JetBlue alerta sobre cambios en sus vuelos a Cuba

La aerolínea reducirá sus vuelos a Cuba a una frecuencia semanal, que despegará cada viernes de Fort Lauderdale con destino a La Habana.
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La aerolínea JetBlue anunció este 5 de febrero que a partir de mañana reducirá sus vuelos a La Habana a una frecuencia semanal, entre otros cambios, debido a las restricciones para evitar la propagación de la pandemia impuestas por el gobierno cubano.

Los vuelos continuarán despegando desde Fort Lauderdale, Florida, aseguró la empresa en su página web. Los extranjeros, los ciudadanos cubanos que residan fuera de la isla y los clientes que tengan doble ciudadanía con pasaportes de Cuba / EE.UU. pueden tomar cualquier vuelo fuera de Cuba.

Sin embargo, los ciudadanos cubanos / residentes en Cuba y los clientes que sean ciudadanos cubanos con visa para EE.UU. o doble ciudadanía con España u otros pasaportes, solo podrán tomar el único vuelo semanal, que despega el viernes.

Todos los viajeros deben presentar una prueba de COVID con resultados negativos, tomada dentro de las 72 horas anteriores a la salida. Además, todos los pasajeros deben completar una prueba de PCR a su llegada al Aeropuerto Internacional de La Habana.

Después de la prueba, los clientes deberán ponerse en cuarentena entre 24 y 48 horas en un hotel aprobado por el gobierno hasta que un funcionario de salud proporcione los resultados de la prueba. Si los resultados de la prueba son negativos, no se requiere más cuarentena. Si son positivos, se requerirá que se pongan en cuarentena en una instalación gubernamental.

El último informe del Ministerio de Salud Pública reportó 653 nuevos casos de coronavirus en la isla, lo que aumenta la cifra total a 33 484 desde que se reportara el primer caso en marzo de 2020, hace casi un año.

La Habana (289 diagnósticos) y Santiago de Cuba, con 107, son las provincias más afectadas. Se atienden en las terapias intensivas 68 pacientes confirmados, de ellos 36 críticos y 32 graves. Hoy fallecieron dos personas, ambas de la tercera edad, para un total de 240 muertes.

El tercer rebrote de COVID-19 en Cuba obligó a retroceder de fase epidemiológica a varias provincias y municipios, entre ellas la capital.

El régimen responsabilizó a los ciudadanos que han viajado y regresado del exterior del rebrote que padece el país desde mediados de noviembre, cuando decidió reabrir sus aeropuertos.

Si bien no ha emprendido un nuevo cierre de fronteras, decretó la reducción del número de vuelos diarios y amenaza a los cubanos residentes en el exterior con cuantiosas multas y sanciones en caso de que incumplan con las medidas sanitarias durante su estancia en la isla.

Asimismo, el 30 de enero decidió volver a la práctica de aislar durante días a todos los viajeros que arriben al país desde el exterior. Los cubanos residentes son confinados en centros de aislamiento hasta que se descarte su positividad o no a la enfermedad pandémica, mientras que los no residentes, los turistas y aquellos que regresen de viajes por motivos oficiales o profesionales son aislados en hoteles o sometidos a los protocolos aprobados por las carteras de Turismo, Comercio Exterior y Relaciones Exteriores, según corresponda por el motivo del viaje.

 

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