En medio de la crisis régimen cubano preocupado por “contrarrevolución”
Ineficientes en favorecer la prosperidad y respetar libertades, pero duchos en flotar como corchos, los dirigentes del régimen recurren nuevamente al acto de humo de invocar enemigos por doquier, para barrer bajo la alfombra su propia basura
Tropas especiales del la policía y el ejército cubano, junto a Humberto López. Fotomontaje ADN Cuba
 

Cuando ve las barbas del castrismo en remojo, el gobierno cubano arrecia el constante movimiento de su maquinaria. Por un lado, represión contra cualquier voz crítica, aunque pequeño y justo sea su reclamo; y por otro los medios de prensa oficialista aplaudiendo la policía, edulcorando la narrativa de la dictadura y como en el cuento clásico, amedrentando con la “amenaza de la contrarrevolución”.

La pandemia del coronavirus ha evidencio cuán profundo es el abismo económico y social de Cuba, bajo una crisis permanente y ahora agravada hasta el borde de un estallido social.

Ineficientes en favorecer la prosperidad y respetar libertades, pero duchos en flotar como corchos, los dirigentes del régimen recurren nuevamente al acto de humo de invocar enemigos por doquier, para barrer bajo la alfombra su propia basura.

Este lunes, en la estatal Televisión Cubana, el locutor devenido en vocero estrella del oficialismo Humberto López largó un sermón que evidencia la preocupación del gobierno con el descontento popular por el apartheid económico y la dolarización, con los abusos policiales y la escasez de todo tipo de productos.

López, como ventrílocuo de un castrismo que llora lágrimas de cocodrilo, aseguró que el régimen tiene “desvelos” en su búsqueda de “la forma de que nos llegue a la mayoría eso que tenemos, que es poco y repartirlo para toda una nación no es nada fácil”. En el colmo del cinismo dijo que “todo, perfectible es verdad, ahí está para aquel que lo necesite como un chasquido de dedos”.

Aludió al gobierno de Estados Unidos diciendo que a pesar de que “tiene mucho dinero”, sus prioridades no son entender a los enfermos de coronavirus. Continúa la historia tantas veces escuchada de una Cuba “socialista” amenazada por el gobierno externo (que sería peor que el cubano) y resiste, porque eso quiere el pueblo que se beneficia de su revolución. Cuentos de abuela demente.

Lo cierto que no es casual la aparición de varios trabajos laudatorios salidos en la prensa del Partido Comunista, que mientras niega los crecientes atropellos policiales y obvia la violación de derechos humanos, muestra tropas especiales antimotines equipadas y dispuestas a “enfrentar las actividades contrarrevolucionarias, delictivas y antisociales de gran envergadura y peligrosidad en el país”.

Humberto López cuestionó que en tiempos de pandemia “no se detenga la maquinaria de dinero para destruir la revolución cubana, para agotar a este pueblo”, como si el enemigo más grande de los cubanos no fuese la camarilla de dirigentes mediocres y gordos aferrados al poder.

El vocero oficialista aseguró que “sigue corriendo el dinero, mucho, mucho dinero para todo aquel que aquí dentro que, mientras sufrimos las carencias y la mayoría tratamos de salir adelante, lo mismo alboroten o se hagan los alborotados para tratar de convertirse en nuevos héroes o en heroínas del momento”.

La maniobra, que no puede ser más evidente y en sus intenciones, se completa con el discurso siguiente, dicho en transmisión nacional por el locutor: “cuando usted actúa por dinero y no por convicción, usted es un mercenario, usted tiene más carencia de valores que la que lamentablemente tenemos de muchos productos”.

Nadie ha de olvidar que cuando el pueblo pasó hambre, oportunistas como Humberto López fueron el rostro de la tiranía, llamando al sacrificio que no hacen: “cuando los tiempos son difíciles mantener la dignidad nos prueba de verdad, no es nada fácil lo que estamos viviendo y no lo va a ser, pero solo juntos los que de verdad valen (…) podemos salir adelante…”

Lamentablemente, nada de lo visto en los medios estatales en estas semanas anuncia otra cosa que crímenes de Estado y represión en los días por venir para los cubanos.