Científico cubano desconfía de proceso de aprobación de vacunas criollas contra la COVID

Eduardo López-Collazo, inmunólogo cubano radicado en España, criticó que se presente como fase 3 una fase 4 de pruebas masivas, lo cual puede conllevar a varios inconvenientes o efectos adversos no previstos
Eduardo López-Collazo y candidatos vacunales cubanos
 

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El doctor cubano Eduardo López-Collazo, inmunólogo radicado en España, desconfía del proceso seguido en Cuba con los candidatos vacunales contra la COVID-19, sobre todo de cómo se están probando actualmente en la población dos de ellos: Soberana 02 y Abdala.

En entrevista con 14yMedio, el científico, director del Instituto de Investigación del Hospital La Paz (IdiPaz), con 1 700 investigadores a su cargo, negó que el régimen estuviese haciendo una fase 3 de pruebas con los referidos candidatos, como alegan sus medios de propaganda.

Según observa, lo que se está haciendo es una fase 4 o masiva y ello puede tener varios inconvenientes, ya que “las diferentes fases de un ensayo clínico de cualquier medicamento tienen que cumplir varios requisitos, entre ellos todas las cuestiones éticas (todo el mundo tiene que firmar su consentimiento, tiene que estar avalado por un comité de ética con poder...)”.

“En la fase 2 se busca la dosis adecuada y en la fase 3 se apuesta por esa dosis (única, doble, triple, etc.) y se aplica en una población bastante más representativa, pero siempre con doble ciego y grupos de control. 

Lo que se está haciendo en Cuba es aplicar masivamente el medicamento, como en una fase 4. Han pasado de una fase 2 a una fase 4. Se han saltado la fase 3 y están llamando fase 3 a una vacunación masiva, y es algo que me preocupa”, explicó López-Collazo, cuyo equipo en España desarrolló una herramienta que predice la evolución de un paciente contagiado de COVID-19.

Haberse saltado la fase 3, agregó en la entrevista, puede conducir a que las vacunas que se están probando no sean del todo eficientes y a que aparezcan efectos secundarios en un sector poblacional determinado

“Por lo tanto, no hacerlo es muy peligroso. No conozco ninguna agencia que apruebe un medicamento sin que haya pasado una fase 3 o varias fases 3, como tiene que ser, por muy urgente que sea el caso”, subrayó.

Otra arista de los candidatos vacunales cubanos que hace desconfiar al científico emigrado del proceso y la manera en que se están probando son los criterios de exclusión de la supuesta fase 3. Entre estos están: estar embarazada, haber usado Nasalferón o esteroides, y haber tenido COVID en los últimos tres meses.

De acuerdo con López-Collazo, son criterios “un poco raros”. “No logro encontrar un hilo conductor en ellos, hay algo que se me escapa. Yo creo que la clave radica en que están haciendo una fase masiva y se deben a algo que han visto en la fase 2 y quieren cubrirse las espaldas y no incluir a estas personas. Pero no quiero especular. La población en general está bastante cansada de la especulación”, comentó en la entrevista con 14yMedio.

Politización de la pandemia

Para el inmunólogo, que Cuba se haya saltado pasos y esté arriesgando su prestigio en materia de sanidad es una consecuencia de la politización que se ha hecho de la pandemia y las vacunas y tratamientos contra ella.

“En Cuba, por su condición de dictadura longeva, eso se ha convertido en un partido de béisbol o en una zafra de los Diez Millones. La cacareada sanidad cubana es una historia que se ha quedado en anécdota, pero no es una realidad, para nada. Ya tenemos que ir despejando el mito de Cuba como un paraíso de sanidad y educación”, sentenció López-Collazo, que además opina que Cuba se lanzó a probar los candidatos masivamente antes de tiempo “siguiendo los pasos que siempre ha seguido cualquier dictadura: hago esto porque quiero y así voy a demostrar al mundo que soy mejor que nadie”.

“A mí no me sorprende para nada que hayan hecho esto y que sigan haciendo otras cosas de este estilo, pero me parece que es jugar a la ruleta rusa, porque se está hablando de la vida de la población de una isla entera”, agregó.

En la entrevista, donde explicó la utilidad y el método de la herramienta desarrollada por su equipo, el cubano criticó también que el régimen no haya querido entrar en el fondo Covax de la ONU, que aseguraría una diversidad de vacunas en caso de fallar las criollas.

“En esta pandemia hay que tener plan B y Cuba no ha querido tenerlo, con esa soberbia que caracteriza a todas las dictaduras. No quito méritos: los científicos buenos están por todo el mundo y si le han puesto financiación, probablemente salga algo interesante de los candidatos vacunales. El problema está en si falla ese plan A, así que no entrar en ese consorcio me parece un gran error”, ponderó.