Cineasta Carlos Lechuga recomienda diez películas cubanas para ver en cuarentena
Desde "Memorias del subdesarrollo" hasta "Habana muda", son 10 filmes para pasar el tiempo libre, entretenerse y aprender
 

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El cineasta cubano Carlos Lechuga recomienda 10 películas nacionales para amenizar la cuarentena por el coronavirus, ahora que muchos no tienen ni idea de cómo ocupar el tiempo liebre.

“Memorias del subdesarrollo” (1968), del director Tomás Gutiérrez Alea. Considerado por muchos críticos la mejor película cubana de todos los tiempos –hay quienes prefieren otras, por supuesto-, trata sobre muchísimos problemas universales, pero tal vez el más importante sea el de los cambios que provocó en la conciencia colectiva del país, entre la gente de clase media, el cambio revolucionario de 1959.

“Elena” (1964), de Fernando Villaverde. Dificultades e incomprensiones de una pareja; a partir del exilio de uno de sus miembros, la pareja se separa irremediablemente.

“Coffe Arábiga” (1968), de Nicolás Guillén Landrían. De forma novedosa y con un montaje experimental aborda el desarrollo de las técnicas del café, desde su proceso agrario hasta su proceso industrial, pretendiendo ser también un documental histórico y social.

“Un día de noviembre” (1972), de Humberto Solás. Una dolencia aparentemente fatal conduce a Esteban a revisar su vida y sus relaciones humanas. El reencuentro con amigos y compañeros del clandestinaje no lo satisface, como tampoco la relación amorosa que tiene. Dialogar con un combatiente herido le resulta revelador.


“Ah, la Primavera” (1991), de Manolito Rodríguez. Ganó el primer premio en el Festival Nacional de Cine Joven.

“Molina’s Culpa” (1993), de Jorge Molina. Enfrentando dos sujetos que proceden de modos de vida diferente, Molina's Culpa presenta un mundo contradictorio, donde una fuerza dominadora se impone para desacralizar los hábitos supuestamente inquebrantables de un individuo religioso, que idolatra la figura de Cristo.

“P.M.” (1961), de Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante. Retrata la bohemia habanera en plena época revolucionaria, cuando el discurso oficial privilegiaba el adoctrinamiento y el puritanismo “socialista”. Provocó una de las polémicas intelectuales más sonadas de Cuba y, luego, las famosas “Palabras a los intelectuales” de Fidel Castro.

“De cierta manera” (1974), de Sara Gómez. Un drama romántico que explora cómo los cambios materiales en la vida no provocan instantáneamente, cambios en el modo de pensar. El filme ilustra la historia revolucionario a fines de la década de 1960 y la primera mitad de la década de 1970. Muestra cómo demoler los barrios insalubres y construir asentamientos modernos no cambia inmediatamente la cultura de sus habitantes.


“Habana Muda” (2011), Eric Brach. Chino, sus amigos y esposa sordomudos revisan los pros y los contras de que él huya de Cuba para unirse a José, un mexicano gay que se ha enamorado de él y está listo para ayudarlo a abandonar el país y obtener papeles para trabajar en México. Pero José se pregunta si Chino lo ama o si solo quiere ganarse una vida mejor y enviar dinero a su esposa e hijos pequeños. A medida que pasan los meses, conocemos a cada uno de los protagonistas más íntimamente y descubrimos las dudas y los episodios de esperanza que cada uno de ellos entretiene con esta situación singular.

“Evidentemente comieron chocolate suizo” (1991), de Manuel Marzel. Perseguido y censurado en su tiempo, este cortometraje fue la primera obra de su autor, llena del impulso vital y las experimentaciones de un director novel.