Artistas frustran acto de repudio contra Tania Bruguera

El Instituto de Artivismo “Hannah Arendt” compartió imágenes del suceso en redes sociales en las cuales se observa a la "comitiva revolucionaria" que intentó realizar uno de estos actos organizados para intimidar a opositores y disidentes.
 

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Personas convocadas por la Seguridad del Estado intentaron realizar este 22 de junio un acto de repudio a la artista Tania Bruguera en la sede del Instituto de Artivismo “Hannah Arendt” (INSTAR).

La institución compartió imágenes del suceso en redes sociales en las cuales se observa a un grupo de mujeres que llegaron hasta la casa de Bruguera —sede de la institución— para realizar uno de estos actos organizados para intimidar a opositores políticos en Cuba.

Varias artistas que se encontraban allí, entre ellas Camila Lobón y Carolina Barrero, lograron conjurar la intentona. Según declaran, identificaron al oficial de la policía política que dirigió el “operativo”, bajo el alias de “Darío”.

“No te escondas, Darío”, fue el lema conque las artistas difundieron las imágenes en redes sociales, pues el agente salió huyendo al ver que la intentona no salió según lo esperado.

A inicios de este mes la Seguridad del Estado volvió a quedar mal parada cuando pretendió hacer en vano otro acto de repudio en la sede de INSTAR, destruido por la paciencia y la ironía de Lobón.

Los actos de repudio son la variante cubana del pogromo o el escrache y consisten en que un grupo de partidarios del Gobierno cubano se reúne para gritar consignas políticas, descalificaciones morales y ofensas personales contra un desafecto, un disidente o un opositor.

En 1980 el Gobierno de Fidel Castro vivió su primera gran crisis interna de legitimidad. Diez mil cubanos se amotinaron en la Embajada de Perú para pedir asilo. En respuesta, Castro permitió temporalmente la salida del país y más de 125 000 emigran a Estados Unidos entre abril y octubre.

Apodados "gusanos" y considerados traidores por el oficialismo, estos ciudadanos fueron el blanco de las turbas organizadas en los primeros actos de repudio.

Para contrarrestar las imágenes de los miles de cubanos que habían manifestado interés por abandonar el país, el Gobierno necesitaba de la movilización masiva de personas que se manifestaran públicamente a favor del régimen.

De aquellos tiempos sobreviven imágenes y vídeos en los que se observa cómo masas de ciudadanos pertrechados con pancartas y megáfonos acosan con golpes e insultos ("escoria", "lumpen", "antisociales", entre otros) a sus vecinos, compañeros de trabajo e incluso familiares que deciden partir a territorio enemigo.

Organizados por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), los actos de repudio tenían lugar por lo general frente a las casas de los "traidores" o en los puertos y aeropuertos el día de su partida.

Desde entonces, el gobierno cubano ha recurrido a ellos como medio para presentar su política de acoso a los opositores como una reacción “espontánea” del pueblo cubano.