Cubano retenido por el régimen pierde su trabajo en Uruguay

Activista cubano residente en Uruguay pierde su trabajo porque no lo dejan salir de Cuba
 

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Lidier Hernández Sotolongo, es programador y activista cubano, el régimen le impide salir del país desde febrero y acaba de perder su trabajo en Uruguay. Desde el pasado lunes el joven informático cienfueguero conoció esta grave noticia que figura como otro de los daños que la dictadura comete contra él, así declaró a ADN Cuba.

“Desde la prohibición de mi salida de Cuba he estado en contacto con mi jefa por no poder incorporarme al trabajo. Me dijo que no me preocupara, que habría una solución y que ellos me apoyarían como estuvieron haciendo, pero ya voy a cumplir tres meses aquí y no pueden seguir esperando sin saber una posible fecha de retorno. Con ese dato podría llegar a un acuerdo”, nos informó.

Según un video colgado en sus redes sociales, Hernández Sotolongo afirma que existe un silencio administrativo en las instituciones del Ministerio de Justicia encargadas de procesar su caso. Ya transcurrieron los 60 días hábiles que requiere la respuesta y el joven continúa sin una solución a la segunda demanda por daños y prejuicios que presentó ante el Tribunal de Justicia de Cienfuegos.

 Al respecto Hernández Sotolongo dijo a ADN Cuba que “Aún la demanda está en curso. En ella yo reclamo por la pérdida del salario de dos meses y medio porque estoy retenido acá, la de los gastos del viaje al aeropuerto y el daño moral. Tanto dentro como fuera de Cuba muchos desconocen este tipo de regulación arbitraria que nos aplican, y pueden suponer que tengo un problema con la justicia cubana, lo cual no es cierto. También esta situación me ha generado muchísimo estrés porque desconozco cuando regresaré con mi esposa que está en Uruguay, país donde decidí residir”.

El pasado 20 de febrero Lidier presentó cartas en la Dirección Nacional de Inmigración y Extranjería y en la Dirección nacional de Atención a la Ciudadanía del Ministerio del Interior, además de otras dos en la sede del Partido Comunista de Cuba en Cruces y en el de la provincia de Cienfuegos. Sus misivas continúan sin contestación. Las interrogantes contenidas en ellas son: Por qué me tienen prohibido salir de Cuba, desde qué fecha está vigente la prohibición y hasta cuándo será.

Sin embargo, a su madre le respondieron una de sus cartas el mes pasado. “Le dijeron que me regulaban por haberme manifestado frente a la embajada de Cuba en Uruguay y que eso para ellos es un acto hostil. Que se amparaban en el Artículo 25 de la Ley de Inmigración, específicamente en los incisos d y h. Pero nunca le explicaron por qué soy una amenaza, como reza el inciso h, o un problema de seguridad nacional o por qué soy de interés social como dice el h”.

La regulación a Lidier, quien es miembro del movimiento Somos+, y el prolongado mutis de las instituciones que deberían velar por el respeto a la ciudadanía constituyen una nueva variante de represión del régimen de La Habana. Su caso indica que cualquier cubano, residente dentro o fuera de la Isla puede ser “regulado” a discreción de la dictadura. En el panorama orwelliano que es la Cuba de hoy cualquier manifestación de un pensamiento diferente y que disienta de los establecido es subyugado.

Tras su regulación se desató una campaña en redes exigiendo su liberación porque Cuba se ha convertido para él en una cárcel. Algunas de las etiquetas más utilizadas fueron #FreeLidier y #NoMasRegulados.

Lidier fue protagonista, junto al grupo Cubanos Libres en Uruguay, en el enfrentamiento con militantes del Partido Comunista del Uruguay frente a la embajada cubana en Montevideo, el pasado 11 de enero. Su regulación parece ser una represalia específica a esa acción, en la que quedó evidenciado que, tanto la dictadura como sus defensores internacionales, no oyen argumentos y prefieren imponerse a base de golpes, discursos manidos y acciones represivas.