Cineasta cubana a Granma: "No somos un número ni un dato para esconder, ni vivas ni muertas"

“TODAS las mujeres importan. No somos un número ni un dato para esconder, ni vivas ni muertas. NADIE me paga por defender mis derechos como mujer”, escribió la directora del filme Vestido de novia.
Marilyn Solaya
 

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La cineasta cubana Marilyn Solaya reaccionó este jueves al artículo “Revictimizada mil veces”, publicado en el periódico oficialista Granma el pasado 18 de agosto y ampliamente tildado de “misógino” y “reaccionario”.

“TODAS las mujeres importan. No somos un número ni un dato para esconder, ni vivas ni muertas. NADIE me paga por defender mis derechos como mujer”, escribió la directora del filme Vestido de novia, en alusión a las acusaciones de Granma contra activistas feministas de la Isla.

La cineasta aseguró que “el feminicidio no debe entenderse como un hecho aislado, sino que también deben considerarse las construcciones sociales que legitiman la subordinación del sexo femenino en nuestra sociedad. (…) Aclaro que esta realidad no la inventamos en Cuba, el sistema patriarcal va más allá de la izquierda o la derecha”, escribió.

Según Solaya, aunque “la lucha de las mujeres por la igualdad se remonta a más de cien años, el reconocimiento de sus derechos y el pleno ejercicio de los mismos pudo materializarse a partir de 1959, con el triunfo de la Revolución”.

“A pesar de eso, no todo está logrado y en la actualidad existen indicadores de retrocesos en algunos aspectos”, matizó.

La cineasta también precisó que “cualquier violencia hacia la mujer y cada feminicidio exhibe(n) cómo el empoderamiento femenino continúa siendo un conflicto, pese a las constantes luchas por la igualdad de género y los logros alcanzados por las cubanas a lo largo de estos años”.

Más adelante indicó que “la falta de información acerca del número de víctimas por feminicidios, así como la poca disponibilidad de los procesos, obstaculiza el ejercicio de los derechos de las mujeres. Estas carencias de transparencia contribuyen a invisibilizar el problema y obstruyen los procesos de apoyo a las víctimas y de sensibilización, capacitación y evolución de la sociedad en estos temas”.

De esa manera se refirió a la renuencia del régimen cubano de publicar regularmente datos sobre violencia machista en la Isla, tales como feminicidios y agresiones contra las mujeres. Sin embargo, no aludió a la política estatal que ha impedido el debate crítico y generalizado sobre violencia de género en el país.   

Para ella, “no podemos esperar a que los casos de feminicidios en Cuba se igualen a los de otros países de la región para identificarlos como un problema”.

Granma, por su parte, había minimizado los feminicidios que tienen lugar en la Isla al compararlos con naciones del primer mundo en las que la cantidad de agresiones fatales contras las mujeres ―en números absolutos― son ser mayores; no así el índice de casos por habitantes femeninas.

Solaya pidió que “periodistas y decisores de todos los medios de comunicación adquieran, profundicen y actualicen su visión sobre estudios de género, feminismo y nuevas masculinidades. Es imperdonable que aborden temas sensibles como el feminicidio y la violencia de género desde el desconocimiento y la superficialidad, porque lejos de ayudar, desinforman al pueblo con sus puntos de vistas ofensivos, misóginos, machistas y sexistas que contribuyen al estancamiento y se alejan de la justicia social (…)”.

En una publicación anterior Marilyn Solaya, quien reconoce ser una defensora del régimen cubano y se define como “persona, cineasta, feminista, federada y orgullosa de ser cubana”, había declarado que “cualquiera no puede escribir sobre feminismo en un periódico sin saber qué significa”.

Luego, en otro post la realizadora se preguntó, en relación al autor del artículo de Granma: “¿Cómo se sentirá un hombre que tiene la oportunidad de ofender a todas las mujeres de un país?”.