Ni sindicato ni garantías de vida: así trabajan médicos en las misiones

¿Qué se esconde realmente detrás del supuesto altruismo con el que el régimen cubano envía médicos al extranjero?
 

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Desde finales del 2020 se incrementó notablemente el número de brigadas médicas cubanas enviadas a otros países afectados por el coronavirus. Algunos trabajadores de la salud que regresaron de misión, en corto tiempo fueron llamados a integrar un nuevo grupo. Tal urgencia da indicios sobre la precaria situación económica de la isla, y cómo los servicios médicos constituyen el renglón más importante de ingresos por estos meses.

El doctor Miguel Cebra, residente en el canal del Cerro (La Habana) con larga trayectoria en hospitales y policlínicos de la capital, reflexiona sobre el tema:

“He conversado con otros médicos y concordamos en que somos una mercancía exportable. Al margen que nos reconozcan como 'héroes' el gobierno se queda con gran parte del dinero del contrato, tenemos que conformarnos con un porciento que no llega siquiera a la mitad, es la razón por la que miles de médicos no regresan de las misiones buscando en otro país no solo libertad, también el justo reconocimiento a su trabajo”.

Según datos oficiales de diciembre del 2020, las brigadas Henry Reeve enviadas al extranjero, habían atendido en los meses de pandemia a 550 mil 900 personas y salvado 12 mil 488 vidas.

Al recibir a los médicos que fueron a prestar servicios en Lombardía, Italia, el presidente designado Miguel Díaz-Canel Bermúdez expresó: “Ustedes representan la victoria de la vida sobre la muerte, de la solidaridad sobre el egoísmo, del ideal socialista sobre el mito del mercado”.

¿Qué se esconde realmente detrás del supuesto altruismo? El doctor Cebra responde parte de la interrogante:

“Hace poco regresamos de Angola, fue el evento más traumático que haya vivido en mis años de profesional. Opresivo, controlados, espiados, con restricción de movimiento, vivíamos en régimen de unidad militar. Se conoce poco estas historias de las vicisitudes por la que transita un profesional de la salud en una misión internacionalista”.

Según el profesional, el gobierno los “envía a cualquier sitio sin importar la tragedia que vive aquel país, si es una región inmersa en un conflicto bélico donde un médico puede resultar asesinado, o secuestrado, como ha sucedido otras veces”.

“Solo interesamos como fuente inmediata de activos financieros”, lamenta. “Es cierto que es una ayuda humanitaria que los países reconocen, pero ¿a cambio de qué? ¿De un puñado de dólares? ¿De un diploma? ¿De aplausos?”

“Mientras el grueso del dinero va a las arcas del Estado nosotros nos conformamos con las migajas y la pacotilla que nos permiten importar al país. El grueso se lo queda [el régimen] y no precisamente para elevar el nivel de vida de la población, ni la calidad de los servicios nacionales de salud”, concluye el doctor Cebra.

En agosto del 2020, la organización Archivo Cuba, conjuntamente con el grupo No Somos Desertores, dieron a conocer la iniciativa Médicos Cubanos Libres contra la COVID-19, que busca contactar a galenos titulados en la isla con entidades de países que necesitan reforzar sus sistemas sanitarios para enfrentar la pandemia.

El proyecto estaba enfocado en ofrecer contratación independiente para médicos capacitados, para obtener un pago directo de su remuneración, viajes, alojamiento, seguro médico y otros beneficios, aunque queda por ver si su experiencia laboral sería certificada por las autoridades cubanas.

Otro profesional de la salud participante en varias “misiones médicas” en el extranjero, es el técnico de Rayos-X, Juan Rondón, que reside en Guantánamo. Él se reconoce como una carta política del régimen, y una fuente económica.

“Somos números en las estadísticas. Nos utilizan a su antojo. Activar una brigada Henry Reeve y enviarla a otro país es para el gobierno como coser y cantar. Nadie sabe en realidad cuántos médicos se han enfermado con el virus y cuántos han muerto luchando contra la COVID-19,  en los peores casos muy lejos de las familias”.

Rondón afirma que “en los últimos meses se ha comprobado que la batalla contra el virus en Cuba no ha resultado eficaz. El número de contagios está rompiendo récord diariamente y el régimen culpa al pueblo por no cumplir las medidas higiénicas orientadas y por su baja percepción de riesgo de contagio, sin reconocer que es la escasez de alimentos y las colas a que están obligados los ciudadanos, la verdadera causa de la propagación de la epidemia”.

El técnico de rayos X guantanamero añade: “Si tu casa está mal primero debes ocuparte de arreglarla. No puedes arreglar la casa ajena y dejar la tuya a la deriva. Eso es lo que sucede en nuestro país con el coronavirus”. Según Rondón, otra cuestión es la “falta total de garantías”.

“He conversado con profesionales de otros países y me cuentan que si se enferman trabajando tienen cubierta la seguridad social por un periodo indefinido, además de otras garantías y aseguramientos propios del oficio, pero aquí en Cuba no te certifican nada. Si te enfermas y te curas continúas en tu trabajo, si te mueres te entierran y ya”.

El profesional concluye diciendo que “no hay un sindicato que nos defienda, no hay una ley que nos garantice la seguridad de una vida tranquila después de tanto roce con la muerte”.