Vocero del castrismo minimiza el racismo en Cuba y critica a EE.UU

Pedro de la Hoz, vocero oficialista que quiere pasar como intelectual, pero que será recordado como comisario cultural y escritor poco dotado, se ha puesto a ponerle paños tibios al racismo estructural de Cuba, que no se ha disipado ni en 60 años de una dictadura que se vendió como emancipadora
Raúl Castro, Díaz-Canel, el Canciller Bruno Rodríguez y Esteban Lazo. Foto: Chip Somodevilla/Getty Images
 

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El inefable Pedro de la Hoz, vocero oficialista que quiere pasar como intelectual, pero que será recordado como comisario cultural y escritor poco dotado, se ha puesto a ponerle paños tibios al racismo estructural expresado en Cuba, algo que no se ha disipado ni en 60 años de una dictadura que se vendió como emancipadora.

"Pero en Cuba, a diferencia de Estados Unidos, a las bases estructurales e institucionales del racismo se les dio un golpe demoledor con el proceso de transformaciones revolucionarias a partir de 1959”, pretende vendernos de la Hoz, en el periódico Granma, del Partido Comunista.

El conocido censurador y propagandista, mete en el mismo saco para echarlo al hombro del castrismo, “el legado antirracista de Carlos Manuel de Céspedes, José Martí y Antonio Maceo –los padres fundadores de la nación vecina no se plantearon la abolición de la esclavitud–, de intelectuales y luchadores sociales –cómo no recordar a Juan Gualberto Gómez, Gustavo Urrutia, Nicolás Guillén y Fernando Ortiz– que en las seis primeras décadas del siglo XX comprometieron acciones y pensamiento contra el racismo, y los muchísimos cubanos y cubanas que, en el curso de las diversas etapas de las gestas de liberación, contribuyeron a estas sin que el color de la piel fuera razón excluyente”.

Y como no puede faltar en todo tema que pica al régimen, que lo prometió todo y solo logró abulia y miseria en una de las naciones más adelantadas del subcontinente, justifica las falencias domésticas con países allende los mares.

“A diferencia de Estados Unidos, en Cuba la nación se fragua y reconoce, desde su diversidad de orígenes, por su carácter único, en tanto construcción cultural”, asegura Pedro de la Hoz.

En otra cuerda, el opositor cubano Manuel Cuesta Morúa, miembro del Comité de Ciudadanos por la Integración Racial, ha dicho que el racismo sí está institucionalizado en Cuba.

En entrevista con CubaNet, el historiador comentó que el racismo es un fenómeno estructural.

“La gente lo habla como prejuicio, de reminiscencias que quedan del pasado. Lo que dura mucho es porque está institucionalizado, sí no, no dura, y yo creo que el racismo es uno de los fenómenos que está institucionalizado y estructuralizado en Cuba”, agregó el activista.

Pero de eso el castrismo no quiere saber. Y salta como gato asustado, como en estos días cuando se denuncia que mantiene preso a un activista negro como Silverio Portal y encarcela a un rapero negro como Denis Solís, para pregonar su falsa “superioridad moral”.

Así sucedió en la web de Razones de Cuba, un proyecto del régimen cubano “para dar continuidad de las acciones contra Cuba desde los Estados Unidos”, cuando en realidad es una vitrina del gobierno para limpiar sus arbitrariedades e ineficiencias, se publicó este martes un trabajo donde se cuestiona a The Washington Post y a uno de sus columnistas, el joven periodista independiente Abraham Jiménez (también afrodescendiente). 

“Escala el imperio en esta su nueva campaña contra nuestro país, introduciendo en ella al The Washington Post, quien abandona toda ética periodística, al prestar espacio y visibilidad mediática a la pluma mercenaria del contrarrevolucionario Abraham Jiménez Enoa para que tergiverse y mienta sobre lo ocurrido. De esa forma devela el medio su subordinación a las políticas de la administración con la que dice estar en desacuerdo”, refieren.

Razones de Cuba, se unió a la campaña de la prensa oficialista para intentar desacreditar la convocatoria de junio frente al capitalino Cine Yara, donde se reunirían activistas e integrantes de la sociedad civil en protesta pacífica por la muerte del joven afrodescendiente cubano Hansel Hernández, quien falleció tras recibir un disparo por la espalda realizado por un agente de la policía.

Jiménez Enoa publicó un artículo en el Post sobre la muerte de Hansel Ernesto Hernández Galiano, hombre negro de 27 años, que falleció al recibir el disparo de un policía en Guanabacoa, La Habana.

En el famoso periódico estadounidense, el cubano escribió: “Los aprietos que se viven en la isla, producto de la profunda e interminable crisis sistémica de la economía y la tensión política que ha generado el empoderamiento de una parte de la ciudadanía en internet y en la sociedad, han provocado que el régimen apriete aún más las tuercas del establishment para seguir garantizando el absoluto control del país y mantener, de esa forma, el orden marcial impuesto. Maniobra que, en los últimos años, ha estimulado la violencia de las fuerzas policiales que operan en las calles”.

En Cuba el racismo está arraigado a la cultura y forma parte de la estructura social, ni siquiera la 'revolución' de Fidel Castro pudo despojarlo de la isla con sus utópicas políticas de igualdad social”, opinó el periodista, lo que es más que suficiente para sufrir el acoso policial en Cuba.

La columna de opinión titulada: “La violencia policial en Cuba también es racista”, fue publicada junto a una imagen del presidente cubano Miguel Díaz Canel y el ex mandatario Raúl Castro en la Plaza de la Revolución levantando unas banderas cubanas. Jiménez Enoa, termina su análisis con la certera conclusión:

“Fiel a sus costumbres totalitarias, es evidente que el régimen quiere guardar bajo llave los detalles inflamables concernientes al hecho. Los tiempos que corren son peligrosos, cualquier escape puede generar combustión”.