“Racionalidad política”, el eufemismo del régimen para exiliar a Lavastida y Bisquet

La liberación de Lavastida y su destierro junto a su pareja fue para el régimen "racionalidad política", aunque no es más que otra muestra clara de su carácter represor
Hamlet Lavastida y Katherine Bisquet. Foto: Facebook de Bisquet
 

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Para el régimen cubano, el exilio forzoso a Polonia del artista Hamlet Lavastida y la escritora y activista Katherine Bisquet, a cambio de la liberación del primero tras cerca de tres meses de encierro, fue una acción de “racionalidad política” impuesta por el inconveniente de mantener una prolongada represión sobre la pareja.

Así lo explicó Bisquet en un post en su perfil de Facebook, donde subrayó que la policía política les impuso el exilio de ambos como “única opción para la excarcelación de Hamlet” y que durante los 90 días en que éste permaneció en privación de libertad bajo un proceso de investigación infundado, ella fue “blanco de acoso, coacción, privación ilegal de libertad (prisión domiciliaria por 65 días), tortura psicológica, detenciones ilegales y amenazas de procesamiento por parte de la Seguridad del Estado”.

“He sido víctima del chantaje a través del cual el poder me hacía saber que, cada día que transcurría sin que yo consiguiera una visa, representaba un día más de cárcel para Hamlet. Mi salida del país era la moneda de cambio para su liberación”, escribió Bisquet, al tiempo que añadió que a esas mismas presiones y chantajes estuvieron sometidas varias personas allegadas a Lavastida, tanto familiares como amigos.

La publicación del post de la activista significó que ambos estaban en territorio de la Unión Europea, libres de las garras del régimen. No habían hecho pública la situación por cuestiones de seguridad personal. 

Según detalló Bisquet, HamletLavastida fue conducido por la Seguridad del Estado al aeropuerto José Martí en horas de la tarde de este sábado 25 de septiembre, desde una casa de protocolo en la que se encontraba aislado desde cinco días antes. Ella también fue trasladada al aeropuerto por elementos represivos desde su renta en Centro Habana, sin tener la posibilidad de que sus familiares la despidieran. 

“Durante el transcurso de esta última semana fui conducida por miembros del aparato represivo a la gestión de todos mis trámites migratorios, y fueron ellos los que se encargaron de agilizar el proceso, prorrogando de manera inmediata nuestros pasaportes y las pruebas de PCR para poder viajar”, agregó la escritora, que definió a la maquinaria represiva del régimen como “el cáncer que se ha apoderado de los cubanos durante décadas” y que “crece a discreción dentro de nuestras almas”.

“Nos han violado, nos han expatriado, nos han asesinado, nos han encarcelado, nos han censurado, y todo ha sido silenciosamente, bien de cerca, en nuestro patio, en nuestra propia casa”, condenó.

Bisquet recordó que mientras ella y Lavastida parten a un exilio forzoso, más de 800 personas están encarceladas o desaparecidas en Cuba por manifestarse, entre ellas sus amigos Luis Manuel Otero Alcántara, Maykel Osorbo y Esteban Rodríguez. 

Pese a su partida, dijo, “hoy hay un pueblo vivo” y en eso “hay esperanza”. “Hay una fuerza por crecer. Una fuerza que se acumula en nosotros”, sentenció, para concluir agradeciendo a todos aquellos amigos y organizaciones que los han acompañado y apoyado durante el encierro de Lavastida y el acoso policial en contra de ella.

 

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