La Diosa no se pondrá posibles vacunas cubanas

La cantante conocida artísticamente como “La Diosa” dijo sentirse “bastante insultada” por la muerte de la madre de un amigo, que habría fallecido luego de administrársele uno de los candidatos vacunales cubanos contra la COVID-19
Candidatos a vacuna contra la COVID, producidos en Cuba, y La Diosa. Fotomontaje: ADN Cuba
 

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La cantante e influencer cubana Dianelys Alfonso, conocida artísticamente como “La Diosa” dijo en redes sociales sentirse “bastante insultada” por la muerte de la madre de un amigo, que habría fallecido luego de administrársele uno de los candidatos vacunales cubanos contra la COVID-19.

En un video compartido por Kuba x Dentro, se ve a la cantante en una directa diciendo que tienen “un amigo, su madre era una persona mayor, que no tenía nada, sana completamente, ni un catarrito ni un problema pulmonar”.

Asegura que “a esa familia le dijeron que si no se ponía la vacuna la persona mayor tenían que pagar 5 mil pesos de multa”.

Luego de administrarle el candidato a vacuna, que según La Diosa se trata de una de las “Soberana”, la señora habría empezado “a sentirse mal y fue para el hospital. La señora terminó en terapia intensiva y la señora ayer falleció”.

“No me lo contó nadie, es la madre de un amigo mío, y hoy la están cremando”, dijo La Diosa en el video publicado en Kuba x Dentro este jueves.

“El que tenga todavía ganas de ponerse esa vacuna, allá ustedes. Yo no permito que a mi madre le pongan ninguna vacuna, ¡ah! y no voy a pagar multa de 5 mil pesos, absolutamente y jamás en la vida”, aseveró la cantante, quien dijo a sus seguidores: “Tengo que darles esta información porque soy una artista que me debo a ustedes, y no me lo voy a tragar”.

“En esta casa nadie se va a vacunar”, cerró La Diosa, una de las cantantes cubanas más conocidas, y muy seguida por opinar sin reservas en redes sociales.

 

Cuba fuera de Covax

El gobierno de Cuba no ha integrado la plataforma internacional llamada Mecanismo Covax, auspiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras entidades para garantizar el acceso equitativo a las vacunas contra el coronavirus, ni las ha comprado a otros países.

El régimen cubano anunció que desarrolla cinco vacunas propias contra el coronavirus. Dos de estos candidatos vacunales –Soberana 02 y Abdala–, se encuentran actualmente en la tercera etapa de ensayos clínicos para evaluar su eficacia.

No obstante, ninguno de estos fármacos cuenta con la autorización de uso de emergencia o registro. A pesar de esto, comenzaron en la isla “estudios de intervención controlada”, tanto en la capital como en la y la zona oriental, a través de los cuales se prevé la administración masiva de los candidatos vacunales Soberana 02 y Abdala, con el objetivo de acelerar el proceso de certificar el fármaco.

El científico cubano Amílcar Pérez Riverol advirtió en su perfil de Facebook que “es crucial recordar que, más allá de que la eficacia de los candidatos vacunales cubanos -aún por demostrar-, no sabemos si la inmunidad que confieren es esterilizante. Esto es, si protegen a la persona vacunada frente al contagio. Tampoco si, en caso de contagio, impiden que transmita”.

 

En Venezuela sospechan de candidatos vacunales cubanos

A finales de marzo el Centro Nacional de Bioética de Venezuela (Cenabi) se sumó a la Academia de Medicina de este país, al advertir los “grandes riesgos” de utilizar candidatos a vacunas provenientes de Cuba, que no han sido debidamente probados, aunque Nicolás Maduro anunció la llegada de 60 mil dosis en abril.

Este mes, también comenzarían en Venezuela los ensayos experimentales de Soberana 02 y Abdala producidas por el régimen de la isla, y promovidas como si ya estuviesen autorizadas.

Indicó el Cenabi en un comunicado que “la infraestructura tecnológica de ese país [Cuba] se encuentra actualmente obsoleta y no existe información confiable sobre los resultados de las fases de prueba 1 y 2, que demuestren la capacidad inmunogénica del producto. La fase 3 a la que se pretende incorporar a nuestro país, busca evaluar la eficacia y seguridad del producto y supone la administración de placebo (un sustituto inerte del 'candidato a vacuna') en cerca de la mitad de las personas incluidas en el estudio”.

Según la institución de ética médica, quien participe en el experimento, “se enfrenta a grandes riesgos e incertidumbres, como: si el producto es efectivo, si le causará algún daño, si le correspondió el placebo, por lo que participar deber ser un acto voluntario y libre y el sujeto debe dar su autorización, firmando un documento de Consentimiento Informado”.