“Perra, mercenaria y gusana”: así ataca el castrismo a reconocida artista cubana Tania Bruguera
La incivilidad y la violencia del castrismo es evidente en un video aparentemente difundido por la Seguridad del Estado. “Perra”, “mercenaria”, “cochina” y “fuera de aquí” fueron algunos de los improperios lanzados contra Bruguera en un acto de repudio por un grupo de unas veinte personas que después gritó “Fidel, Fidel”, en alusión al fallecido dictador cubano
Artista cubana Tania Bruguera. Foto: Artes Mundi/Wales News Service
 

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La artista y activista cubana Tania Bruguera fue objeto de un “acto de repudio” el pasado fin de semana en La Habana, cuyas imágenes desde la perspectiva del castrismo fueron difundidas el domingo.

Varias personas convocadas por la Seguridad del Estado la rodearon a ella y otros activistas pacíficos (en su mayoría mujeres) que intentaban acceder a la sede del Movimiento San Isidro. Una turba se abalanzó sobre ellos lanzándoles insultos y acosándolos hasta que la artista y sus acompañantes fueron detenidos arbitrariamente y con violencia, y metidos en una patrulla policial que se marchó del barrio de la Habana Vieja al que trataban de acceder.

“Perra”, “mercenaria”, “cochina” y “fuera de aquí” fueron algunos de los improperios lanzados contra Bruguera por un grupo de unas veinte personas que después gritó “Fidel, Fidel” (en alusión al fallecido dictador Fidel Castro), según se aprecia en un vídeo difundido poco después en las redes sociales.

“Bajanda”, para decirles que no se les reconocía el derecho a estar en el espacio público, y el denigrante y tradicional epíteto de “gusana”, con el que el régimen se refiere a sus opositores, fueron otros de los improperios contra Bruguera.

La filmación hecha desde la perspectiva de la turba castrista de la agresión contra la artista y sus acompañantes, fue divulgada en un grupo de Facebook del medio de prensa oficialista Prensa Latina, cuyos administradores no habían retirado la ofensiva publicación hasta el momento de publicar esta nota.


La importante artista y pedagoga cubana Tania Bruguera -conocida por sus performances de tinte político y por haber participado en eventos en la Tate Modern de Londres y el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, entre otros-, trataba de acceder el sábado 10 de octubre a la zona donde se encuentra la sede del Movimiento San Isidro, un grupo de activistas y artistas críticos con la dictadura.

Los miembros de este colectivo, que aboga por la libertad de expresión en el país, han sido objeto de continuas detenciones arbitrarias y acoso de la Seguridad del Estado en el último año y medio.

El pasado sábado, en que se conmemoraba el inicio de las guerras independentistas de Cuba (Guerra de los Diez Años, 1868), casi una veintena de activistas, artistas y periodistas independientes, entre ellos Bruguera y miembros del Movimiento San Isidro, fueron detenidos durante varias horas.

El grupo había convocado en su sede un “Concierto por la Libertad” y divulgado, con ocasión de la efeméride, una “declaración contra la violencia policial en Cuba” en la que denunciaba que su sede estaba sometida desde hace días a “un fuerte asedio”. Ninguno de los actos cívicos y culturales convocados llegó a materializarse, por el despliegue policial y de turbas procastristas para impedirlos.

En esa misma jornada la curadora de arte Anamely Ramos y la escritora Katherine Bisquet también sufrieron un “acto de repudio” a las puertas de la casa de la primera, donde varias mujeres intimidaron con gritos y ademanes violentos, ante la instigación policial, e impidieron salir a Ramos y entrar a Bisquet, quien iba a visitarla. Ambas terminaron arrestadas durante unas horas.

Los incidentes, ampliamente divulgados en las redes sociales con vídeos de los momentos más tensos, provocaron las críticas e indignación de muchos internautas del país caribeño.

La dictadura cubana no admite críticas, mientras considera a los disidentes, activistas y periodistas independientes como “mercenarios” y los acusa de recibir fondos desde Estados Unidos con el objetivo de promover la contrarrevolución.

Un “acto de repudio” es el eufemismo con el que se conoce en la isla el acoso y hostigamiento contra disidentes (que ha llegado a desenlaces violentos) que el régimen quiere hacer pasar por “espontáneo” por parte de grupos de seguidores del oficialismo. En décadas pasadas ocurrían con frecuencia, a menudo acompañados de lanzamiento de huevos o altavoces con música muy alta, fueron un tanto intermitentes hasta su reaparición con fuerza este fin de semana.

Algunas de las acciones de hostigamiento más sonadas las sufrieron las Damas de Blanco en la primavera de 2010, en un ambiente tan tenso que el entonces cardenal Jaime Ortega, máxima autoridad católica en la isla, llegó a interceder por ellas ante las autoridades.

 

(Con información de EFE)