Fue presidenta del CDR, hoy denuncia el régimen: “esto es una m…”

Una abuela cubana pasó de ser una defensora del régimen que el castrismo llama “Revolución”, a estar desencantada por el abandono en que el sistema ha dejado a varios familiares vulnerables
 

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El cubano Sergio Morales publicó un video en el que muestra a su madre, nombrada Raquel, que pasó de ser una defensora del régimen que el castrismo llama “Revolución”, a estar desencantada por el abandono en que el sistema ha dejado a varios familiares vulnerables.

“Yo era una comem… que creía en esto”, afirma en una directa la señora, que explotó porque tiene una nieta de mes y medio de nacida, cuya madre (su hija) “es una mujer enferma de Lupus que no puede darle el pecho” a la bebé.

La residente en el Consejo Popular de Luyanó, de La Habana, refiere que no tiene leche para la niña. “De estúpida llamé al gobierno para que autorizara a la lechería [estatal] a vendérmela y el gobierno me contestó que le diera la leche aguada para que me alcanzara [todo el mes]”, dice visiblemente molesta.

La anciana declara que ella no es “una persona que era contra” al régimen, sino una mujer que durante años fue presidenta de su Comité de Defensa de la Revolución (CDR), el 13 del barrio de Luyanó, pero que “ahora mismo ya yo lo entregué”, el cargo.

Raquel está muy decepcionada, entre otras causas, por el mal tratamiento que recibe su madre, todavía más anciana que la testimoniante.

“Tengo a mi madre en La Benéfica [hospital Miguel Enríquez] muriéndose por falta de sangre, de medicamentos, porque los médicos no quieren trabajar… ¡Porque todo esto es una mierd…!”

Sergio Morales publicó, luego del video, un post de Facebook en el que asegura que a su abuela la confirmaron a la COVID-19. “¡¡Está ingresada en el hospital Miguel Enríquez!! ¡¡Y entró sana!! (…) ¡¡Potencia médica del coño de tu madre!! ¡¡Vas a ser responsable de una muerte más!!

El interés de Raquel al hacer su denuncia, es que “se sepa las cosas que están pasando aquí, porque aquí se dice que no hay nada más importante que un niño… ¿y negarle la leche a un niño de mes y medio qué cosa es? Y que sobre una vieja [su madre] que tiene 83 años, el médico me diga: bueno, pero ya ella se tiene que morir…”

La mujer lamenta los años que le entregó de fidelidad al régimen. “Dónde yo estaba viviendo, qué me estaban metiendo en la cabeza”, se cuestiona.

Explica que durante la transmisión se mantiene con una mascarilla puesta porque no tiene dientes desde hace 2 años. “No tengo dinero para pagarlos por fuera [de lo legal], y estoy esperando a que el policlínico me llame a ponerme mis dientes…”

Criticó que “ahora la COVID es [responsable de] todo” lo malo, pero que la pandemia está desde hace menos de dos años, mientras que los problemas de esta cubana humilde, como los de muchos, son de mucho antes. También denunció la corrupción del régimen con los abastecimientos que venden de forma “regulada” por mediante la libreta de racionamiento.

“¿Qué es esto? Yo no tengo nadie que me mande un quilo para comprar [víveres] en moneda libremente convertible”, los dólares que ingresa el régimen mediante sus nuevas tiendas.   

“Yo soy una que se peleó con el padre que la hizo porque se fue de este país. Yo tenía 12 tíos allá afuera [en el extranjero] y nunca tuve comunicación con ellos porque no eran revolucionarios ni eran comunistas… Pero ahora me tocó [desencantarme], y duro. Me alegro que me pase”, dice esta cubana que lamenta haber creído en “la Revolución” y no “solo en Dios”.

Repite a cada tanto en su video, que quiere que el mundo se entere de la realidad que está pasando en la isla, muy distinta a lo que pregona el gobierno. “Esa nietecita mía necesita vitaminas, porque lo que está tomando es lechita aguada, y no las hay. Tal vez las hay en divisas, pero yo no tengo [ese dinero]”, explica Raquel.

La anciana es jubilada y cobra apenas 1570 pesos cubanos cada mes (equivalentes a unos 62 dólares al cambio oficial). “No me alcanza. ¿Y entonces? Ya ni pongo el noticiero porque lo que me da es ganas de vomitar todas las paqueterías que meten”.

También denunció otros problemas que han pasado con otra nieta suya, de 5 años, de quien sospechaban que tenía coronavirus y el sistema de salud no le proporcionó en un primer momento, y rápido, los medios para hacerle un test de antígenos.