Los Rizos van sobrepasando el muro

 

Desde el primero de marzo en el Museo Casa de África, con apoyo de la Oficina del Historiador de la Ciudad y como parte del proyecto Detrás del Muro, de la XIII Bienal de la Habana, la artista Susana Pilar Delahante Matienzo ha realizado una edición más de su Concurso de Cabello Afro “Lo llevamos Rizo”.

Con gran participación de público de todas las edades, casi en su totalidad afrodescendientes, se llevaron a cabo conferencias, demostraciones de elaboración de peinados y conversatorios sobre las atenciones que requiere este tipo de cabello.

Como último regalo en esta edición se celebró un desfile con peinados y arreglos de la estilista ViviDague (Camerún-Francia-Inglaterra), dónde los modelos fueron personas elegidas del propio público.

También resultó interesante la conferencia que impartiera la estilista, sobre las múltiples maneras de llevar el cabello afro y todos los productos naturales o industriales que pueden utilizarse para su cuidado.

Para muchos de los asistentes encontrar un lugar donde reconocerse como afrodescendientes en el sentido estético, enfocado en el aspecto de la peluquería pensada desde los negros para los negros, era novedoso.

El canon de belleza blanco ha sido siempre dominante en los medios de difusión masiva en Cuba, y aunque en la última década han proliferado los dreadlook y cortes de cabello afro— quizá porque en el universo de la moda a nivel mundial se ha desarrollado un proceso de empoderamiento negro en los últimos años, comenzando a tomarse como referentes el cuerpo negro, su forma de moverse, su cabellera original— no alcanzan para compensar tantos años de imposición del referente occidental.

El pelo rizo, crudo,  ha sido transformado en pelo “lacio” recurriendo a procesos dolorosos durante décadas gracias a todos los prejuicios raciales que lo señalan como feo, duro, atrasado y que aún perduran en el imaginario cubano.

En Cuba el mercado de productos de belleza está dirigido, en su mayoría, a las personas caucásicas, obviando el hecho de que más de un 50% de la población cubana es negra o mestiza.

Pareciera que los negros no necesitan nada específico para cuidar su belleza, y más allá de todos los cambios que en este orden quedan pendientes, en el ámbito de las ideas muy bien se podría comenzar ya una redirección en los espacios de oferta y demanda.

Aunque la keratina y todos los productos para alisamiento del cabello siguen siendo muy usados, a pesar de sus excesivos precios, cada vez más cubanos se enorgullecen de sus raíces negras y prefieren llevarlo rizo.