Crítica a telenovela cubana desata polémica entre fanáticos y decepcionados de “El rostro de los días”
Al término de la telenovela "El rostro de los días", un comentario en el noticiero oficialista, con algunos señalamientos críticos, volvió a encender la polémica en torno al producto audiovisual
 

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Tal vez los meses de intermitente confinamiento en Cuba por la pandemia, y el triste panorama de constante escasez productos en medio del autoritarismo, hayan beneficiado a la telenovela de turno en la televisión estatal con una audiencia y un interés inusual. Al término de El rostro de los días, un comentario en el noticiero oficialista, con algunos señalamientos críticos, volvió a encender la polémica en torno al producto audiovisual.

Los televidentes de la isla están tan poco acostumbrados a que los pacatos y políticamente correctos servicios ¿informativos? señalen sombras en el sistema de medios del régimen, que cuando algo así aparece, por intrascendente que sea el tema, provoca cierto revuelo. Ahora fueron los fanáticos de la telenovela, e integrantes de su equipo de producción, quienes se ofendieron con la periodista Lied Lorain. Ella reprochó a El rostro… –donde había tramas relacionadas con la paternidad, el aborto y una violación–, “tomar los asuntos de manera superficial, o al menos no con la suficiente investigación, [lo que] lleva al triste camino del mal tratamiento de los mismos”.

Además de muchos problemas técnicos, dijo que mostraron “argumentos que no lograron ser muy creíbles”, y que “sin un buen guion, uno sólido, es casi imposible conseguir un buen producto final”.

En Facebook el cruce de críticas entre defensores y decepcionados con la novela no se hizo esperar, algunos muy subidos de tono y atacando a la periodista estatal.

El actor Erdwin Fernández, que participó en ese audiovisual, agradeció a quienes escribieron y dirigieron El rostro de los días, a sus compañeros y sobre todo “al público, ese maravilloso público”. También dijo que agradecía “a los 'críticos' decepcionados y tristes (porque no todos son iguales, una crítica seria, aunque no estemos de acuerdo siempre es válida). Para esos 'críticos' que disfrutan destruyendo aquí va una frase que vi en una película: cualquiera puede llegar y destruir un granero, Solo un carpintero puede hacerlo...”

El realizador audiovisual Manuel Alejandro Rodríguez Yong, defendió a reportera oficialista y dijo que “ya por ahí hay mucha gente rasgándose las vestiduras e incluso satanizando a la periodista y hasta denunciando perfiles [en Facebook] de aquellos que hablen mal de la novela. Infelices. Lied si la turba consternada que indudablemente no está lista para esta conversación sale a por ti, avisa, que aquí hay alguien dispuesto a acompañarte en la batalla”.

Maryam Camejo, otra periodista de medios oficiales, aseguró que algunas críticas contra el comentario de la víspera “rozan el linchamiento, que si no puede trabajar más en el NTV, que si no sabe hablar, que cómo se atreve. Eso, además de las defensas ciegas a los claros vacíos y superficialidades de la telenovela para aproximarse a la maternidad, la paternidad y lo que implica ser mujer”.

Camejo señaló sobre lo puesto en el audiovisual de marras que sus “estereotipos, las maneras simplonas de resolver el abuso, las salidas facilistas a una etapa pos-violacón, todo eso se queda en el público. ¡Ahora, que esto sirva para entender que el audiovisual con un explícito discurso conservador y sin complejización de la realidad sí tiene impacto!”

La directora de cine Marilyn Solaya expresó que considera “meritorio y oportuno todo lo expresado” por Lied Lorain. “El acoso y las ofensas que inundan las redes hacia la periodista, evidencian la violencia constante a la que estamos expuestas TODAS (…) Los Medios de Comunicación Audiovisuales y otras pantallas, como las redes sociales constituyen las ventanas principales para seguir perpetuando todo tipo de violencia en nuestra sociedad”.

La propia autora del comentario en televisión, tan denostada, agradeció a “todas las personas que han tenido el detalle de hacerme saber su apoyo, de acompañar mi criterio, y también (y sobre todo) de salir en mi defensa públicamente”.

“No creo que los criterios sean emitidos para recibir un coro absoluto de concordancia, y no emití el mío esperando una aprobación absoluta, eso sería tonto. Estoy muy contenta con que mi comentario haya generado debate, haya despertado pensamientos, creo que de eso se trata, y creo que a pesar de todas las críticas recibidas la propia telenovela puede vanagloriarse de eso”.

Lorain también lamentó “mucho las muestras de odio, no por mí, por todos, por quienes las escriben, las sienten y las leen, pero no voy a contestar una sola”.

Otra conocida comunicadora, Julita Osendi, consideró que “fue una correcta crítica desde su punto de vista, que yo comparto en muchos de sus planteamientos”.

Osendi, famosa ex reportera de deportes, recordó que durante la emisión de la telenovela ella también escribió “de superficialidades a la hora de tratar temas importantes, que de hecho era importante haberlos tratado: maternidad, paternidad, infertilidad, diversidad, machismo, abuso infantil...”

Consideró que el fanatismo visto en este caso “lo provoca el poco uso de la crítica en espacios como éstos [prensa estatal] y el conformismo de la teleaudiencia”.

La periodista independiente Mónica Baró, también consideró el guion “muy poco verosímil e inteligente. Los personajes: mal trabajados. Los diálogos: flojos”.

“Es una novela esencialmente conservadora, sus personajes son en su mayoría conservadores, incluso la pareja gay. El modelo de felicidad que sigue priorizando, que queda resumido en su capítulo final, es el de casarse y parir. Y no está mal, este es un modelo válido de felicidad, pero es una de las razones, entre tantas, que hace a la novela conservadora”.

Baró defendió el derecho de la periodista estatal a opinar: “La crítica existe en todas partes del mundo donde existen medios de comunicación, aunque en Cuba lamentablemente suele ser bastante débil, porque sufre de los mismos problemas que todo el periodismo. Que un producto audiovisual sea masivo, sea popular, no lo vuelve necesariamente bueno. Que tenga cientos de miles de seguidores no lo vuelve bueno”.

El crítico cultural y poeta Norge Espinosa escribió que “con El rostro de los días podría hacerse un balance de lo que es hoy, y hasta dónde se ha llegado, en ese espacio tan problemático que es la telenovela cubana. Cómo nos vemos a través de ese filtro de ficción y melodramatizamos el País que somos, de qué manera sus agendas públicas se transparentan o no, y cómo desde su dramaturgia el propio espacio mantiene convenciones ya anquilosadas y lucha por hacer sitio a nuevos cuestionamientos sin los cuales parecería que hablamos de la Cuba de los 80”.