Denuncian desde Holguín abandono de otro cementerio
Cercas destruidas, tumbas casi en ruinas, basura en los alrededores y caminos enyerbados son algunos síntomas de cuán poco se preocupan las autoridades por el lugar
El mal estado del cementerio
 

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Vecinos de Gibara, en la provincia de Holguín, denuncian el mal estado del cementerio Velasco en esa localidad, luego de un recorrido. Este caso se suma a otros tantos de necrópolis como esa, abandonadas en la Isla por la desidia.

Cercas destruidas, tumbas casi en ruinas, basura en los alrededores y caminos enyerbados son algunos síntomas de cuán poco se preocupan las autoridades por el lugar y de la manera en que los vecinos “colaboran” para mantener ese estado de cosas.

“Estoy triste, hoy visité el cementerio donde reposan mis antepasados, entre ellos mis abuelos queridos... Cuánta despreocupación en el cuidado de tan sagrado sitio. Mantener la limpieza solo requiere de vergüenza y buena voluntad”, declaró Liuska Bao en Facebook, una holguinera que estuvo de visita por allí.


Otros camposantos en Cuba se encuentran en estado semejante, sin que las autoridades muestren mucho interés por mejorar sus condiciones.

En septiembre de 2019, un video grabado por un cubano residente en el exterior logró documentar la actual situación de deterioro en que se encuentra el cementerio de Matanzas, víctima de la desidia institucional y actos de vandalismo.

En agosto último las fotografías de un grupo de adolescentes posando disfrazados en un cementerio provocaron también una ola de reacciones en redes sociales. Los adolescentes ingresaron al cementerio con muñecos alegóricos a Disney, para recrear un ambiente festivo en un lugar, que se presta poco a los “ambientes festivos”.

Algo parecido ocurrió en el cementerio principal de Ciego de Ávila, cuando la visita de un ciudadano común terminó en denuncia ante medios locales.


“No imaginé la envergadura del desastre, estado de los restos que se “resguardan” en ese lugar. Existe allí toda una hilera de osarios en destrucción casi total, restos óseos por varios lugares, sueltos unos, en nailon otros, quizás unos pocos en cajas metálicas; nichos con libros, un grupo grande sin identificar (…) todo una falta de respeto”, denunció en diciembre José Antonio Sardiñas al diario El Invasor.

Pobladores cercanos al cementerio provincial de Guantánamo denunciaron también un infierno de mosquitos, pestilencias y aguas estancadas. Con las epidemias de dengue actuales, se sienten muy preocupados, porque las lluvias anegan los huecos abiertos, fosas y oquedades, lo que convierte esa zona en un hotel cinco estrellas para los mosquitos y otros insectos. En varias ocasiones se han quejado ante las autoridades, pero estas hacen oídos sordos.

Las denuncias sobre vandalismo, deterioro, e incluso desaparición de cadáveres en los camposantos cubanos son cada vez más frecuentes. El acceso a celulares ha contribuido a socializar imágenes y ampliar los alcances de las denuncias, que casi siempre publican medios de la prensa independiente o salen a la luz en redes sociales.

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