Prensa oficial resalta indisciplinas aisladas y olvida las colas al hablar del COVID

Ningún medio bajo control partidista se ha atrevido a decir por lo claro que una de las causas probables de la propagación del COVID son las colas y aglomeraciones derivadas de la escasez. Prefieren hablar de indisciplinas aisladas y culpar al pueblo
Una de las violaciones detectadas por el periodista del Tribuna. Foto: Israel Martínez
 

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La prensa oficialista cubana se autocondena al descrédito incluso en la cobertura de temas que supuestamente no desafiarían la hegemonía y control total del Partido Comunista y único de la isla. 

Es el caso de la pandemia de coronavirus, de la que ningún medio bajo control partidista se ha atrevido a decir por lo claro que una de las causas probables de su creciente propagación son las también crecientes colas y aglomeraciones derivadas de la escasez.

La prensa oficial prefiere replicar la información de las autoridades sanitarias sin cuestionar nunca nada, así como apuntar a indisciplinas y violaciones aisladas de las medidas como causas de la propagación. 

Al parecer, en las redacciones y estudios de diarios, publicaciones y televisión oficialistas no se es partícipe de una cotidianidad signada por una escasez agobiante, enormes colas para comprar lo que sea y donde sea, y un pésimo servicio de transporte público que dificulta los traslados y obliga a antihigiénicas concentraciones en ómnibus y camiones.

Como muestra de ese mirar voluntario hacia un solo lado, el Tribuna de La Habana, órgano oficial del Partido en la capital de la isla, recientemente dedicó un artículo a mostrar casos de indisciplinas y violaciones a las medidas de prevención en el municipio 10 de Octubre.

Si bien el redactor reconoció que eran casos aislados, sugirió que la ocurrencia de estos propicia la propagación de la enfermedad pandémica. Y no es que no sea así. Pero cuesta creer que menos de una decena de hombres bebiendo en la vía pública o dos personas sacando dinero de cajeros automáticos tributen más a la transmisión que una cola de decenas o centenares de personas, o un bus en horario pico.

Las irregularidades fueron detectadas por el periodista en un recorrido sorpresivo que hizo la prensa local al referido territorio. El ejercicio es digno de reconocimiento, pero no si no va acompañado del necesario balance en el análisis y el cuestionamiento de las causas que podrían estar propiciando las indisciplinas aisladas.

Sin embargo, pedir algo de esto a la prensa oficialista es como pedir peras a un olmo. Para ella, y para su jefe, el PCC, la Cuba de la que se debe informar no es precisamente la que existe sino la que se decide mostrar; una sin colas, escasez y una aguda crisis cuyo fin no se vislumbra.