Cuentapropista multado se planta y pueblo sale en su defensa

Un vendedor de dulces fue multado y decidió retar al régimen plantándose en plena calle. La práctica totalidad de los que presenciaron la escena le apoyaron y, a gritos de "Patria y Vida", lo animaron a seguir hasta que se revirtiese la injusticia
 

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Esta mañana de sábado dejó otra muestra de inconformidad del pueblo cubano con políticas y procederes del régimen y sus órganos represivos. En Caibarién, en la central provincia de Villa Clara, decenas de cubanos salieron en defensa de un cuentapropista que se plantó en medio de la calle porque, según alegó, fue injustamente multado con 2 000 pesos.

La escena fue filmada y compartida en redes sociales por el usuario identificado como Yeko Gutiérrez. Según explicó en el video, el hombre vende pastelitos, merenguitos y otros dulces por la calle, y fue multado de manera arbitraria con el equivalente a 80 dólares, al cambio oficial, por lo que decidió manifestarse y exigir la anulación de la sanción.

Aquí estoy, el nuevo enemigo creado, el cuentapropista. Me han convertido en enemigo por trabajar, se le escucha decir al hombre multado a los policías que acudieron al lugar para frenar la protesta.

Sin embargo, hasta donde puede verse en el video, el cuentapropista no cedió a las amenazas de los uniformados ni al anuncio de que acudirían tropas especiales para eliminar el alboroto creado. Permaneció encaramado encima del carro en el que ejerce su actividad de venta con la complicidad de un pueblo sensibilizado con su causa.

“No te bajes”, “Patria y vida”, “está bueno ya de abuso”, se escucha gritar en varios momentos del video a muchos de los que presenciaban la escena.

Asimismo, ante la insistencia de la policía para que el manifestante bajase, la práctica totalidad de los presentes aplaudió y lo motivó a permanecer encima del carro y no bajar hasta que le quitaran la multa.

“Quítale la multa”, gritaron los presentes en repetidas ocasiones a la fuerza policial, que los amenazó diciendo que estaban violando el distanciamiento social impuesto por la pandemia de COVID-19.

El inicio del ordenamiento monetario y cambiario emprendido por el régimen ha estado acompañado de una campaña contra los cuentapropistas, bajo el pretexto de que muchos venden sus productos o servicios a “precios abusivos”.

Los trabajadores privados argumentan que deben vender a los precios en que lo hacen porque de lo contrario su actividad no sería rentable. Como consecuencia de la escasez que sobrecoge a la isla y la inflación derivada de ésta y del “ordenamiento”, las materias primas e inversiones que los cuentapropistas necesitan para ejercer también se han incrementado en su costo.

Sin embargo, el régimen persiste en mantener una política de precios topados, de la que quedaron fuera en primera instancia los bienes y servicios que ofrecen entidades estatales, muchos de ellos más inaccesibles que antes para la mayoría de los cubanos.