¿Cuántas vacunas se comprarían con lo que costará el congreso comunista?

Otro congreso del Partido Comunista de Cuba se realizará este fin de semana en la isla que padece al castrismo. Los ciudadanos se preguntan qué se podría hacer con tanto dinero despilfarrado
Raúl Castro en reunión de dirigentes del régimen. Foto: Tomada de El Periódico
 

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Otro congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) se realizará este fin de semana en la isla que padece al castrismo. Se reunirán los jerarcas del régimen, mientras el pueblo sucumbe en medio de una profunda crisis económica y sanitaria.

A los cubanos no puede importarle menos el cónclave de los “comunistas” de la dictadura, a no ser para despejar la incógnita si el general Raúl Castro se “retira” a descansar a costa del erario público. Es que otros siete congresos ocurrieron y poco cambió luego de esos eventos, que no sea un viraje hacia más represión y restricciones de derechos. Por el contrario, los ciudadanos se preguntan qué se podría hacer con tanto dinero despilfarrado.

“¿Cuántas dosis de cualquier vacuna ya aprobada se pueden comprar con lo que nos va a costar el congreso del PCC?”, cuestionó en Facebook el cubano Rogelio Collado.

Es una pregunta retórica, porque como buen cubano, Collado sabe que si el Estado es poco transparente –cuando no miente sin recato– eso se multiplica al infinito en el núcleo duro del régimen que es el PCC.

Ciertamente, muchos recursos se han de gastar en alojamiento y transporte, impresión de propaganda, comidas y meriendas durante las largas sesiones, con climatización e iluminación, y otros privilegios que se dan a los delegados al congreso, provenientes de varias provincias de la isla. Además, todo el sistema de prensa estatal será puesto a disposición de la publicidad benévola con el cónclave.

Mientras tanto, las últimas cifras oficiales publicadas hasta el momento de redactar esta nota, dan cuenta de 24 mil 600 pacientes ingresados por la COVID-19 (sospechosos 3 mil 688, en vigilancia 16 mil 165 y confirmados activos 4 mil 747). Desde inicio de la pandemia en Cuba, se reportaron 89 mil 404 casos y 487 muertes.

La justificación del régimen cubano para no comprar vacunas de probada efectividad contra el coronavirus, y lanzarse a una costosa carrera por patentar nada menos que cinco fármacos propios –mientras la población sufre escasez de alimentos y medicamentos básicos–, es que el gobierno no tiene dinero y culpa al embargo de Estados Unidos.

Cuba no ha integrado la plataforma internacional llamada Mecanismo Covax, auspiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras entidades para garantizar el acceso equitativo a las vacunas contra el coronavirus, ni las ha comprado a otros países.

El doctor Luis Herrera Martínez, ingeniero genetista y asesor comercial del grupo estatal BioCubaFarma, aseguró recientemente que la isla no importa vacunas por “un componente económico”.

“Si Cuba tuviera que vacunar a su población, si va a emplear una de las vacunas existentes hoy en el mercado, tendría que emplear (y comprar) más de 30 millones de dosis. Eso se multiplica por el precio de cada dosis en el mercado... Ese dinero, hoy, no está disponible”, reconoció.

Sin embargo, aunque el PIB cayó un 11% en el 2020, sí hay dinero para campañas políticas, vigilar, perseguir y cercar disidentes y reunirse ha elaborar estrategias condenadas de antemano y celebrar seis décadas de castrismo.

El VIII Congreso sesionará en un complejo panorama epidemiológico y el aumento de la represión contra el disenso y la libertad de expresión.

En medio de la pésima gestión gubernamental, agudizada por la crisis de la pandemia del coronavirus, y el incremento de voces a favor de la democracia y derechos humanos en el país, la disyuntiva está en si los “comunistas cubanos” continuarán afirmando que “la construcción del socialismo es irreversible”.

Si el primer secretario, el general Raúl Castro, cumple lo prometido, este cónclave marcaría su “retiro” de la política y el traspaso del mando de la organización al actual presidente del país, Miguel Díaz-Canel, designado por el mismo hermano del dictador Fidel.

El menor de los Castro fue reelecto en el 2016 como primer secretario del PCC, cargo que ocupa desde 2011 cuando relevó a su hermano mayor y ex dictador Fidel Castro. Raúl anunció entonces que el VII Congreso sería “el último dirigido por la generación histórica”, como gustan llamarse a sí mismo los empoderados que han quedado de la revolución de 1959, la misma que derivó en una tiranía que solo reparte pobreza y cercena derechos a los cubanos.