Golpes, la "herramienta" preferida de los funcionarios castristas

Al más puro estilo de Alpidio Alonso, ministro de Cultura, y de Humberto López, vocero castrista y asesino de reputaciones, dos funcionarios de Placetas agredieron física y verbalmente a dos mujeres que los increpaban
 

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Conocedores de lo que realmente representan, a menos que sólo lean el Granma, los funcionarios castristas siguen acudiendo a los golpes cuando son interpelados por ciudadanos indignados, inconformes u opuestos a un “orden” de cosas que niegan la libertad, derechos humanos básicos y hasta el mero ejercicio de una ciudadanía apegada a las propias leyes del régimen.

Acostumbrados como estaban a no tener contestación de ninguna índole, se sienten acorralados cuando ven que les graban o les lanzan verdades o aseveraciones sin tapujos. Y ante tal situación, habida cuenta que la retórica proletaria o las “enseñanzas” de la Ñico López ya no funcionan, parecen quedarles sólo los golpes, galletas, manotazos o soplanas como herramienta de convencimiento o argumentación.

Sucedió con el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, y con el vocero oficialista y miembro del Comité Central del Partido Comunista Humberto López. Increpados por su inercia ante reclamos de la comunidad artística y su actuar criminal contra el activismo y la disidencia, respectivamente, ambos acudieron al golpe a sus increpantes para zanjar la situación.

De nada valieron los reclamos y pronunciamientos que la actitud de ambos generó en el ciberespacio y una gran parte de la ciudadanía. Los dos siguen gustosos en sus cargos, incluso aplaudidos por el recalcitrante oficialismo y conservadurismo político del régimen.

Ante esa aprobación de quienes detentan el poder, otros funcionarios, de menor nivel, también se han sumado a la práctica o al uso de esa herramienta castrista.

Fue lo que sucedió recientemente en Placetas, Villa Clara, donde funcionarios del Consejo de Defensa Municipal golpearon a dos mujeres que defendían a una anciana del maltrato verbal que ellos habían protagonizado.

“Esta es la verdadera realidad de cómo se preparan para enfrentar los fenómenos meteorológicos y evacuar a las personas que, como esta anciana, viven en total desamparo incluso de eventos anteriores. Ante los reclamos y exigencias, este es el trato a población de los ‘funcionarios’ de este país”, escribió en Facebook el usuario identificado como Mitzael Resistencia Cuba, quien compartió las imágenes de lo ocurrido.

“Aquí se pone de manifiesto la doble moral de la dictadura, la prensa oficialista a estos atropellos no le dan cobertura. ¡¡¡BASTA DE ABUSO E INJUSTICIA!!! PATRIA Y VIDA”, sentenció, al tiempo que pidió que, si alguien conoce a los dos “señores abusadores de mujeres”, haga público sus datos para enlistarlos como represores que algún día tendrán que responder ante la justicia.

En el video compartido por el referido usuario, exprisionero político según refleja en su perfil de Facebook, se ve claramente el manotazo lanzado por uno de los supuestos servidores públicos para impedir que los siguieran filmando, y se escucha el forcejeo y el intercambio físico luego de que el teléfono cayera presumiblemente al suelo.

El golpe, o los golpes, siguieron la misma secuencia que los lanzados por Alpidio Alonso y Humberto López, como si fuera un ejercicio recogido en los manuales de “preparación política e ideológica” del régimen.

Algunos volverán a alegar que lo ocurrido el 4 de julio en Placetas fue una justa respuesta a provocaciones de ciudadanas “despreciables” e irrespetuosas. Sin embargo, aun y cuando las formas de los ciudadanos sean cuestionables, los verdaderos servidores públicos deben conducirse conforme a las leyes y respetar a la ciudadanía a la que se deben. De no hacerlo, no merecen ejercer funciones públicas.

Actos como los de los funcionarios de las imágenes y todos aquellos castristas que usan el golpe o la represión de cualquier índole como herramientas deben ser sancionados, aunque, se sabe y se ve a diario, en la Cuba totalitaria es más probable que sean premiados.