Medio castrista promueve comer roedores para "alcanzar soberanía alimentaria"

La nueva apuesta por llegar a la “soberanía alimentaria” difundida por la prensa oficialista es el tierno cuy, la cobaya, roedor usado como mascota y conocido en la isla como “curiel”
Platos de cuy en Cuba. Fotomontaje: ADN Cuba
 

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No es el apetecido cerdo, símbolo de la cocina cubana y ausente de la mesa por estos meses. No es la añorada carne de res, que tanta había en Cuba y el castrismo se encargó de convertirla en motivo de cárcel. Tampoco los “lujosos” camarones, langostas o pejes que terminan en las barrigas de turistas extranjeros y obesos dirigentes. La nueva apuesta por llegar a la “soberanía alimentaria” difundida por la prensa oficialista es el tierno cuy, la cobaya, roedor conocido en la isla como “curiel”.

Si en los críticos años 90 del “período especial”, algunos tuvieron que dar cuenta de mascotas como los gatos, ahora la televisión estatal promueve el consumo de otro animalito que en Cuba se tiene para usos afectivos, y no culinarios.

Cuando se acerca el fin de año y abundan las colas e incertidumbre para comprar pollo, cerdo y todo tipo de vegetales y viandas, el canal televisivo del régimen en la provincia Mayabeque, difundió sobre un evento oficialista en el que presentaron “11 platos” realizados con el roedor.

En la nota de Telemayabeque sobre el “taller de socialización” de los criadores y comedores de esos roedores, equiparan el valor nutricional de los curieles con el de la carne de vacas y cerdos, por lo que estiman importante “incorporar esta proteína animal a la mesa familiar”.

“Según los expertos el contenido promedio de la proteína es del 19 % superior a la de las carnes porcinas y bovina. Su consumo es un aliado clave contra la anemia y la desnutrición”.

Por la televisión castrista supimos que las delegaciones en ese territorio de la Asociación Cubana de producción Animal y la Sociedad de Cunicultores y Cuycultores, estarían trabajando para tener disponible la carne de los animalitos.

Llama la atención la publicidad que se da en los medios oficialistas a este tipo de ideas –recordemos al comandante Guillermo García con sus planes del avestruz, o al “ministro de la tripa”–, pero no a los problemas de la producción de carne vacuna y porcina, mucho menos de la pesquería, todos alimentos más aptos para alimentar a gran escala a la población que las pequeñas cobayas. Es una tara que se arrastra desde los estrambóticos planes del dictador Fidel Castro, cuando lo único que debía haber hecho es preservar y acrecentar el desarrollo agropecuario que tenía la isla.

En el evento promocionado por la prensa castrista, el chef Ismael Arjona Núñez lamentó que no pudo hacer tantos platos de curieles como él hubiese deseado:

“Se nos dificultó. Por ejemplo, queríamos deshuesar el animal y moler su carne, y entonces hacer como unas albóndigas, hamburguesas (…) a lo mejor con dos cuy hacemos seis raciones de albóndigas y entonces tienes otro tipo de preparación que también puede llegar a las casas, al restaurant…”

Según la reportera oficialista, el cuy sería “una alternativa rápida y sostenible para alcanzar la soberanía alimentaria”.

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