Mutiladas por bomba del Ejército Rebelde e ignoradas por castrismo

Enfrentar las complejidades de la vida para ellas ha sido muy difícil. Durante seis décadas de “revolución” castrista, no han recibido la ayuda y la reparación como víctimas que les deben
 

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Yaquelín González y su madre fueron mutiladas por una bomba del Ejército Rebelde en Santiago de Cuba. Yaquelín perdió sus extremidades inferiores, mientras que su madre una pierna y otra le quedó lesionada.

Enfrentar las complejidades de la vida para ellas ha sido muy difícil. Durante seis décadas de “revolución” castrista, no han recibido la ayuda y la reparación como víctimas que les deben.

González, de 70 años, contó a ADN Cuba que su “familia no fue revolucionaria”. Pero un accidente “destruyó prácticamente nuestra familia al poner la bomba los Rebeldes, por el cambio de sistema”, afirmó.

“Como víctima de guerra yo no estoy exceptuada de pagos. Voy a Santiago y debo pagar el arreglo de la prótesis, o una prótesis [nueva]”, subrayó la anciana.

En una ocasión, “tuve una entrevista con un compañero que me dijo: 'aquí en las leyes tú no apareces para recibir ningún beneficio'. (…) Ese día fue una de las veces que más maltratada me he sentido”.

“Nemesia [Rodríguez], la [víctima colateral] del asalto a Playa Girón, que se sentaba al lado de Fidel y Raúl Castro, [se convirtió en] un personaje dentro de la revolución, tenía alrededor de mi edad y mi misma situación. A ella si le tocó [beneficio]”, señaló González.

A la niña que inspiró el poema “Elegía de los zapaticos blancos”, de Jesús Orta Ruiz, el castrismo la convirtió en un “símbolo” de su narrativa sobre la expedición de exiliados que incursionaron por Bahía de Cochinos. En tanto, sobre las angustias de Yaquelín González y su madre, nunca resarcidas por el régimen cubano, han tendido un manto de silencio.

“Le escribí a Fidel y a [su asistente personal] Celia Sánchez. Fui engañada. Cuando terminé el 6to grado yo caminaba con dos muletas, necesitaba un apoyo para estudiar. Celia solo me mandó una convocatoria de beca. Nunca pude acceder a esa planilla. Las personas me dicen: tú sí que eres fatal ni con Celia Sánchez tuviste suerte”, relató.

“(…) Mi vida sin mis piernas ha sido difícil y más al no tener a mi mamá para contar con ella, está amputada también y enferma de linfagitis crónica. (…) Ella trata de apoyarme, pero… mira esa pierna inflamada, la bota que usa, y ahora ni siquiera hay la [penicilina] benzatínica que le toca para ponérsela. Yo tengo gastritis, problemas de la tiroides, hipertensión, artrosis generalizada, la vista mal por la edad… Y el estrés de la vida”, lamentó González.

La anciana refirió además a ADN Cuba que es fundadora del Centro Nacional de Ortopedia Técnica Cuba-RDA.

“Mi prótesis de 11 años, ya tenía 18 cuando voy a Cuba-RDA. La primera que me puse fue entre los años 60-61, era rústica, de madera, con un cinturón gordo que me debía poner en la columna”.

“Ingresé en el [Centro Nacional de Rehabilitación] Julio Díaz, y estuve tres meses, mi familia no podía visitarme. Me hice dos operaciones en el [Hospital Ortopédico Docente] Fructuoso Rodríguez sola, sin acompañante. Cuando niña mi mamá estaba en la sala de mayores y yo en otra… he tenido que hacerme muy fuerte. Luego comienzan a cobrar las prótesis. Además, debo pagar pasajes, (50% porque soy miembro de la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores), pero tengo que tener el dinero para carros, la casa donde quedarme…”, precisó.

“He vivido 61 años así, ¿qué gestión crees que pueda hacer? ¿Qué esperanza voy a tener?”, lamentó González.

“Solo quisiera mejorar mis prótesis, los pies que hacen son malos, con una boronilla que parece aserrín. Por lo menos no quisiera sufrir más de lo que he sufrido”, deseó la anciana víctima de guerra.