Espía de la piña “burla” cerco policial en San Isidro

Este domingo Gerardo Hernández, uno de los espías cubanos de la Red Avispa desplegada en EEUU, se jactó en redes sociales de un “paseo” por el barrio San Isidro en La Habana, que en los últimos meses ha sido centro de la oposición al régimen
Gerardo Hernández, espía cubano y funcionario castrista. Fotomontaje: ADN Cuba
 

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Este domingo Gerardo Hernández Nordelo, uno de los espías cubanos de la Red Avispa desplegada en Estados Unidos, se jactó en redes sociales de un “paseo” por el barrio San Isidro en La Habana, el mismo que en los últimos meses ha sido centro de la oposición al régimen.

Sin embargo, el andar despreocupado de Hernández por la barriada –donde los policías de la dictadura impiden con celo llegar hasta la sede del opositor Movimiento San Isidro (MSI)–, no se debe a supuestos dotes de agente especial, sino a que es un “miembro ilustre” de la Seguridad del Estado y peón “estrella” de cualquier campaña castrista.

Hernández Nordelo, coordinador nacional de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) y conocido como “el espía de la piña” por su insistencia en que las familias siembren en patios lo que el régimen no puede proporcionar, publicó fotos de su visita “al Padrino Silvio en el corazón de San Isidro”.

En acto de demagogia y propaganda, Hernández quería hacer creer que, en ese barrio pobre, donde hace pocas semanas se escuchó un rotundo “Díaz-Canel sing…”, en realidad se apoya fervientemente al régimen. Habría que verlo el día que decenas de cubanos encararon a los agentes de la dictadura que pretendían arrestar arbitrariamente al rapero Maykel Osorbo.

Proyecto Inventario, especializado en periodismo de datos, reveló que “la vivienda de Silvio está en la calle Picota, entre Conde y Leonor Pérez, a unas cuadras de la sede del MSI, que llevaba varias semanas bajo acoso policial y de donde horas antes de la visita de Gerardo Hernández Nordelo extrajeron a Luis Manuel Otero Alcántara”, coordinador del movimiento en huelga de hambre y de sed.

Pero hay más: Hernández violó medidas anti pandemia, las mismas que el régimen utiliza para tomar represalias contra activistas, y para cobrar jugosas multas a ciudadanos comunes. “De su paseo por San Isidro”, prosigue Inventario, “no mencionó en su tuit que la zona donde se ubica la casa del Padrino Silvio se encuentra aislada por coronavirus desde el 26 de abril al mediodía”.


“Mientras muchos cubanos han sido multados con 2000 y 3000 pesos por bajarse el nasobuco para comer o tomar agua”, y “las autoridades emplean el coronavirus como pretexto para sancionar a activistas o impedirles salir de sus casas”, el espía se fue con salvoconducto a un área recientemente aislada por presunto peligro de contagios.

Inventario señaló, además, que la escena de Gerardo Hernández ocurrió “mientras el presidente y el doctor Francisco Durán achacan a la falta de responsabilidad de los ciudadanos buena parte de la propagación del coronavirus”.

 

Gerardo, privilegiado “cínico” utilizando a los pobres

Los comentarios críticos por la acción de Hernández Nordelo no se hicieron esperar, en su tuit donde mostró las fotos caminando por San Isidro, y en la casa del “Padrino Silvio”, aparentemente un babalawo que tiene en su casa hasta una fotografía del tirano Fidel Castro, y un cartel alabando al Partido Comunista.

“Dile al Padrino que haga ebbó, que tiene en la casa un muerto obscuro (…) La casa está en candela y va pa peor: churre, miseria. Que limpie la bóveda espiritual, que pinte la casa de blanco pa que depure. Y que recuerde que Ochun es justiciera”, le respondió la periodista María Matienzo.

Otro comunicador y académico, José Raúl Gallego, dijo al espía: “¿El Padrino vive por la misma zona de Otero Alcántara? Porque allí tienen montado un cerco que no permiten pasar a nadie, aunque bueno, es tu gente la que tiene cerrado el acceso. Así que posiblemente se te cuadraron cuando llegaste”.

Por su parte, un médico exiliado que se identifica como José Alberto, emplazó a Hernández a que fuera a casa del activista “a ver cómo están sus cosas que lo han secuestrado... ahhh no perdón se las habían robado antes sus colegas del Ministerio del Interior”.

“Qué pena que usen a la religión afrocubana y por extensión al (negro) padrino”, opinó el intelectual Ulises Padrón Suárez.

El emprendedor y podcaster Camilo Condis añadió sobre la acción del agente castrista: “eso está súper cínico, ¡qué mal!”