En medio de escasez Tropicana oferta cena que costará hasta 200 CUC por persona

En medio de la aguda crisis de abastecimientos que se vive en Cuba, principalmente de alimentos, las empresas estatales continúan ofertando cenas prohibitivas para la mayoría de la población
Portero de cabaret Tropicana, Foto: Tomada de El País
 

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En medio de la aguda crisis de abastecimientos que se vive en Cuba, principalmente de alimentos, las empresas estatales continúan ofertando cenas prohibitivas para la mayoría de la población.

El famoso cabaret Tropicana (La Habana) anunció que reabrirá sus puertas el próximo 31 de diciembre, justo en la fecha que celebra su aniversario 81 de fundado, con un espectáculo y comidas cuyos precios oscilan entre los 50 CUC y los 200 CUC por persona. Sus directivos aseguran que se trata de “una oferta especial dirigida al mercado cubano”.

David Varela director de esta instalación perteneciente a la estatal Empresa Extrahotelera Palmares, aseguró al medio oficialista Radio Taíno que durante la etapa de pandemia (que aún no concluye) “apoyaron la alimentación del pueblo con propuestas que tuvieran en cuenta precios más ajustados a la realidad existente”. De ser cierto, tal “filantropía” al parecer ya quedó en el pasado.

Luego de que el régimen decretó la reapertura de servicios y sin haber cesado la crisis de abastecimiento, en Tropicana volvieron a poner el valor de sus servicios por las estrellas.

Cuando reabra sus puertas el próximo 31 de diciembre, con un show en el que los clientes no podrán bailar debido a los “protocolos de seguridad sanitaria”, servirán costosas “cenas criollas”.

En el perfil de Facebook de la entidad, se puede conocer que por 200 CUC (moneda que en Cuba es equivalente al dólar), pagado por persona, se tendría en la mesa varias “tapas exóticas”, terrina de vegetales o escabeche de pollo, sorbete de cava, solomillo de res relleno con frutos secos, cebolla confitada al vino tinto y langosta a la mantequilla guarnecida con berenjena y queso parmesano. Según la publicidad disponible, quien erogue la abultada cifra por una comida, también podrá acceder a bebidas, postres, regalo personalizado, cotillón, uvas y manzanas.

El otro menú, disponible solo “para clientes nacionales”, cuesta 50 CUC por persona (o 1250 pesos cubanos, más que un salario mínimo mensual), y es mucho menos prolijo que el anterior, y sin dudas exagerado. En el menú aparecen dos entrantes de crema de calabaza a la cubana y ensalada de vegetales. Carne de cerdo con guarnición de arroz moro y vianda con mojo criollo, sería el plato principal. Además, añaden postre, bebidas y cotillón, uvas y manzanas y bolsa con un regalo.

Evidenciando las diferencias existentes en el pretendido “socialismo” cubano, las empresas estatales por estos días pretenden aprovechar el fin de año para recaudar fondos esquivos durante todo el 2020, con ofertas muy caras y que resultan más obscenas por la escasez generalizada.

La corporación Cimex S.A., perteneciente al emporio Gaesa y como tal controlada por militares del régimen castrista, también ha lanzado una oferta de cena de fin de año.

Que los exiliados paguen a sus familias una comida en la Plaza de la Catedral: esa la apuesta de Cimex para engordar sus menguadas arcas.

“Si su familiar desea regararle (sic) una noche maravillosa visite nuestra página LaPuntilla.ca-Envíos Cuba y escoja la oferta de su preferencia, mesa de 4 y 6 personas”, publicaron en Facebook.

La “Oferta Especial Cena de Fin de Año en la Plaza de La Catedral”, en La Habana, estaría amenizada con un “espectáculo-concierto de gala”, que incluye a la venida a menos orquesta de NG La Banda, de José Luis Cortés, y al baladista Waldo Mendoza”.

En la web de una de las tiendas estatales regentada por Cimex, el centro comercial La Puntilla, se puede hacer las reservaciones de la comida, que para 4 personas costaría casi 242 dólares, mientras que para 6 alcanza unos 364 dólares.

En medio del desabastecimiento crónico de todo tipo de productos en la isla, la empresa del castrismo vende un menú que ha terminado siendo un “lujo” para la gran mayoría de cubanos: mariscos y pescados, varias carnes (solomillo de cerdo, res, pollo), café, turrones…

Aunque la dictadura gusta de presentar como desalmados especuladores a los pequeños comerciantes privados, lo cierto es que no hay mayor garrotero que el Estado y sus empresas.