Thais Franco “está irreconocible”, dice madre tras ver a presa política

Odalis Benítez, madre de la activista por los derechos humanos Thais Mailén Franco Benítez, continúa reclamando ayuda para la joven detenida desde el 30 de abril por una protesta pacífica en La Habana
Activista cubana Thais Franco
 

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Odalis Benítez, madre de la activista por los derechos humanos Thais Mailén Franco Benítez, continúa reclamando ayuda para la joven detenida desde el 30 de abril por una protesta pacífica en La Habana, y cuyo estado de salud se agrava.

La opositora fue llevada al hospital “General Calixto García” presuntamente para buscar la valoración médica de un neurólogo por una caída de espalda mientras hacía labores de limpieza en la cárcel del Guatao, que la dejó en silla de ruedas.

En el centro de salud ubicado en el Vedado habanero, la madre de Franco pudo verla a duras penas por unos instantes, y se quedó muy alarmada pues “está irreconocible”. La señora, una enfermera intensivista retirada, explicó en un audio que a su hija no le permitieron hablar con ella.

“La conducen tres [agentes], a pie, por todo el hospital, evadiendo mi presencia. Le prohibieron hablar y no hay disponible en este momento una silla de ruedas para trasladarla. Se nota que está con dolor fuerte, y la han conducido por todo el hospital buscando otro pabellón”.

“Todavía sigo con dudas de la forma en que Thais ha sufrido esa caída. No sé qué pueda pasar”, añadió la madre.

En un momento del audio, Odalis Benítez rompe en llanto: “¡Oh, Dios mío! Apelo a la Comisión de Derechos Humanos, que pongan su mano, por favor, en esto”. También denunció que no ha podido conocer detalles del estado de salud, y que no le informan sobre “los daños [,] hasta dónde fueron” tras la supuesta caída.

“El papá preguntó y yo también increpé a las oficiales, que por qué no la trasladaban en una silla de ruedas y la opinión es nula, no contestan”, lamentó.

Según Cubalex, organización independiente que ofrece ayuda jurídica, “los agentes amenazaron a la madre de Thais con quitarle el teléfono si grababa. Además, le advirtieron que no denunciara la situación de su hija porque podría afectarla más”.

Antes del traslado de la activista al hospital, su madre se comunicó telefónicamente con ella. “Acabo de saber que Thais continúa silla de ruedas. [Tiene] mucha inflamación en columna sacra, vértigo, arritmias”, refirió el lunes.

“Por esos síntomas mi hija puede tener esguince de cadera, hematoma subdural por la caída de espalda. Dice que de momento pierde por segundos la ubicación. El dolor es intenso y se le está administrando diclofenaco que le sube la presión”, añadió en el mensaje publicado en redes sociales por la iniciativa “La cola de la libertad”.

Por favor yo RUEGO que me ayuden a sacarla [de prisión]. Si es ingreso pues ingreso, pero a medida que pasen días peor serán [los] resultados del golpe”. Lamentó que, cuando conversaron, “su voz era de dolor con llanto”.

 

Presa por ejercer libertad de expresión

La reportera Mary Karla Ares, también detenida en la protesta de Obispo y en prisión domiciliar hasta que le celebren juicio, se refirió en Twitter al caso de la activista. Denunció que “Thais Mailen continúa presa ilegalmente”.

Ares exigió: “Ya basta de súplicas, no estamos negociando a una delincuente. Estamos reclamando a una mujer que ejerció su derecho a la manifestación y a la libre expresión; por sus hijos, para que no vivan lo mismo que ella y crezcan en una Cuba democrática”.

La reportera afirmó que “Thais no atentó contra los poderes del Estado, no puso en peligro la 'seguridad nacional' (…). Basta de violencia contra las mujeres en la política”.

Thais Mailén Franco está detenida desde el pasado 30 de abril por manifestarse pacíficamente en la calle capitalina Obispo, y está siendo procesada por “desorden público” y “resistencia”, junto a otras cinco personas.

Esta luchadora por los derechos humanos en la Isla es madres de tres hijos, a quienes no le han dado acceso abierto para verla.

Antes de su reclusión actual, Franco fue detenida por la policía política el 8 de abril, mientras caminaba igualmente por la calle Obispo en La Habana, junto a la reportera independiente Iliana Hernández. También en esa ocasión les rompieron sus teléfonos.