Profesor expulsado por el régimen incursiona en venta de productos agrícolas

Julio Adriel Merladet fue expulsado de su trabajo por hacer uso de su libertad de expresión. Para seguir llevando el sustento a casa ahora comercializa viandas y hortalizas
Julio Adriel Merladet. Foto tomada de su perfil en Facebook
 

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El profesor Julio Adriel Merladet Olazábal, expulsado de su trabajo en el preuniversitario Silberto Álvarez Aroche por hacer críticas al sistema de salud cubano en redes sociales, incursionó en la venta minorista de productos agrícolas para seguir llevando el sustento a casa.

“Les dije que de hambre no me iba a morir, todo legal e incluso a más bajo precio que como están los productos para que no exista laguna alguna por donde marcarme”, escribió Merladet este sábado en su perfil de Facebook, donde se dejó ver en una foto frente a la tarima de viandas que ahora es su nuevo puesto de trabajo.

“Borrador y tiza en mano, pero esta vez no para dar clases (ese privilegio me lo quitaron simple y llanamente por cometer el ‘grave delito’ de decir la verdad). Ahora los utilizo para poner los productos en la pizarra de precios, pero me siento libre. No me va a utilizar más nadie, pero vean lo que pasa cuando ya no nos necesitan”, agregó en el post.

De 26 años y residente en Jiguaní, provincia de Granma, Merladet fue reprimido por hacer uso de su libertad de expresión con una medida disciplinaria que lo separa del sector de Educación por tres años.

Así lo aseguró en una directa en Facebook, donde afirmó que su caso es otro más que demuestra la falta de libertades individuales en Cuba y que la sanción viola el artículo 54 de la Constitución aprobada en 2019, que establece el derecho a la libre expresión para todos los ciudadanos de la República.

“De los once millones de cubanos, la mitad no está de acuerdo con lo que pasa en el país, pero no todos se atreven a decir lo que piensan”, dijo Merladet en ese entonces.

La medida tomada contra él afectó su economía familiar, en tanto es hombre casado y padre de una niña de 11 meses. No obstante, desde que lo expulsaron de su trabajo aseguró que continuaría haciendo lo que todos los cubanos para sobrevivir: vender al por menor en las calles.

“Quieren obligarme a que cometa algún delito, para meterme preso, pero no se lo voy a permitir, porque eso es lo que hacen con todos los que piensan diferente”, expresó el profesor.