Cirle Tatis en Cuba, defendiendo el pelo bueno

 

En su canal de YoutubePelo Bueno”, la colombiana Cirle no solo aconseja en materia de corte, estilo o elección del tratamiento capilar para el cabello, sino que realza entre sus seguidores la identidad y el amor propio.

En su perfil de Instagram se muestra afable, preocupada por satisfacer cada una de las dudas de sus seguidores. En persona, Cirleyda Tatis Arzuza, Cirle— como prefiere que le digan—  es una mujer encantadora, natural, que comparte sus interioridades y vivencias como si te conociera de toda la vida.

Quizás por eso asistieron tantas personas a la Casa de África en Cuba este 20 de agosto a una conferencia que ofreció la influencer como parte de sus vacaciones en La Habana: porque ven en ella un paradigma dentro de la lucha por el amor a la negritud.

Según los organizadores de evento (miembros del proyecto Lo llevamos rizo), a la cita podría acudir un máximo de 70 personas, entre allegados e invitados, porque apenas se le dio publicidad. Pero fue tanta la afluencia del público, que los promotores y directivos de la institución tuvieron que desechar la idea de impartir el taller en un salón a puertas cerradas y hacerlo entonces en los bajos para el disfrute de todos.

Yo no me podía quedar fuera, pues recorrí hoy más de 500 kilómetros desde Ciego de Ávila solo para verla”, expresa Irma da Fonseca, una angolana que estudia Turismo en esa provincia del la región central de la Isla.

Sentía la necesidad de que personas como Cirle trajeran el mensaje de que el pelo afro no es malo, pues con él se puede lucir elegante. Ella realzó mi sentimiento africano y me impulsó a promulgar la idea de que no hay pelo malo, sino mal cuidado”, comentó la estudiante.

Daniel Martínez, un trabajador del sector gastronómico dijo a ADN CUBA veía el canal de Circe junto a su mujer: “Yo pedí el día libre en mi centro laboral para venir por dos razones: para aprender de sus enseñanzas y constatar ese presentimiento que tenía de que ella es la misma mujer carismática y natural que veo en la pantalla, contrario a otros influencers que tienen una doble imagen”.

Otras personas como Eneidy, miembro del emergente proyecto Qba Rizos, acudió porque se identifica con la lucha por el empoderamiento, la independencia y el respeto a los derechos de la mujer, la igualdad de razas, así como el reforzamiento de la identidad y la aceptación de cada quien con su cuerpo.

 

 

La cuestión racial es un constructo cultural engendrado por el proceso de colonización vivido en nuestro país y en Latinoamérica en general. Es un error pensar que solo las africanas llevan el pelo rizo. Yo soy blanca y con mucho orgullo llevo mi pelo así. La cuestión es quererte y sentirte bien siendo tú misma”, señala Eneidy.

Para Silvia Miriam Pell, de la Sociedad Económica Amigos del País, los puntos de vista de Cirle tienen que ver con lo que ocurre en Cuba: “Creo que la diferencia radica en que aquí las mujeres no somos perseguidas por ser negras como en Colombia, pero sí somos víctimas de manifestaciones intolerantes respecto a cómo llevamos nuestra identidad y negritud”.

Silvia, quien también se desempeña como profesora de la Cátedra de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación de la Universidad de La Habana, asistió a la conferencia en búsqueda de reafirmación, cultura, identidad: “Eso me lo llevo. Y sobre mi cabello, el cual luzco de forma natural por más de 30 años, y lo he descuidado, aprendí que no basta con la identidad y dignidad de llevarlo así, sino que debo manejarlo correctamente”.

Aunque ahora todos la vean con su pelo espectacularmente rizo, Cirle cuenta que no siempre fue así, pues de niña le pedía a su madre que le aplicara una crema alisadora porque veía a su pelo “malo” y no quería sentirse negra.

A las mujeres negras nos han convencido de que el cabello rizado o las trenzas son ‘pelo malo’ y nos asocian con pobreza, fealdad, barrio bajo y con cosas despectivas. Nos obligan a alisarnos desde pequeñas”, indicó.

A los 26 años Cirle decidió no alisarse más y ponerse trenzas ante el temor de quedarse calva ya que el cabello se le caía cuando dormía o se lo lavaba.

Cuando su mamá la vio con trenzas largas y apretadas, le regañó y le dijo que parecía “una palenquera”, que estaba mal presentada y no parecía una profesional. “Ahí empecé a entender que no me concebía como una mujer negra y debía empezar a hacerlo”. Desde entonces reivindica el orgullo del cabello rizo.

Cirleyda Tatis Arzuza obtuvo en 2016 el Premio a la Afrocolombiana del Año en la categoría Sector Social, que otorga el periódico colombiano El Espectador.