Rumores del regreso de política “pies secos pies mojados” causan alegría y zozobra en Cuba
Un soplo de esperanza acompañada de incertidumbre recorre campos y ciudades de Cuba con los rumores sobre una posible restitución de la política de “pies secos pies mojados”
Balsas de poliespuma en Cuba

Un soplo de esperanza acompañada de incertidumbre recorre campos y ciudades de Cuba con los rumores sobre una posible restitución de la llamada política de “pies secos / pies mojados”.

ADN CUBA recogió algunas opiniones en La Habana sobre este asunto.

Joaquín, por ejemplo, no cabe de alegría. En 2017 fue interceptado en el Estrecho de Florida por un guardacostas de la armada, mientras remaba en un armatoste junto a 11 jaimanitenses.

El hombre fue llevado junto al resto de los migrantes al buque madre por ocho días, y luego fueron devueltos a Cuba.

En aquella ocasión me cogió el ‘mareo’ de remar tanto sin agua ni comida. En los interrogatorios no supe defenderme y explicar la terrible situación que me obligó a lanzarme al mar, pero ahora con el rumor que van a poner esa ley otra vez, ya estoy preparando mi lanzamiento. ¡Y esta vez sí voy a llegar a tierra!”.

Joaquín cuenta que, como él, muchos jóvenes se preparan para la aventura.

Están buscando tornillos, clavos, madera y poliespuma para la construcción de botes. Hay gente por ahí poniendo precio a sus casas, vendiendo motos y autos para buscar dinero. La poliespuma ya subió de precio, igual que el alquiler de las máquinas de soldar y las planchas de acero. Todo se está haciendo en silencio, porque en cualquier momento la Seguridad del Estado comienza con los operativos, las detenciones y los decomisos”.

 

 

Otro fanático de las salidas ilegales es “el Rasta”, quien en su momento ostentó el récord nacional de más intentos fallidos, con 19, pero renunció a obtener su libertad mediante el riesgo de su vida tras múltiples decomisos y arrestos.

Cuatro veces he estuve en el buque madre, la última vez la policía me amenazó con la prisión si continuaba y entonces desistí. A mí me han decomisado más de 10 botes artesanales, una balsa de pomos plásticos y  un prototipo de submarino que inventé con dos tanques de zinc y un motor de lavadora, pero nunca funcionó porque no hallé la fórmula de almacenar oxígeno.

Con toda mi experiencia se pudiera escribir una novela, o hacer una película. He visto morir a varios amigos en el mar y aunque intenté salvarlos no lo conseguí. El haber salvado mi vida ahora lo veo como un milagro”, comenta.

En el último intento íbamos cinco, solo dos sobrevivimos. Nos cogió una tormenta a nueve millas que nos volcó la balsa. Allí se ahogaron Alexis ‘el gato’, ‘Mingo’ y un blanquito del reparto Flores. A nosotros la tormenta nos sacó hasta la orilla, por la zona de Santa Cruz. Estuve preso varios días y juré no tirarme más. Pero si ponen de nuevo la ley no lo pensaré dos veces, esto se pone cada día peor y ese mar lo conozco como la palma de mi mano. Creo que si lo intento otra vez seguro voy a conseguirlo”.

 

 

Esposas y madres de quienes sueñan con irse al norte por esa vía, vuelven a perder la tranquilidad con los rumores del regreso de la política que otorgaba a los cubanos un estatus migratorio legal al llegar a suelo estadounidense. 

Nilda, madre de dos pescadores de Santa Fe conocidos como “el Sapito” y “Comején”, reza a Dios para que no restablezcan esa ley.

Antes yo no tenía vida, porque sé que ellos siempre han querido irse. Estaban construyendo una balsa cuando Obama firmó el decreto, que prohibió el beneficio de acogerlos si llegaban a suelo americano. Pero ayer vino ‘el Fresa’ a la casa con la noticia y enseguida salieron corriendo y no regresaron hasta media noche. En la cara se les ve que tienen algo entre manos. Una locura, porque aunque los dos son dos peces en el agua, ya sus dos primos jimaguas, los hijos de mi hermana Elvira, murieron ahogados en el 2012 intentando llegar a Miami en un corcho. Eso acabó con mi hermana, que murió a los pocos días, de tristeza”.

Los rumores sobre la restitución de la ley que acepta a los cubanos si llegan a territorio estadounidense, es una alegría para muchos, pero una angustia para las madres que sufrirían con cada salida de la casa de sus hijos, con la incertidumbre de no saber si estarían lanzándose al mar en medios rústicos o en otra parte. Y para el gobierno cubano sería un acicate, pues tendrían que lidiar con una avalancha de balsas saliendo de las orillas y posibles robos de embarcaciones por gente sin futuro, que no está dispuesta a seguir posponiendo sus sueños y esperanzas de prosperidad.