Cuba incluida en la lista de países que "no cooperan" en la lucha contra el terrorismo
El Departamento de Estado alega que Cuba da cobijo a miembros del grupo guerrillero ELN y fugitivos de la justicia estadounidense
Cuba regresa a la lista de países patrocinadores del terrorismo

El Departamento de Estado incluyó este 13 de mayo a Cuba en su lista de países sospechosos de colaborar con el terrorismo, una medida que prohíbe la venta de armas a esa nación y que también se aplica a Venezuela, Irán, Corea del Norte y Siria.

El texto de la alta institución estadounidense dice que el gobierno “no cooperó completamente” con Estados Unidos en sus esfuerzos antiterroristas en 2019. El Departamento de Estado alega varios hechos para tomar esta decisión. 

Los miembros del grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN), acusado por Washington de estar relacionado con el terrorismo y el narcotráfico, permanecieron en La Habana desde 2017 hasta 2019, luego de participar en las conversaciones de paz con el gobierno colombiano. 

Cuba rechazó la solicitud de Colombia de extraditar a diez líderes del ELN que viven en La Habana después de que el grupo se responsabilizara por el bombardeo de una academia de policía en Bogotá que mató a 22 personas e hirió a más de 60 personas. 

“La negativa de Cuba a comprometerse productivamente con el gobierno colombiano demuestra que no está cooperando con el trabajo de Estados Unidos para apoyar los esfuerzos de Colombia en asegurar paz, seguridad y justicia duradera para su gente”, detalla el comunicado.

Además, Cuba alberga a varios prófugos estadounidenses de la justicia buscados por cargos de violencia política, muchos de los cuales han residido en la isla durante décadas. Por ejemplo, el régimen cubano se ha negado a devolver a Joanne Chesimard, quien fue condenada por ejecutar al soldado estatal de Nueva Jersey Werner Foerster en 1973. El gobierno cubano proporciona vivienda, alimentos y atención médica a estas personas.


Esta es la primera vez que Cuba aparece en ese listado desde 2015, cuando el gobierno del entonces presidente estadounidense, Barack Obama, retiró a la isla de su lista de estados patrocinadores del terrorismo en el contexto del proceso de deshielo bilateral.

Cuba estaba incluida en la "lista negra" –elaborada anualmente por el Departamento de Estado– desde 1982.
Hasta 2015, Washington argumentaba que la isla había servido de refugio a miembros del grupo separatista vasco ETA y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), además de albergar a reconocidos fugitivos estadounidenses.

Expertos aseguraron en aquel momento que la Casa Blanca tomó la decisión de sacar al régimen comunista del listado para no parecer incoherente en medio del deshielo. Mantener a Cuba en el ostracismo era una paradoja, pues Washington estaba acercándose a un país con vínculos con el terrorismo internacional.

A los países que considera patrocinadores del terrorismo, Washington les prohíbe exportar o vender armamento, controla ciertas exportaciones que también mejorarían sus capacidades militares y restringe también su asistencia económica.


La decisión de Obama en 2015 facilitó los negocios de La Habana con empresas y gobiernos extranjeros, ya que antes era más peligroso por la acusación de país patrocinador del terrorismo hecha por la potencia número uno a nivel mundial. 

El gobierno de La Habana consideraba su inclusión en la lista como "injusta" e "infundada".

¿Qué podría significar esta inclusión? La estrategia hacia Cuba de la administración Trump es muy distinta a la de su antecesor, Obama. Sin llegar al rompimiento de relaciones, Trump y sus consejeros apuestan por la “mano dura”, como ya lo hizo el republicano George W. Bush o tantos otros presidentes anteriores, como Reagan y Clinton.

La Isla comunista enfrenta una grave crisis económica, la peor desde aquella que vivió al caer la Unión Soviética en 1990. Un endurecimiento de la estrategia hacia Cuba podría poner más presión sobre el régimen castrista para que adopte reformas pro-mercado y de cambio de régimen con tal de salir de la crisis.