines.

 

 

Según la línea naviera, a bordo del crucero con 682 pasajeros y 381 tripulantes “hay 22 huéspedes y 21 tripulantes que están en aislamiento, después de mostrar síntomas de gripe”, incluidas “las cinco personas que dieron positivo por el coronavirus COVID-19”.

El barco ancló en aguas de Bahamas el pasado día 12 tras serle denegada la posibilidad de recalar en los puertos de la zona -"por sensibilidad hacia el COVID-19", según la naviera-, y a la espera de recibir suministros de víveres, medicamentos y asistencia sanitaria.

El gobierno cubano autorizó el a que la embarcación atracara en la isla, que servirá de puente para que desde una zona cercana a La Habana sean repatriados por avión a Reino Unido.

Los vuelos fueron arrendados a British Airways y aterrizarán en el aeropuerto de Heathrow, Terminal 5, el jueves por la mañana, luego de que atraviesen el Atlántico con salida del Aeropuerto Internacional José Martí.

El MS Braemar navegaba en el Mar Caribe desde finales de febrero y pasó por Cartagena, Colombia, donde descendió una estadounidense que luego se conoció tenía una infección por coronavirus.

Luego de zarpar se supo que otros cinco pasajeros padecían el COVID-19, y desde entonces los tripulantes del MS Braemar vivieron un calvario de costa a costa al negárseles la entrada en los puertos de Willemstad (Curaçao), Bridgetown (Barbados), Cartagena y Barranquillas (Colombia) y hasta en el de Bahamas, a pesar de que el crucero navega bajo su bandera.

Entre sus pasajeros hay principalmente británicos, pero también ciudadanos de Canadá, Australia, Bélgica, Colombia, Irlanda, Italia, Japón, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega y Suecia.

Según una nota oficial, el 13 de marzo el gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte solicitó a Cuba el permiso de atraque en un puerto de la isla.

“Ante la urgencia de la situación y el riesgo para la vida de las personas enfermas, el gobierno de Cuba ha decidido permitir el atraque de esta embarcación y adoptará las medidas sanitarias establecidas para recibir a todos los ciudadanos a bordo, bajo los protocolos establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud Pública de Cuba”, informó el MINREX, que adujo razones de “solidaridad” y “entender la salud como un derecho humano” para apoyar la decisión, que generó debate entre los cubanos.

 

 

Sin embargo, observadores internacionales han señalado que el gesto obedece a una lógica de “solidaridad con beneficios”.

Según DW, John S. Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estadounidense-Cubano (Nueva York), cree que el gobierno de Díaz-Canel calculó que "Cuba recibirá reconocimiento de la comunidad internacional, en especial del gobierno de Boris Johnson, de la Unión Europea y de la ONU. Genial de su parte”.

Por su parte, el sociólogo e historiador cubano Haroldo Dilla expresó en Facebook que "aun asumiendo la inhumanidad que implica el rechazo a los cruceros, es difícil otorgarle al régimen cubano –que separa familias, reprime a su gente, niega derechos básicos- el menor asomo de humanismo virtuoso".

El intelectual cree "que es pura propaganda mercantilista, afín a la manera irresponsable como está promoviendo el turismo europeo en la isla en medio de la pandemia".

Cuba, que tiene 10 casos confirmados del nuevo coronavirus, mantiene abiertas sus fronteras y no ha cerrado sus escuelas, al contrario de lo que hacen la mayoría de sus vecinos. A contrapelo, las agencias y hoteles gubernamentales se mantienen promocionando a la isla caribeña como un “destino seguro” en medio de la pandemia del COVID-19.