Sigue la inflación “preordenamiento”: cartón de huevos cuesta 150 pesos en Camagüey
La inflación se ha adelantado al "ordenamiento" en Cuba y ya un cartón de huevos en Camagüey se vende a 150 pesos
El peso cubano sigue perdiendo capacidad adquisitiva. Foto: Thalía Fuentes / Cubadebate
 

Reproduce este artículo

La “Tarea Ordenamiento” aún no llega en Cuba y ya su efecto más temido, la inflación, comienza a signar una realidad de por sí angustiante por la crisis y la escasez de alimentos y bienes de primera necesidad que abaten al país, en medio de la contingencia sanitaria por una pandemia que aún no cede.

Bajo ese nombre de supuesto orden y corrección el régimen designa el paquete de política económica que diseña para acometer el ordenamiento monetario y cambiario en el país. Sin embargo, información fragmentada mediante, y sin conocerse con exactitud la tasa de cambio que se fijará, así como los plazos de las distintas medidas, sólo una cosa queda clara para los ideólogos de las reformas y para los especialistas que se han abocado a su análisis antes de la implementación: el fin de la dualidad monetaria y cambiaria en Cuba conlleva a la devaluación del peso cubano y a un proceso inflacionario que costará controlar.

Pero para los cubanos la inflación ya está siendo una dura realidad. Sólo como ejemplo, en Camagüey ya un cartón de huevos cuesta 150 pesos, según Cubadebate, que se vio obligado a abordar la subida inusitada de precios que están sufriendo los cubanos en un artículo intitulado “Subida de precios ¿Se respeta el dinero ajeno?”, el cual fue retomado por otros medios oficialistas.

En éste, los redactores parten del argumento de que “el venidero proceso de ordenamiento monetario y cambiario en Cuba” ha provocado diversas reacciones en la población, entre las que destacan las subidas inusitadas de precios, sobre todo en el sector privado.

Una idea que empieza a ser reiterativa en la prensa oficialista y adopta visos de campaña contra los cuentapropistas de la isla y sus precios, como si fuesen estos los únicos responsables de la inflación actual y la que está por venir, la cual se estima pueda condicionar que el costo de los productos básicos se eleve hasta en un 780 por ciento.

El artículo de Cubadebate recoge legítimas quejas ciudadanas sobre lo escandaloso que resultan determinados precios. Tal es la de Juan, quien desde Camagüey escribió al medio para denunciar que desde antes de la implementación de la tarea ordenamiento el pan en las panaderías clandestinas de su provincia ya está a 10 CUP.

“La libra de carne de cerdo a 70 CUP, el café 110 cup la libra y la malanga 25 CUP, el cartón de huevo en el llamado mercado negro está a 150 CUP (unos seis dólares al cambio oficial actual). Cada día proliferan más los vendedores clandestinos”, afirmó Juan en su misiva a Cubadebate.

Testimonios como el del camagüeyano abundan en el artículo, describiendo una realidad de escasez en la que los precios se han disparado sin que los salarios hayan aumentado ni se haya establecido la esperada unificación u ordenamiento.

“En la estrategia económica social para el impulso de la economía y el enfrentamiento a la crisis mundial provocada por la COVID-19, el Ministerio de Finanzas y Precios determinó en lo referido a los precios establecer de manera gradual una política única, inclusiva y en igualdad de condiciones para todos los sujetos de la economía, que incluye tanto al sector estatal, como no estatal”, precisa la exposición de Cubadebate, quizás para dar algo de esperanza a los sufridos bolsillos de los trabajadores de la isla.

Sin embargo, lo cierto es que tanto en productos como en servicios, sin valores agregados extras, los costos se han duplicado y hasta triplicado. Cuando la escasez y la necesidad no cejan, los controles estatales se vuelven inútiles.

Mientras tanto, parece apuntarse al sector privado y a la informalidad como los causantes de la subida de precios, sin que nada se hable de los precios de las tiendas y establecimientos comerciales del sector estatal, donde los precios de por sí son también incoherentes con los salarios en Cuba.

“Las denuncias por parte de la población sobre la elevación injustificada de algunos precios debe ir acompañada por respuesta rápidas de las autoridades competentes, para garantizar que no se lastime el bolsillo de los cubanos”, convoca Cubadebate, sin aportar en lo más mínimo nociones sobrias sobre qué necesita Cuba para enderezar de veras una economía que, con ordenamiento o sin él, no deja de moverse en círculos viciosos.