Amnistía Internacional condena destierro de Lavastida

La ONG pro-derechos humanos calificó de autoritario al gobierno cubano y exigió también la liberación de todos los presos políticos.
Amnistia-Hamlet
 

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La directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas, criticó este 27 de septiembre el destierro de Hamlet Lavastida y Katherine Bisquet y calificó de "autoritario" al régimen cubano.

"El gobierno de Díaz-Canel intercambia la libertad del preso de conciencia Hamlet Lavastida por su exilio. Fórmula empleada por otros gobiernos autoritarios para silenciar a quienes defienden los derechos humanos. Exigimos la liberación incondicional de cientos de personas presas de conciencia", aseguró la activista en su cuenta de Twitter.

La Habana liberó el domingo a Lavastida y lo condujo al Aeropuerto Internacional José Martí de la capital para que abordara un avión rumbo a Polonia junto a su novia, la poeta Katherine Bisquet Rodríguez, informó el medio independiente 14ymedio.

Una fuente familiar detalló al diario que “ayer por la tarde lo llevaron desde Villa Marista, custodiado por más de una veintena de agentes, a la Embajada polaca para colocarle el visado”. A Bisquet, una de los acuartelados en la sede del Movimiento San Isidro en noviembre pasado, también la llevaron y de ahí los condujeron “directamente al aeropuerto” y los custodiaron hasta el avión. Lavastida fue informado entonces  que era “un viaje de ida sin posibilidad de retorno”.

La pareja deportada por el régimen debe llegar a Varsovia en las próximas horas, luego de una escala en Madrid. Según la fuente, “todo fue hecho con mucho secretismo por la policía política”, por lo que se espera que “Lavastida esté en territorio libre para que pueda contar más detalles”.

Este domingo Lavastida cumplía tres meses de encierro arbitrario en la unidad emblemática de la Seguridad del Estado cubana, Villa Marista. Había regresado a Cuba de una residencia artística en Berlín, en la galería Künstlerhaus Bethanien, el 21 de junio y tras el aislamiento sanitario establecido en Cuba para quienes lleguen del exterior fue detenido cinco días después.

“Me llamaron en la noche del 26 de junio para decirme que mi hijo estaba preso, en proceso de investigación y ya no me dijeron más nada. Yo me volví como loca, no sabía qué pasaba”, recordó recientemente la madre del artista, Josefa Cordoví, en entrevista con BBC Mundo.

Desde ese entonces, Cordoví sólo pudo ver a su hijo una vez y hablar por teléfono en pocas ocasiones. Tras casi dos semanas sin saber de él, conoció por el abogado que el joven había tenido coronavirus, pero la familia nunca fue notificada oficialmente por las autoridades.

A finales de junio, el régimen informó que Hamlet Lavastida fue apresado porque había “estado incitando y convocando a la realización de acciones de desobediencia civil en la vía pública, utilizando las redes sociales y la influencia directa sobre otros elementos contrarrevolucionarios”.

Bisquet explicó a BBC Mundo que las autoridades basan sus acusaciones en un chat privado donde el artista sugirió marcar billetes con las iniciales de los contestatarios Movimiento San Isidro (MSI) y el grupo 27N.

“Hamlet sugiere marcar los billetes, como un acto de performance. Pero fue una idea que se descartó y ni se discutió y que solo se hizo pública cuando la Seguridad del Estado lo publicó en los medios oficiales”, explicó la poeta.

Amnistía Internacional declaró a Lavastida “preso de conciencia”. Debido a la persecución del gobierno contra artistas y activistas vinculados al MSI y el 27N, también están en la cárcel desde hace meses el rapero Maykel Osorbo, el reportero de ADN Cuba Esteban Rodríguez y el artista disidente Luis Manuel Otero Alcántara, entre otros.

Javier Larrondo, presidente de la ONG de derechos humanos Prisoners Defenders, opinó que las detenciones de Lavastida y los demás buscan amedrentar no solo a los artistas que piden cambios desde dentro del país, sino a los que viven fuera.

Lavastida, de 38 años, es uno de los artistas más relevantes de su generación. La exhibición de sus obras está prohibida en las instituciones culturales del régimen por contenido político y la frontalidad de sus críticas al castrismo.

Entre 2011 y 2015 residió fuera de Cuba y tuvo prohibida la entrada al país, así como la importación y exportación de sus creaciones.

Las obras de Lavastida juegan con la vieja propaganda política y militar cubana. El artista se apropia de logotipos del Partido Comunista de Cuba (PCC), el Ministerio del Interior (Minint) o las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) para denunciar el absurdo de estas marcas históricas y examinar y desmitificar las herramientas de la propaganda oficial.