Tiendas MLC venderán productos de cuentapropistas

Con la medida avanza la dolarización y se aleja el momento de una real “unificación monetaria” en Cuba
Policías custodian una tienda MLC. Foto: AFP
 

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El régimen cubano autorizó al pequeño sector privado y cooperativo de la isla, los “cuentapropistas”, a vender vienes y servicios mediante las tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC), con lo que avanza la dolarización y se aleja el momento de una real “unificación monetaria”.

Este jueves 4 de agosto el Ministerio de Economía y Planificación (MEP) anunció que “mediante la Resolución No. 52/2021 del MEP se aprueba que las formas de gestión no estatal puedan suministrar sus bienes y servicios a la red de tiendas en moneda libremente convertible”.

Según el ministerio sería “un paso más para favorecer similares condiciones de actuación de nuestros actores económicos”.

El destacado economista Dr. Pedro Monreal opinó que con la medida “se amplía la dolarización parcial de la economía cubana con la 'entrada' de actores no estatales al suministro a entidades oficiales que operan en MLC”. También que “se 'eslabona' a costa de reforzar la incoherencia monetaria, y se produce confiscación de valor real”.


En un hilo de Twitter, el experto explicó sus objeciones diciendo que “mediante acceso a [tiendas] MLC se incentiva el 'eslabonamiento' de una fracción de los actores privados/cooperativos, algo que beneficia a ese grupo, pero cerrando espacio a la esfera de acción de la moneda nacional, con lo cual sigue alejándose la posibilidad de unificación monetaria”.

Al trabajador por cuenta propia, que sería el suministrador no estatal de la tienda en divisas extranjeras, solamente se le paga en MLC el 80 % de lo facturado, y el 20 % restante se paga como “contravalor” en CUP, pero a una tasa oficial subvalorada, por lo que la entidad estatal paga un “contravalor” menor que el valor que se obtendría en el mercado, explicó el economista.

“La subvaloración del 20 % recibido como 'contravalor' en CUP afecta al actor privado/cooperativo porque la aplicación de un instrumento administrativo (no de mercado) hace que en el mundo de la economía real no podría ingresar en MLC el valor completo de sus ventas”, concluyó Pedro Monreal.

 

¿Para qué sirven las tiendas MLC?

El destacado economista es un crítico de las tiendas MLC, ideadas por el régimen para concentrar las mercancías existentes en el país y ponerlas al alcance de quien pudiese pagarlas mediante tarjetas a las que se ingresan dólares y otras divisas extranjeras.

Recientemente, Monreal afirmó que son “un error de política económica”, que niega la unificación monetaria pretendida desde inicios de año.

“Debe decirse claro para ver si se entiende: las tiendas en MLC son un error de política económica. Son la negación de la unificación monetaria, generan exclusión social y desconectan el trabajo respecto al consumo. Después de todo lo anterior, son también un factor del mercado negro”, escribió Monreal en su perfil de Twitter.

Su pronunciamiento llegó a modo de respuesta a un artículo publicado en la prensa oficialista, que aseveraba que las tiendas en MLC “se han convertido en un negocio” para coleros, acaparadores y revendedores.

En diciembre del 2020, cuando estaban menos extendidas por el territorio cubano, el economista señaló que “para captar divisas no es necesario que la oferta se venda en divisas”.

Según analizó en ese entonces, las divisas se captan en casas de cambio y en bancos. La oferta puede venderse en moneda nacional, ya que la dolarización no es compatible con el modelo que inicialmente se diseñó para la unificación monetaria.

“El desabastecimiento de las tiendas que vendían en CUC/CUP se debe a un mal mecanismo de asignación de divisas. Es una deficiencia de distribución, no de captación de divisas. Parcelar parte de esas tiendas al pasarlas a operar en divisas contradice la unificación monetaria”, escribió Monreal, al tiempo que aseveró: “la venta de alimentos y productos de aseo en un circuito comercial desconectado de los resultados del trabajo de la mayoría de los empleados erosiona el estímulo para trabajar”.