Vacaciones: el “dolor de cabeza” de los padres cubanos
La llegada de las vacaciones se convierte en un dolor de cabeza para los padres cubanos, que no cuentan con opciones suficientes al alcance de sus biolsillos para llevar a sus hijos a divertirse.
Parque infantil en Jaimanitas, Cuba

* Por Yunia Figueredo

Ernestico cruzó con buenas notas para tercer grado y ya está de vacaciones. Su madre dice que le llegó “la migraña”.

Recuerdo que en mi niñez las vacaciones escolares eran algo esperado y la disfrutábamos en familia paseando a muchos lugares, pero ahora, con la caras de migraña que tenemos su padre y yo por no poder complacerlo, Ernestico parece que comprendió y ayer me dijo: mami no te preocupes, me voy a jugar al pasillo, con una lata y un palo”, cuenta.

Esta madre, que es joven y ama de casa, sobrevive con el salario de su esposo, custodio de SEPSA, a quien, además de lo poco que gana como salario, le dan 10 CUC, una jaba de productos de aseo y cinco libras de productos cárnicos. “El salario del padre creo que lo van a subir, pero no tenemos confianza en ese incremento, porque aquí cuando suben los salarios automáticamente suben los precios”.

Aunque el gobierno aseguró que no subirían los precios, Zaida Cuenca, madre de dos niñas en edad escolar, igual está recelosa, y no cree que eso ayudará a las familias.

Claro que no pueden subir más los precios, si ya están por las nubes”—  dice Zaida— “y ¿vacaciones escolares? En este curso no pude ahorrar nada para las vacaciones, porque desde enero la situación empeoró y comenzó una crisis que terminamos el curso con la lengua afuera. Si de algo va a servir este respiro de dos meses sin escuela, es para ahorrar en merienda, en libretas, en forros y nylon, en lápices de colores, fotos, afiches, pegamento y presilladora para las tareas integradoras, que el ministerio de Educación parece que piensa que estamos en Estados Unidos, o en Art Attack, donde hay todos esos recursos. Sobre todo en estos dos meses ahorraré detergente, no tendré que lavarle los uniformes todos los días, dan un solo uniforme para todo el curso, en fin, aprovechar y dormir la mañana, y ver series y telenovelas del paquete con las niñas. Esas son nuestras vacaciones”.

Julio y Agosto son los meses de vacaciones escolares en Cuba, y como Cuba es una isla, el disfrute de las playas es el componente más atractivo entre todas las ofertas.

“Y el más barato”, asegura Hilda, periodista de la radio y madre de tres hijos en la escuela primaria  Augusto César Sandino. Ella vive cerca del mar: “Nosotros renunciamos hace tiempo al parque Lenin, al Acuario, al parque inflable, al Zoológico, hasta al Jalisco Park, porque se gasta un dineral y los niños no se divierten, todo es ortopédico, aburrido, caro. Los mismos peces, los mismos monos, la misma mala calidad del servicio, el mismo maltrato. Además el transporte y el calor, sobre todo el calor de estos días, es asfixiante, que convierte en una tortura cualquier paseo, para después llegar a la casa a fajarte en la cocina y con el invento de la comida”.

 

 

La isla del Coco tiene 6 aparatos parados”— continúa Hilda—  el parque Lenin tiene el doble de atracciones cerradas, por roturas y falta de piezas de repuesto, en el Acuario hay cuatro áreas de peceras que en otros tiempos eran una belleza y ahora son ruinas, el Jalisco Park parece como si se hubiera achicado, con tantos particulares vendiendo juguetes y ofertas en CUC, y ni hablar del Coopelia, que es para suicidas, dos horas de colas bajo el sol. Todo queda muy lejos, hay que llevar un dineral, para al final regresar sin un centavo, con hambre y sin haberte divertido. Televisión y Playa, es nuestra mejor opción”.

Las familias de los municipios habaneros más distantes de la costa, tienen que organizar una verdadera excursión para disfrutar del mar. Daniel y Felicia viven en Mantilla, con tres hijas en edad escolar. Durante la semana prepararon un viaje a la playa La Concha, cargaron con bastante agua y comida, refrescos y confituras para las niñas. Cargaron también con la bocina de música, toallas y accesorios de playa.

Las mochilas llenas, las guaguas llenas, la playa llena”— se queja Daniel—“Gracias que llevamos agua y comida, porque en la cafetería no había nada. Ni en el restaurante, que era por reservaciones. Pero mira, saco cuentas y la pasamos bien. Cuatro pesos en la guagua y no gastamos un centavo en la playa. Y por suerte la bocina se comportó de maravilla, dio hasta el final. ¿Viste cómo es que se le gana con inteligencia al Periodo Especial…?”.

Felicia, su esposa, dice estar satisfecha del domingo en la playa:

Incluso aproveché para llevar unas ofrendas que tenía que echar al mar, del último ebbó a Yemayá. Y Daniel no se emborrachó, no había ron en la playa, por suerte. Aunque al regreso la guagua se demoró un mundo y a mí me dio un dolor de cabeza, llegamos a salvo a la casa, como me lo habían dicho los muertos en el ebbó”.

Durante los dos meses de vacaciones, desde Lawton, La Víbora, Marianao, San Agustín, o Párraga, se puede ver a una masa de hombres y mujeres dirigiéndose a la playa junto a los niños que han soñado durante el curso escolar con este momento, sin imaginar el esfuerzo que hacen sus padres, para propiciarle ese instante de felicidad.

Las autoridades cubanas aseguraron que existe un programa de actividades recreativas para el verano 2019 al alcance de los bolsillos de la mayoría de los ciudadanos, sin embargo, el impacto es poco significativo y la población continúa quejándose de la falta de opciones para entretener a los niños durante este periodo.